16 años, 10 años

Hoy me pilláis algo nostálgico y morriñoso porque se cumplen 16 añazos desde mi llegada a China, ya que mi primer vuelo a Pekín fue un día después de los atentados del 11-S: partí de Barajas el 12-S y llegué a Pekín el 13-S, como creo que ya he contado muchas veces aquí. Para aumentar mi nostalgia, estoy conmemorando el aniversario en Nueva York, una ciudad que en aquellos días de mi primer viaje dominó completamente la actualidad, por los famosos atentados de las Torres Gemelas: no se hablaba de otra cosa ni en el Madrid que dejé ni en el Pekín al que llegué.

Por si esto fuera poco, visito Nueva York precisamente 10 años después de que lo hiciera por primera vez, en septiembre de 2007, un viaje que también fue muy importante para mí -y algo triste- porque en él rompí con mi entonces novia: ella, de nacionalidad china y como tantos jóvenes chinos deseosa de irse de su país, decidió a principios de aquel año viajar a Estados Unidos para estudiar. Cuando la fui a visitar en el septiembre de hace una década me di cuenta de que la chica no tenía intención de regresar a Pekín, y ahí acabó la historia. El tiempo lo cura todo: seguimos siendo amigos, admito que le ha ido bastante bien en EEUU -aunque alguna cosa perdió en su camino, la vida es así- y de hecho me estoy alojando estos días en su casa en Queens, donde vive una enorme comunidad china, mayor que la del famoso Chinatown de Manhattan. Casi estoy hablando más chino estos días aquí de lo que lo hago en Pekín.

En fin, muchos sentimientos a flor de piel estos días, y yo encima no estoy ayudando demasiado con mis visitas turísticas, porque ayer, 12-S, estuve en Manhattan y visité la mayor novedad que ha habido en la isla durante los 10 años de mi ausencia:

Se trata, como muchos sabréis, del nuevo World Trade Center, el lugar donde se produjeron los atentados del 11-S, y que en 2007, cuando vine en mi anterior viaje, aún era un inmenso solar en obras. Las antiguas Torres Gemelas han sido sustituidas en la zona por solo un rascacielos, pero con exactamente la misma altura que sus antecesoras (se puede subir a él, pero no lo hice porque ya estuve en lo alto del Rockefeller Center, que tiene mejores vistas).

No está exactamente en el mismo lugar que ellas, ya que lo que hay en donde hasta 2011 se levantaban aquellos rascacielos de triste recuerdo son dos enormes fuentes memoriales con los nombres de todas las víctimas y un gran hueco que simboliza el vacío que dejó en la ciudad el terrorífico ataque. Visitar ese sitio sin que se te haga un nudo en la garganta es difícil.

Debajo de esas fuentes, en lo que en tiempos fueron los cimientos de las dos torres derribadas, hay un enorme y escalofriante museo que me recordó, por los sentimientos que genera, el que hace cosa de un año fui a ver en Hiroshima. Es un lugar mitad museo mitad monumento conmemorativo que a veces te supera por su gran tamaño y la cantidad de detalles, y que muestra el horror que millones de personas vimos en directo por la tele aquel septiembre de 2001, incluido yo, hasta tal punto que casi se me olvidó que al día siguiente me iba a China.

Camión de bomberos que estaba en la zona cuando cayeron las torres.

Memoriales aparte, me sorprendió encontrarme en la zona del nuevo World Trade Center -donde muchos edificios de los alrededores todavía están en obras- una enorme obra de nuestro gran arquitecto Calatrava Telaclava: sí, también los neoyorquinos han decidido tener en el futuro problemas con estructuras que no se pliegan, goteras o follones similares. Bromas aparte, hay que reconocer que la obra, un intercambiador de transporte público, es bastante fotogénica, y que nada más verla se sabe de inmediato de quién es, ese estilo de costillar blanquecino es inconfundible.

Y así está la cosa… pasaré el resto de semana en Nueva York, una ciudad que me parece fascinante pero que siempre me pone algo sentimental, por esas cosas que me asocian a Thebigapol pese a no haber vivido nunca en ella.

10 Comentarios

    • No va a ser fácil en una ciudad tan visitadísima como ésta, pero bueno, hoy en vez de por Manhattan pasearé por Brooklyn, que es algo menos famosa.

    • Pues sí, en el 11-M me enteré al llegar a la oficina y escuchar a mi jefa gritar con horror… También fue escalofriante, aunque hay que decir que ese ataque no lo vivimos en directo, como el del 11-S

  1. Cuanta nostalgia! Que alegria saber que estás tan cerca y en casa de alguien tan especial. Me alegra mucho que tus posts también cuenten de tu vida y tus sentimientos porque tan bien tienes una historia muy intensa para contar y que ha enriquecido la vida de todos los que de una manera u otra te han conocido y a quienes nos has permitido viajar contigo, disfrutado de tus experiencias y anécdotas, y conocido todo lo maravilloso de éste mundo a través de las personas, lugares, comidas y objetos que has retratado en tu blog.
    He visitado Queens en varias oportunidades y realmente siempre me encanta en el invierno, cuando siento que regreso por un momento a Beijing, a Dalian o Anshan.
    Te deseo lo mejor durante estos días, muchos saludos a tu ex, ahora buena amiga, y me alegro que hayas podido regresar allí y te hayas reencontrado con ella y con tantas alegrías y gratos recuerdos que han quedado por siempre en tu corazón. Que feliz estaría de reunirme siquiera un instante con vosotros a recordar momentos tan gratos de nuestro tiempo en China. Un fuerte abrazo, Marcelo

    • Pues un día de estos nos vemos Marcelo… por cierto, ella estuvo en Uruguay este año por temas de trabajo, y si algún día te pasas por Nueva York avísame y os intento poner en contacto… y si pasas por Pekín o por España ahí estoy yo…

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