60 años intentando entender el puñetero subjuntivo

Hace cosa de un mes, la Universidad de Lenguas Extranjeras de Pekín (más conocida en la ciudad como «Beiwai») celebró el sesenta aniversario de su facultad de español, creada en 1952, tres años después del régimen comunista. No sé si antes de Mao había escuelas oficiales de español en China, pero imagino que con lo bélica que fue la primera mitad del siglo XX en el país no había mucho tiempo de estudiar la lengua de Cervantes, así que interpreto que Beiwai fue la primera institución que enseñó español. Si alguien sabe de alguna de la época Qing o la de Chiang Kai-chek, que avise…

El aniversario se conmemoró con una muy emotiva e interesante ceremonia en la que participaron muchos ex alumnos (incluidos algunos de los que formaron parte del primer curso de español, y que ahora sobrepasan los 80 años) y profesores de español actuales y jubilados, entre ellos eminencias como Dong Yansheng (probablemente el chino que mejor español maneja en el país, condecorado por España por su difusión del idioma) o Juan Morillo, escritor peruano afincado en China desde finales de los 70 y gran contador de historias y anécdotas de sus 30 años en China.

En la ceremonia, algunos ex alumnos contaron anécdotas de los viejos tiempos, fue muy entretenido. Uno de los primeros alumnos, quien aparentaba 30 años menos de los que tenía, por cierto, contó por ejemplo lo precario de las primeras clases, sin libros, sin diccionarios, sin dientes (contaba que su primer profesor era un anciano desdentado). Tenían que aprender español a través del ruso y con tres personas entre docentes y traductores, lo cual, imagino, no daría muy buenos resultados: un profesor hablaba español, después un ruso que sabía nuestra lengua lo traducía a la suya, y finalmente un chino que conocía el ruso se lo explicaba en mandarín a los estudiantes.

Otra estudiante más joven, a la que le tocó la época de la Revolución Cultural (años 70), no se detuvo demasiado en los amargos detalles de aquellos tiempos, pero casi sin querer comentó que los profesores y alumnos compartían no sólo aula, sino también huertos en los que cultivaban lo que comían o hasta puestos en las líneas de montaje de algunas factorías. Actividades «extraescolares» típicas de aquellos duros años, vaya.

En la ceremonia se repitió la historia, que muchas veces se ha comentado en este tipo de actos sobre el español en China, de que el mismo Miguel de Cervantes, en el prólogo de su segunda parte de Don Quijote de La Mancha, aseguraba que el primer libro había tenido tanto éxito que había llegado a oídos del emperador chino, quien había escrito al Manco de Lepanto para pedirle que instalara una escuela de español en China con el fin de que algunos chinos se versaran en este bello idioma y pudieran leer el libro en su versión original. Lo de la carta era probablemente un gag del bueno de Cervantes, claro, con ello se quería dar importancia, hacerse publicidad para vender más libros en las Españas. El caso es que el sueño del emperador ficticio inventado por don Miguel se vio cumplido siglos después, primero en Beiwai, después en más de 60 universidades chinas y, cómo no, en ese instituto oficial de español en Pekín que, mira por dónde, lleva el nombre de Cervantes.

El nacimiento de Beiwai, me explicó tras la ceremonia uno de los primeros estudiantes, nació de hecho por expreso deseo de uno de los «emperadores» del régimen maoísta, el mismísimo Zhou Enlai, porque la entonces nueva República Popular estaba organizando una conferencia internacional, con el fin de estrechar diplomacia y darse más a conocer al mundo, y había invitado a decenas de cargos latinoamericanos, una región con la que le interesaba alternar a China por aquello del espíritu de Bandung, la amistad entre los países antiguamente colonizados, los no alineados, etc. Muchos de estos latinoamericanos, imagino que de partidos de izquierda de sus países, no hablaban inglés, o no querían hablarlo (¡el idioma de los imperialistas yankees, vade retro!) y al no haber muchos chinos en China que hablaran español -por no decir ninguno- habia que crear una escuela del idioma como fuera.

No sé si los alumnos llegaron a tiempo para ser intérpretes de aquella conferencia, pero muchos llegaron muy lejos: al ser la institución de español más oficial de China, y para muchos la mejor, muchos de sus graduados acabaron de embajadores en Latinoamérica y España, traductores de literatura en español al chino, expertos, redactores jefe de versiones en español de los medios oficiales chinos… El que contó lo del primer profesor sin dientes, por ejemplo, fue el intérprete de los Reyes de España cuando visitaron por primera vez China, en 1978.

En el homenaje hubo sitio para recordar, aunque no se contó mucho, de los primeros profesores de español que provenían de países hispanohablantes: la chilena Delia Barahona, o los españoles Adolfo Melendo y su mujer María Lesea (exiliados republicanos en Moscú, como muchos de los españoles que estuvieron en China en la época maoísta). Hubiera sido magnífico haber conocido algo más de ellos, en dónde vivían, qué experiencias tuvieron, que hubieran escrito en sus blogs si entonces los hubiera habido. Si alguien sabe algo de ellos, por favor, ¡que nos lo cuente! (o nos lo mande, si hay fotos). imagino que su experiencia en el Pekín recién maoízado debió ser muy interesante.

1 Comment

  1. Enviado por Dani (ZaiChina)
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    Qué interesante, Chinochano, qué interesante! Lo de los profesores ruso-españoles-chinos es increíble.

    El padre de uno de nuestros colaboradores en ZaiChina, Yuri, fue precisamente un poquito más tarde (en los 60) profesor de español en la Universidad de Pekín. Hcae tiempo publicamos su historia y hay algunas fotos también de la época:
    http://www.zaichina.net/2010/11/12/el-idioma-espanol-y-la-revolucion-cultural/

    ~~~
    Enviado por ChinoChano
    (Contacto Página)
    Y en aquella ceremonia me encontré a varios del entorno ZaiChina… Sí, a Yuri lo conocí hace unos pocos años, cuando hizo una nueva visita a Pekín, y me enseñó fotos muy interesantes de aquellos años, pena que él no tenga muchos recuerdos porque era muy pequeño cuando vino con sus padres al Pekín justamente previo a la Revolución Cultural.

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