San Litún, ora pronobis

¿Os suena el lugar de la foto? Hasta este lunes era el Lugas, un bar-restaurante mexicano que durante una década ha iluminado muchas de nuestras noches en Pekín. Ya no queda nada de él, se lo han llevado.

Roguemos por su alma.

Y no sólo nos han robado el Lugas (que duramente mucho año llamé equivocadamente “Luqas”), sino muchos de los establecimientos que había en toda esa manzana: las tiendas de DVD donde tantas pelis compré, aquel sex shop semisubterráneo, o el puesto de comida basura de la esquina, se esfumaron por orden de las autoridades, sin que nos avisaran con la suficiente antelación como para que pudiéramos asimilarlo. Se ha ido toda una acera entera del “Sanlitún de atrás”, la calle de bares más sucia y a la vez apreciada de la ciudad (la otra acera, donde están el Aperitivo o el Kokomo, sigue en pie, pero tal y como están las cosas no podemos descartar que también caiga).

Desde que vivo en los suburbios ya no iba tanto, pero igual me ha dolido en el alma.

El Sanlitún trasero no es la única calle que está viendo cómo se cierran decenas de establecimientos. También está ocurriendo en las calles cercanas a Nanluoguxiang, en otras zonas de bares y restaurantes del barrio de Chaoyang… muchas de esas zonas son muy populares entre los extranjeros que vivimos aquí, porque son más auténticas que las tiendas de los centros comerciales que el sistema quiere imponer. La ciudad está patas arriba: hasta en la avenida Chang An, la principal de la ciudad, están todas las aceras levantadas.

Según dice la prensa, todo es una campaña contra establecimientos sin licencia, algunos de ellos ocupando zonas de la acera con terrazas ilegales. Muchos de estos negocios son de inmigrantes que encontraron así una forma de vivir en la ciudad, y el Ayuntamiento, con una inhumanidad propia de Trump o Le Pen, los quiere echar de la capital. El plan quinquenal 2016-2020 exige al gobierno local que en 2020 haya menos de 23 millones de personas en la ciudad, y hay que echar inmigrantes como sea.

Pekín podría estar generando un problema social increíble, si de repente quiere echar miles, quien sabe si millones de personas de la ciudad. No era necesario, Pekín no es una ciudad congestionada de comercios ni mucho menos (bueno, sí que sobran decenas de centros comerciales, pero no de tiendas pequeñas), y matar moscas a cañonazos no es para nada una buena idea.

Siempre me ha parecido que el Ayuntamiento de Pekín se encuentra entre lo más inepto del régimen comunista, y ahora mismo lo está demostrando con creces. Su nuevo alcalde, un tal Cai Qi (en el cargo desde principios de este año) está superando a sus antecesores en falta de humanidad y sentido práctico, o en exceso de espíritu chapucero.

6 Comentarios

  1. La verdad es q da un poco de congoja, ya cuando se llevaron el kai de su sitio original daba coraje… ahora esto…. Pekin acabara perdiendo ese punto canalla…. so sad.

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