Acupuntores al poder

Ayer una china, la doctora Margaret Chan, fue elegida para dirigir la Organización Mundial de la Salud, la OMS. Probablemente es el puesto internacional más importante conseguido por un ciudadano chino jamás. Chan es hongkonesa y toda su vida trabajó en el sistema sanitario de Hong Kong, que es completamente independiente de el que hay en el resto de China, pero en Pekín celebran el triunfo como suyo.

Yo me esperaba que con este nombramiento hubiera un estallido de patrioterismo por aquí, y tampoco ha sido para tanto, casi ni se ha notado. ¿Estarán los chinos acostumbrándose a ganar cada vez que presentan candidaturas para algo? Últimamente están que no fallan nada: aspiraron a los JJOO de 2008 y los ganaron, a la Expo 2010 y la ganaron…

Sabe dios cómo serán esas votaciones, pero da la impresión de que China tiene ganados los votos de casi toda África, y como allí son tantos países, eso ya les da una ventaja que ni el bloque hispano-latinoamericano ni el estadounidense-europeo pueden batir, por el mero hecho de que son menos… ¡Así cualquiera gana!

Muchos medios de comunicación, incluso los chinos, destacan hoy que Chan es el primer ciudadano chino que dirige una agencia de las Naciones Unidas. Todos parecen haberse olvidado de que en los años 80 hubo un chino, llamado Zou Jingmeng, que dirigió la Organización Mundial de Meteorología. Que vale, no tiene la importancia de la OMS, pero también es una agencia de la ONU.

El pobre Zou Jingmeng parece bastante olvidado, y eso que en 1999 su muerte debió causar verdadera conmoción: fue asesinado por unos ladrones en Pekín. Por lo que he leído en la prensa, el hecho de que un alto cargo como él fuera asesinado con tal facilidad debió desatar los debates sobre si había que aumentar la seguridad en las calles, endurecer las penas… Sus asesinos, por cierto, fueron condenados a muerte.

Antes de terminar, quiero aprovechar pare decir que sólo hay una organización internacional con sede en China, al menos que yo sepa: la Organización para la Cooperación de Shanghai (OCS), formada por Rusia, China y cuatro países de Asia Central. Tomás, uno de los lectores del blog, decía recientemente aquí que esa organización va camino de ser una especie de Pacto de Varsovia oriental.

La OCS, irónicamente, no tiene su sede central en Shanghai, la ciudad que le da nombre, sino en Pekín.

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