Adentrándose en lo oscuro

La semana pasada, tras tratar el siempre delicado tema del racismo (hablando, entre otras cosas, de relaciones entre chinos y negros), el post se quedó un poco largo y decidí dejar para otro día un apartado sobre la relación entre el idioma mandarín y el color negro. Otro día que es hoy.

De la misma forma que en español muchas expresiones negativas usan el color negro («verlo todo negro», «estar negro» o «tocarle a uno la negra»), en chino muchas veces el color negro (黑, «hei») se asocia a cosas negativas. No creo que sea directamente un símbolo de racismo, pero sí puede ser un factor que explica cierta imagen negativa de los chinos -como los europeos- hacia el color oscuro.

En el idioma de Yao Ming, el negro con connotaciones negativas sobre todo se asocia a lo ilegal, un poco como cuando en español decimos «pagar en negro» o «mercado negro». Sin embargo, en chino esta identificación del color negro con lo ilegal tiene muchos más significados. Veamos algunos casos:

黑车
Heiche
Un heiche o auto negro es un taxi ilegal, que opera sin licencia. En ciudades como Pekín suelen trabajar en los suburbios, a los que llegan menos taxis legales, y para que se les reconozca suelen llevar algo que emita luz roja para que de lejos se parezcan a los taxis normales y los clientes los paren. Se negocia el precio con ellos por adelantado y hay gente que los usa con mucha frecuencia, incluso quedando con ellos cada día a la misma hora para que les lleven al trabajo, por ejemplo. En alguna ciudad china ha habido conflictos entre los taxistas legales y los ilegales, que han llegado a causar hasta huelgas de taxis para pedir a los ayuntamientos locales que lucharan conntra la proliferación de heiches.

黑社会
Heishehui
Las heishehui o sociedades negras es como en China suele denominarse a las mafias nacionales. Algunos estudios dicen que en China operan más de un millón de mafias, algo que me cuesta creer pero que os nombro por haberlo visto antes. Suelen ser locales, se dedican a lo de siempre -trata de blancas, narcotráfico, extorsión- y no es difícil que tengan conexiones con la policía, los jueces o los políticos (un poco como en todas partes, vamos). Aunque a veces hay incidentes violentos relacionadas con ellas, el problema de los ajustes de cuentas no parece tan grave como el que, por ejemplo, se advierte en países como México o Colombia, o por lo menos no sale mucho en la prensa. Este año el tema de las mafias chinas ha sido bastante actual porque ha habido una campaña contra una red de ellas, bastante poderosa, que operaba en la ciudad de Chongqing.

黑哨
Heishao
Heishao o pito negro alude a los árbitros que se dejan sobornar para ayudar a un club de fútbol. Por extensión, se aplica a toda la corrupción que hay en el fútbol chino, que al parecer está dominado por la compra de partidos, los amaños y las apuestas en las que participan jugadores y entrenadores. Por lo que dicen, la liga china está completamente perdida, muy poco de lo que ocurre en ella es competición de verdad, y por ello los aficionados chinos, pese a ser grandes seguidores de este deporte, le dan bastante la espalda al fútbol nacional y en casa se inflan a ver partidos de las ligas inglesa, alemana o italiana (la española no tanto porque se suele jugar un poco más tarde que las anteriores, y eso ya son horas intempestivas para los chinos debido a la diferencia horaria).

黑监狱
Heijianyu
Las cárceles negras o heijianyu son un espinoso asunto en China. Son centros de detención ilegales, o no reconocidos por las autoridades pese a que los usen, donde se suele encerrar a gente que viaja a Pekín para pedir a las autoridades centrales que revisen decisiones de sus ayuntamientos o tribunales locales que no les han gustado. Son los llamados peticionarios, y existen desde hace siglos. Suelen ser gente que protesta porque le han quitado las tierras, o le han despedido improcedentemente, y se fían más del gobierno central que de los locales, así que viajan a Pekín, donde además existe una oficina estatal especialmente dedicada a atender estas peticiones (una especie de defensor del pueblo que no debe de ser demasiado receptiva, por lo que se ve). El Gobierno chino niega la existencia de estas cárceles, pero por otra parte la prensa estatal les dedica reportajes de denuncia sobre los malos tratos que hay en ellas, un ejemplo de lo contradictorio del país.

黑市
Heishi
La acepción más similar al idioma española es ésta, pues «shi» es mercado, así que se trata del mercado negro. Vale la pena señalar, aunque me desvíe del tema, que «shi» significa también «ciudad», es curioso porque parece entonces que los chinos consideran a las ciudades como gigantescos mercados. Volviendo al tema, los mercados clandestinos son algo muy habitual en China y que uno puede encontrarse con bastante facilidad por la calle sin tener que ir a oscuros tugurios, desde el de divisas al de DVDs pirata, los de drogas de diseño o cosas más «exóticas» como facturas, tampones o diplomas. Prediciendo cual Rappel que un día trataría el tema del negro en el lenguaje ilegal, ya hablé un poco de este tema en este post.
黑客
Heike
Lo podríamos traducir literalmente como «visitante negro», aunque a la hora de elegir el nombre se escogió un parecido sonoro con el original en inglés: hacker. Un heike es, por tanto, una persona especializada en entrar en ordenadores ajenos y hacerles mil travesuras. Los hackers chinos son bastante mañosos y según el Pentágono les atacan muchas veces, a ellos y a otros organismos de inteligencia extranjeros. El Gobierno chino asegura que él no tiene nada que ver con esos ataques, y que los hackers -chinos o foráneos- también le atacan a él.

Hay muchas otras…

黑手 («mano negra»): manipulador.
黑话 («habla negra»): lenguaje de los bandidos, germanía, palabras malas.
黑货 («producto negro»): contrabando.
抹黑 («poner negro»): desacreditar, calumniar.
背黑锅 («transportar la olla negra»): ser el cabeza de turco (que los turcos no se molesten pero así se dice en castellano), llevarse todas las culpas.

Y por último, mencionar la frase hecha 天下乌鸦一般黑 («en todo el mundo los cuervos son negros»), que significa, más o menos, que en todas partes a veces ocurren cosas malas debido a la maldad de la gente, nuestro precioso «en todas partes cuecen habas». Y en algunas, a peroladas.

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  1. La semana pasada, tras tratar el siempre delicado tema del racismo (hablando, entre otras cosas, de relaciones entre chinos y negros), el post se quedó un poco largo y decidí dejar para otro día un apartado sobre la relación entre el idioma mandarín y el color negro. Otro día que es hoy.

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