Adiós a Quino
(y a la Mafalda que temió a China)

En la semana en que la pandemia ha llegado oficialmente al millón de muertos, una terrible cifra que además es conservadora, nos enteramos también de que ha dejado este mundo el inigualable Quino, uno de los argentinos más internacionales, gracias sobre todo a sus tiras de Mafalda, un personaje que se ha publicado en infinidad de idiomas.

Mafalda ha estado muy presente entre muchas generaciones, incluida la mía. Yo, de niño, empecé a leer las tiras de esta niña respondona y sobrepreocupada por el mundo en la revista de pasatiempos Quiz, que en mi casa aún compra mi hermana. No diré que entendía todo lo que decía, porque Mafalda era lo que hoy llamaríamos una viejoven y un poco redicha, pero en casa la leíamos semana a semana, recortábamos sus tiras de la revista de crucigramas y las guardábamos como oro en paño.

Ya entonces me di cuenta de que Mafalda estaba algo obsesionada con China, sobre todo al darse cuenta, en sus frecuentes investigaciones de la bola del mundo que ella tenía en casa, de que los chinos estaban al otro lado de los argentinos, en sus antípodas (y encima los chinos estaban cabeza arriba y los argentinos cabeza abajo). Muchas, muchísimas veces, Mafalda y su cuadrilla nombraron a los chinos, a menudo viéndoles como seres amenazantes, y dijeron de ellos cosas que hoy en día, en la era de lo políticamente correcto, no serían políticamente correctas (en los 80, felices en nuestra ignorancia, no les veíamos nada malo).

La existencia de estas tiras no impidió que Mafalda se tradujera al mandarín, tanto en China como en Taiwán. En la isla taiwanesa, además, la traductora fue una escritora muy insigne, San Mao, que tiene una historia muy triste y muy ligada a España de la que ya he hablado con detalle aquí. Curiosamente, San Mao se puso ese nombre artístico en homenaje a otra tira de cómics, llamada precisamente San Mao (Tres Pelos) y que se publicaba en la China de los años 30.

Tengo que decir, volviendo a Quino, que lo que más me gusta de su obra no es tanto Mafalda como sus historias de página entera, protagonizadas por personajes más anónimos y muchas veces mudas, que tienen mejor factura técnica que las tiras de Mafalda (se nota que les dedicaba más tiempo, no tendría las prisas que le supondría hacer una tira diaria de prensa) y cuentan cosas con más profundidad y destreza. Algunas de ellas son, sencillamente, de lo mejor que ha dibujado el ser humano.

Joaquín Salvador Lavado Tejón, más conocido como Quino: echaremos de menos lo mucho que nos contaste en tus tiras y páginas sobre el amor, la política, el dinero y la vida.

8 Comentarios

  1. Gracias por el homenaje. Era muy grande, tanto con Mafalda como con el resto de su obra. Nos ha dejado un GENIO del humor que no dejaba indiferente con sus chistes.

    • Bueno, es lo que se dice tanto en estos días, es difícil juzgar cosas de hace unas décadas con nuestros ojos actuales… piensa que son historietas dibujadas en los 60 y 70 en su mayoría, cuando la relación de China con Occidente era sencillamente nula.

      De todos modos, quizá en Argentina, por lo que he oído en otros sitios, la agresividad hacia China es incluso ahora mayor que en otros países latinoamericanos, no sé aún muy bien por qué razón. Igual los chistes de Mafalda son una causa o una consecuencia de esa agresividad.

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