Algo está cambiando

Con mucha emoción e ilusión observo desde la lejanía de Pekín los históricos momentos que se están construyendo poco a poco en España. En 2011, cuando se produjo el 15-M (que apoyé, aunque luego se me olvidara, y que comparé de forma muy sui generis con las protestas de Tiananmen) comenzó algo que nadie sabíamos aún a dónde llegaría, pero que finalmente está tomando forma. He tenido dudas, como cualquiera, pero poco a poco he ido entendido que el proceso es bueno para el país, y para ello he tenido que cambiar muchos esquemas en mi cabeza (para empezar, mi poca afición a las revoluciones, aunque bueno, sigo defendiendo que han de ser pacíficas).

Además, siempre fui un gran enemigo de politizarlo todo (por ejemplo, cuando se politizaron los Juegos Olímpicos de Pekín), pero ahora veo que todos tenemos que politizar más, o mejor dicho, debemos meternos de lleno en la política, por la sencilla razón de que en las décadas en que delegamos ese deber a sólo unos pocos, los políticos “profesionales” bajaron de nivel, tanto intelectual (sólo hay que escuchar un discurso de Tierno Galván y uno de Ana Botella para entenderlo) como ético (robar las arcas públicas, ha quedado claro, no fue la excepción, sino la regla: la política española se basó en prácticas mafiosas dignas de los Soprano). Ojalá un día esto llegue a China: los políticos chinos son buenos gestores económicos y buenos alumnos de Sun Tzu en su minimalismo diplomático, no se puede dudar, pero intelectualmente son un completo vacío cerebral. Me cuesta recordar, en los cientos, miles de discursos que les he oído o leído, alguna frase inteligente, original, que apasione, que pueda ligarles emocionalmente a un pueblo que no les presta atención alguna.

También he tenido que cambiar mi visión del pasado: siempre he defendido la reconciliación entre pueblos que han sufrido guerras o dictaduras, como el español (o el chino), pero he ido comprendiendo que una reconciliación puede estar construida sobre pilares equivocados que, inevitablemente, harán que tarde o temprano salgan las viejas rencillas del pasado. Una de las cosas que más me gusta del fenómeno que estamos viviendo es que psicoanaliza a España, le hace preguntarse qué pasó en la República, en la Transición, en los 80 o en los 90 (no tanto en la dictadura, porque en la dictadura el pueblo no podía hacer gran cosa, como ocurre ahora en China). Ahora, con casi 40 años, empiezo a encontrar inexplicable que de niño y adolescente no me enseñaran en la escuela nada del franquismo entonces recién terminado, o de la guerra civil. ¡Es un escándalo! En la televisión, que fue uno de nuestros grandes referentes culturales en esos años, tampoco se contaba nada. Si en la pantalla salían los 60 o los 70, era sólo con fines estéticos: los ye-yes, los guateques, los hippies. He de decir que quien más me ha ayudado a conocer mejor la historia de España en esas épocas que nadie quiere contar ha sido, en los últimos meses, Radio Nacional de España, con sus documentales sobre grandes figuras y hechos del siglo XX (aunque haya sido una visión moderada del asunto en comparación con la que haría alguien de Podemos, al menos se dignan a contar las cosas preguntando a los protagonistas).

Esto de escarbar en el pasado a China también le vendría muy bien. Otro país amnésico, y aún peor, que a la vez que no se acuerda de nada de lo ocurrido en las seis décadas pasadas (hambrunas del Gran Salto Adelante, linchamientos de la Revolución Cultural, matanza de Tiananmen), recuerda obsesivamente todos los días en la tele, en sus películas o en sus diarios lo que pasó en los años 30, cuando Japón les invadió. Ni siquiera es consecuente con sus discutibles leyes de punto final. Españoles y chinos, somos dos pueblos a los que les han secuestrado la historia reciente (está claro que a los chinos de forma mucho más sistemática, pero vosotros me entendéis) y eso no es sano.

Otra cosa que me gusta del nuevo movimiento que se vive en España es su nueva relación con Latinoamérica. Sí, Podemos ve con respeto, a veces quizá con excesiva admiración, movimientos como los de Venezuela, Bolivia, Brasil, Ecuador… Podré estar más o menos de acuerdo con ellos, pero algo de todo ello me parece extremadamente positivo, y es que por fin se contempla a América Latina sin paternalismos ni lástimas del rico que da limosna a un pobre: se ve a Latinoamérica como una región que nos puede enseñar cosas, ahora que hemos visto que el capitalismo de nuestros otros hermanos, los europeos del norte, puede ser salvaje y asesino. Que vale, tal vez Maduro no sea nuestro modelo a seguir, pero quizás sí Pepe Mújica.

España está probablemente viviendo un momento para la Historia, y precisamente cuando se cumplen 40 años de la muerte de aquel error histórico que estuvo otros 40 años en el poder. ¿Cómo afectará esto a las relaciones de España con China? No lo tengo aún claro. La actitud de la nueva izquierda que está surgiendo hacia el gigante asiático es ambivalente: por una parte, rechaza su carácter dictatorial y a la vez neoliberal. No gusta, por ejemplo, su papel innegable en la deslocalización de muchos negocios españoles, o que muchos negocios chinos en España hayan apuntalado el timo del ladrillo: la compra del Edificio España, la operación Campamento, los intentos de venta de viviendas de lujo a los millonarios chinos. Está por ver si la que posiblemente será la nueva alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, seguirá adelante con los negocios del magnate chino Wang Jianlin en la ciudad.

Sin embargo, el nuevo movimiento (en el que la cara más visible es Podemos, pero no quiero darles todo el protagonismo en este post, por eso a veces no le pongo nombre) también parece ver con buenos ojos el mundo multipolar que China, junto a Rusia, ofrece frente a dos décadas de dominio estadounidense en solitario que han coincidido con un liberalismo mortal, el de las hipotecas subprime, las bolsas convertidas en casinos de “productos financieros” y los bancos timando a sus clientes con las preferentes. Ni China ni Rusia son perfectas, es más, EEUU es probablemente un mejor país para vivir que los otros dos, pero es bueno que el imperio no sea omnipotente ni omnipresente.

Por otro lado, creo que estas izquierdas reconocerán que el papel de China como eliminador de pobreza es indiscutible, aunque a veces haya sido con métodos heterodoxos. Ya no sólo en la propia China, sino también en América Latina, donde muchos milagros económicos de esos países (desde economías muy liberales como Chile a otras populistas como Bolivia) tienen mucho que agradecer a los negocios con China. Habrá que ver cómo se relacionarán con un país que en parte ha sido uno de los grandes actores de la globalización que estas izquierdas tanto rechazan, pero que a la vez ha contribuido a una mejor redistribución de la riqueza.

En resumen, que si España acaba cambiando como parece que va a cambiar, las relaciones con China van a estar llenas de contradicciones, y no va a ser fácil seguir totalmente unos principios. Esperemos, en todo caso, que no acabemos abrazando el marxismo de Groucho Marx.

1 Comment

  1. Enviado por Aplausos
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    Siempre había admirado tus análisis sobre China, hoy puedo decir que también sobre España, la nueva política y América Latina. Todos estos temas, han sido de mayor interés estoy últimos años, habiendo vivido en los tres continentes y habiendo leído y participado políticamente en los tres. Y sólo puedo decir que has dado en el clavo en la gran mayoría de tus afirmaciones bajo mi punto de vista, pero lo que más me asombra, es que desde China (y aunque sé de tus visitas a España) hayas analizado también la situación. Pero claro eres periodista, lees mucho y vives mucho, así que supongo que debería ser normal, pero lo dicho, chapeau.

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    Enviado por Experiencia en China
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    Lo siento pero me he perdido en tu análisis. Creo que intentas hablar de las elecciones municipales y autonómicas, pero mezclando cosas con China, que creo que no tienen nada que ver. Y Manuela Carmena no ha ganado, ha quedado segunda. Si coges el mapa de España, tanto los ayuntamientos como las comunidades están coloreados de azul. Lo que pasa es que el PSOE vende hasta su madre con poder gobernar y pactará con PODEMOS, que te informo es un partido de EXTREMA IZQUIERDA. En tu análisis tendrías que poner eso.
    Si estás “emocionado e ilusionado” muy bien, pero el cambio no significa que sea para bien.

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    Enviado por ChinoChano
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    Aplausos: gracias por tus buenas palabras, y por tener en cuenta no sólo el contenido de lo escrito, sino a quien lo escribe, eso es muy considerado… Seguramente el gran “culpable” de que pueda seguir con atención lo que ocurre en España es internet, un medio que también ha sido clave en la extensión de fenómenos como Podemos y otros activismos políticos que han nacido. Aunque tampoco debería olvidarme de las revistas El Jueves que mi hermana me manda cada mes, la sátira política y la mala leche son muy necesarias en estos momentos…

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    Enviado por ChinoChano
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    Experiencia en China: En efecto, las situaciones políticas de China y España son muy diferentes, pero si por ejemplo los nuevos partidos llegan al poder en las elecciones de noviembre (mero ejercicio de política ficción, pero no descabellado) sí que habría que considerar las relaciones con China, eso intentaba imaginar en la última parte del párrafo. Por otro lado, la despolitización que España tuvo durante décadas, y que tan mal nos ha ido, es la que ahora tiene China, aunque en China sea por decreto.

    Sobre lo de Carmena, he puesto en la frase en la que la he nombrado “posiblemente”, así que no tengo mucho más que añadir. En la prensa española la colocan como futurible alcaldesa, y con esos titulares juego.

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    Enviado por ChinoChano
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    Respecto a lo del PSOE vendiendo a su madre, pues es que la política es así, pactar con tus rivales, salvo que tengas mayoría absoluta o estés en una dictadura. Tendremos que acostumbrarnos a la nueva situación, quizá sea mejor que la anterior, en la que los partidos por tener mayorías absolutas se pasaban los programas por las pelotas o dictaban medidas totalmente opuestas a sus principios fundacionales.

    Sobre lo de que Podemos es de extrema izquierda, bueno, son etiquetas, es como cuando al PP le dicen que es de derechas y él se define de centro… Podemos se suele definir como “la izquierda real” o “el partido a la izquierda del PSOE”. Ante la duda de si Podemos es lo que él dice o lo que dicen que es, he preferido no poner nada.

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    Enviado por Diego Iván
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    ChCh de lo mejor que te he leído en relación con la reflexión.

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    Enviado por ChinoChano
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    ¡gracias!

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    Enviado por Aplausos (de nuevo)
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    Pues llevas mucha razón, mala leche hace falta y a raudales, pero sobre todo, bien canalizada, en trabajo y movilización política y ciudadana.

    La situación en la que estamos se podría resumir como una estafa organizada por una elite económica. Ejemplos el sector bancario y eléctrico.

    Si cada día aumenta la pobreza, se abre la brecha aún más de la desigualdad y las grandes empresas, que evaden impuestos sistemáticos, aumentan sus beneficios, es razonable que exista un descontento general y una movilización ciudadana y electoral en contra del austericidio gestado por esa elite que lucha por mantener y aumentar sus privilegios.

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    Enviado por Aplausos (one more time)
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    A “Experiencia en China”: no sé si has visto hoy a Esperanza Aguirre vendiendo su alma por un pacto con PSOE y Cs en el ayuntamiento de Madrid, un ejemplo de lo que decías “vender a su madre para poder gobernar”. Y lo de gobernar se merecen otras comillas.

    Además, Podemos no es de extrema izquierda, y si lo fuera, no veo el problema de poner una etiqueta ideológica, lo importante son los hechos políticos y la gestión, y a 2015 la situación semiruinosa en la que está sumida el país se debe a la gestión de PP y PSOE en estos últimos 30 años, tan de centro y tan profesionales ellos (Profesionales del ladronicio como se ha podido demostrar).

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    Enviado por KL
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    Creo que los gobernantes chinos en corrupcion adelantan a los nuestros, lo que pasa que aqui no sabemos ni la punta del iceberg… y cuando sale deja los robos de los nuestros como cosas de principiantes: milloncito por aqui y por alla. Sin duda una de las ventajas del sistema democratico limitacion del poder, estructural y real.
    Respecto a que no te enseñaron nada de la dictadura franquista, me sorprende ya que es temario de Bachillerato, y eso que soy mayor que tu. Eso si, es historia moderna y alli se llegaba pocas veces con tiempo… igual habría que estudiar la historia de delante hacia atras. Aunque no era muy critico con el dictador, si que habia alguna que otra referencia bastante negativa hacia el régimen franquista, especialmente en lo que se refiere al vacio cultural, el colapso economico inicial, la falta de libertades…
    Respecto a la nueva realidad politica, “veremos si podemos”, ya que la “castificación” es facilmente contagiable. Esperemos que no olviden quien les votó

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    Enviado por Alejandro
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    Te felicito sinceramente por tu optimismo a prueba de bomba.
    Aquí todo sigue igual, los mismos perros con distintos collares. Podemos son los socialistas vendiendo un nuevo discurso, ni más ni menos.

    En cuanto a Latinoamérica, yo prefiero seguir mirándome en el modelo europeo, que con todos sus defectos, sigue siendo probablemente el mejor modelo.

    Y por último, nunca me gustó la asignatura de Historia; tanto mirar hacia atrás nos hace a veces perdernos en discusiones bizantinas y hacer valer supuestos derechos históricos, vengar viejas afrentas, etc. Yo soy partidario de mirar mucho más hacia adelante.

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    Enviado por ChinoChano
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    Podemos son los socialistas si los socialistas fueran verdaderamente socialistas, o al menos eso es lo que ellos dicen…

    El modelo europeo no estaba mal pensado, de acuerdo, pero, ¿en qué se ha convertido hoy? Precisamente en un modelo latinoamericano “malo”, el que había antes. En la Europa del norte siendo acreedora de la Europa del Sur. Ni más o menos que lo que a Latinoamérica le pasaba en los 80 y 90, cuando estaban asfixiados por la deuda externa. Creo que así no se puede crecer, somos un país consagrado a pagar intereses y eso no tiene más futuro que el que vemos actualmente: gente emigrando, empobrecimiento progresivo… Es el mismo camino que recorrió Latinoamérica. Así que, si no quieres ser en España la Latinoamérica de los corralitos o la de los gobiernos sólo colocados para pagar deudas (en su caso a EEUU, en el nuestro a Alemania), algo hay que cambiar.

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    Enviado por Alejandro
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    Es que yo no quiero ser el que debe dinero a Alemania; lo que quiero es ser Alemania.

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    Enviado por ChinoChano
    (Contacto Página)
    Pues de momento no está pasando. Alemania basó su economía en la exportación industrial, y nosotros en los servicios y la construcción. La Unión Europea nunca ha buscado que todos seamos como Alemania, sino que cada país tenga una economía diferente para que no nos pisemos. Sólo que en el reparto de papeles a España le tocó ser la playa y la residencia de jubilados del norte de Europa. No ha funcionado, y tal vez puede arreglarse, pero ni los liberales ni los socialdemócratas parecen haberse enterado.

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    Enviado por javier
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    Los chinos están mejor despolitizados porque cuando le das poder político a los cuadros medios y bajos ya se sabe como acaba la cosa: Revolución Cultural

    Los señores del PCCh (que no son precisamente estúpidos) lo saben perfectamente, por eso cada día China es un país más vertical y menos democrático, por el propio bien de los chinos.

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