Alguien me lo contó

Ha ocurrido algo extremadamente importante este verano en Pekín, al menos para mí: a las fruterías han llegado por fin los melocotones amarillos. Mirad estos que he agenciado esta semana, qué preciosos que son.

Os lo prometo, antes no había melocotones amarillos (o rojigualdos). Por lo que me ha dicho una amiga china, en el país este tipo de fruta se suele utilizar casi íntegramente para las latas en almíbar, por lo que era muy difícil, si no imposible, encontrarlos en los mercados.

También he leído googleando por allí que en el sur de China, que son algo más amigos de lo dulce, sí se pueden ver más, pero en la austera Pekín y otras zonas del norte, el melocotón mayoritario, el que he tenido que sufrir todos estos largos años, es uno blanco y rosa que, viniendo como vengo de una España de frutas sin igual, da pena, muchísima pena:

Ya lo comenté hace un tiempo, en un post en el que hablaba de las cosas que más echaba de menos de España estando en China: los melocotones eran uno de los puntos primordiales de aquella relación (de hecho, ocupó el primer lugar).

Los pobres chinos han tenido que sufrir estos melocotones tan insulsos creo que durante toda su historia, como se puede advertir en muchas pinturas tradicionales chinas, donde el melocotón (símbolo de buena fortuna) es muy usado en las acuarelas, pero nunca es como el español. Es un melocotón blancuzco, sonrosado e insaboro.

En fin, afortunadamente las cosas parece que están cambiando y ya van llegando los melocotones de verdad. Para un taoísta como yo (perdonen el chiste malo, pero melocotón en chino se dice «tao», y es mi fruta preferida con el permiso del durián) esto es de importancia primordial para poder alcanzar una calidad de vida mínimamente aceptable.

Aunque los melocotones amarillos han llegado, y espero que para quedarse, lo han hecho con unas extrañas cicatrices. Todos los de la frutería de mi barrio, sin excepción, tienen una abolladura, sólo una, en su centro.

¿Qué significará? ¿Los recogen a golpes de taco de billar? ¿Quieren que no sean perfectos para que sus primos los melocotones blancos y rosados sigan manteniendo su injusta dictadura? Esperemos que no influya en una segura popularización, y que dentro de poco los taos amarillos sean tan apreciados que les pueda enseñar a los chinos el postre aragonés por antonomasia, que es el melocotón con vino.

1 Comment

  1. Enviado por AlfonsoFR
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    No sé, pero yo compré el otro día unos de esos amarillos en el mercadillo que tenían buena pinta y… solo era la pinta. Eran todos redonditos, del mismo tamaño y color, y ya debí haber sospechado si serían transgénicos o qué. El caso es que sabían mal, estaban duros y ácidos, y ni a los dos días sacaron todos una pelusilla blanca de moho. Además algunos eran marrones por dentro como si estuvieran podridos. Para comparar, compré también unos paraguayos y éstos seguían igual de bien pasada una semana. No os arriesguéis…

    ~~~
    Enviado por ChinoChano
    (Contacto Página)
    Yo tampoco las tengo todas conmigo, pero creo que es una mejora respecto a los melocotones chinos de toda la vida. Vale, no saben como los de Calanda, pero están más cerca de ellos que esas insultas frutas rosadas y de carne gris. Me andaré con ojo en todo caso, escucho tus alarmas.

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