Allá donde se cruzan los tiranos

En los últimos días ha estado muy de actualidad Corea del Norte, gracias sobre todo a la cumbre que su máximo líder Kim Jong-un mantuvo con Donald Trump en Singapur. También ha ocupado y ocupará mucho espacio en las noticias, sobre todo deportivas, Rusia, por acoger el Mundial de Fútbol. Con estos vecinos dando tanto de qué hablar, no se me ha ocurrido nada mejor que irme el pasado puente (en China fue festivo ayer lunes) al lugar donde China, Rusia y Corea del Norte se tocan, al Triángulo de Oro del noreste asiático.

Siempre me ha fascinado mucho ese lugar, porque además en los mapas a gran escala nunca queda muy claro cómo es: ¿Rusia y Corea del Norte se tocan, o China está en medio de ambos? ¿China llega al mar? ¿Hay un punto en el que los tres países entrecruzan sus fronteras?

Lo cierto es que, echando un vistazo más de cerca, podemos despejar todas esas dudas:

Sí, Corea del Norte y Rusia tienen frontera común allí, aunque sea de sólo unas decenas de kilómetros. China está en medio de Rusia y Corea del Norte en un pequeño corredor junto al río Tumen, que forma la frontera oriental entre China y Corea del Norte. Ese corredor, en sus partes más estrechas, puede que no mida ni un kilómetro. No, China no tiene salida al mar en esa zona, así que el Mar del Japón es inaccesible para los chinos salvo que se vayan a alta mar. Y sí, sí que hay un punto en que confluyen las líneas limítrofes de estos tres países, el que marca la flecha roja.

A ver la punta de esa flecha me encaminé el sábado, montado en un tren bala, porque sí, la red de alta velocidad china llega ya a sitios tan remotos como éste. Concretamente a la ciudad de Hunchun, a unos 50 kilómetros de allí, que es ella misma un interesante cóctel de cultura rusa, coreana y china.

La estación de tren de Hunchun, con letreros en cuatro idiomas, ya avisa de ello.

Hunchun, que al parecer poviene de una palabra manchú que significa “lugar remoto” (nombre muy bien puesto) es una pequeña ciudad realmente peculiar. Sus pobladores habituales son o bien chinos o bien coreanos, algunos de ellos residentes allí desde hace siglos pero también muchos huidos de Corea del Norte y asimilados con el resto. Sin embargo, la cercanía de Rusia, sobre todo de la ciudad de Vladivostok (el extremo oriental del Transiberiano) hace que la ciudad sea muy visitada por rusos que sobre todo van de compras, ya que seguramente en China tienen cosas más baratas que en su país y quizás más variedad. En consecuencia, la ciudad está llena de restaurantes, bares y tiendas con letreros en ruso, los tenderos chinos y coreanos hablan ese idioma, y hasta la arquitectura del lugar intenta imitar el neoclasicismo dorado y hortera de la vecina Rusia.

Hunchun también está consagrada a los turistas chinos que quieren zambullirse un poco en la cultura rusa y la norcoreana, así que muchas tiendas les ofrecen productos rusos (caviar, miel, chocolate, salchichas) y norcoreanos (ginseng, licor de huesos de tigre, tabaco, monedas y billetes de Corea del Norte). A mí me resulta curioso, porque los chinos tienen realmente fácil cruzar las fronteras cercanas y visitar la Rusia y la Corea del Norte genuinas para comprar allí esos productos, pero se ve que algunos pasan de salir de su país y prefieren hacer ese tipo de shopping en Hunchun.

Si Stalin supiera que promociona vodka y toffes en el escaparate de una tienda para turistas chinos, saldría de su tumba y se pondría en modo purga máximo.

Agencias de viajes y taxistas de Hunchun ofrecen al viajero llevarles desde esa ciudad al pequeño gusanillo de territorio chino que se cuela entre Corea del Norte y de Rusia, como hemos visto en los mapas de más arriba. Y allí me fui. Antes de llegar, te muestran museos tan cutres como fascinantes de personalidades como An Jung-geun, un coreano de hace un siglo que para chinos y coreanos es un héroe por haber sido el asesino del primer primer ministro de Japón (no he puesto una palabra repetida sin querer, es que fue el primer jefe de Gobierno con ese título que los japoneses tuvieron, en el siglo XIX). Se ve que An vivió en la zona de Hunchun antes de cometer el magnicidio en 1909 y ser fusilado por ello un año después.

Tras varias tiendas de dudoso caviar y museíllos diversos, se llega al lugar del encuentro de fronteras, simbolizado por esta pagoda de nueva construcción:

Y desde allí ves, en efecto, territorio de tres países, y si el cielo claro lo permite, un mar con el nombre de un cuarto.

La masa de agua de la izquierda es una lagunilla rusa, y la de la derecha es el mencionado río Tumen, que marca la frontera chino-norcoreana desde el monte Changbaishan-Paekdu hacia el este (hacia el oeste la línea fronteriza la traza otro río en el que ya estuve antes, el Yalu). El puente que veis en la foto une orillas rusas con norcoreanas, aunque hay muchos que cruzan el Tumen entre China y Corea del Norte. Y como podéis ver, el paisaje es sumamente verde, en los tres países. He de decir que las pocas casitas que se veían en la parte norcoreana tenían bastante mejor aspecto que las que había en el lado ruso, que estaban abandonadas y desvencijadas.

La excursión a la frontera chino-ruso-norcoreana fue curiosa, pero también aproveché ese puente para ir a la ciudad china de Tumen, situada a unos 50 kilómetros al oeste de Hunchun, ya lejos de Rusia pero pegadita al río del que toma su nombre, y por lo tanto justo al lado de Corea del Norte. En ese sentido se parece mucho a Dandong, ciudad mucho más grande y situada en el lado chino del fronterizo río Yalu. Cuando estuve en Dandong, en 2015, un lector llamado Pablo me aconsejó que visitara Tumen, y me apunté su consejo para seguirlo, cosa que he hecho tres años después. En realidad ir a Tumen era mi principal objetivo de esta reciente excursión, sólo que a última hora descubrí que el tren bala acababa en Hunchun y añadí ese destino a la gira.

Tumen es una ciudad más pequeña que Hunchun, bastante agradable, y tiene la ventaja de estar separada de territorio coreano por apenas tres o cuatro metros, los que tiene el largo pero no demasiado ancho río homónimo. Además, al igual que ocurre con Dandong, Tumen tiene frente a sí al otro lado del río una ciudad norcoreana, Namyang, así que puedes hacerte una idea bastante buena de cómo es una localidad de ese aislado país, aunque sea de lejos (las tiendas para turistas al lado del río alquilan prismáticos para reducir esa distancia). La frontera norcoreana en la zona de Hunchun tiene alguna casa aislada, pero es sobre todo campo, así que mola ver más Corea del Norte desde Tumen.

Chinos paseando a la ribera del río, con Corea del Norte al fondo.
Estación de tren norcoreana, con posters de Kim Il-sung y Kim Jong-il (el abuelo y el padre de Kim Jong-un).
Casas campesinas tradicionales coreanas y arrozales. Si aguzáis la vista, en la foto hay un carro tirado por un buey: vi mucha gente andando, en bicicleta o en carros, pero muy pocos coches.
Soldados norcoreanos armados con fusiles. Estuve a punto de saludarles, pero al ver luego la foto con atención me alegré de no haberlo hecho (a simple vista no veía que iban armados ni uniformados).
Verdes colinas, bonitas casas de campo y un edificio verde y rosa que según me dijo el amabilísimo taxista que me llevó a todas partes era una escuela. No quise preguntarle, pero juraría que el conductor era de orígenes norcoreanos, porque a veces defendía “el otro lado”, decía que era un país muy pobre pero a la vez sin problemas de contaminación y limpio.
El Tumen serpentea por entre los verdes bosques de las colinas chinas y norcoreanas. El paisaje era muy chulo por todas partes.

Los chinos de otras partes del país van a Tumen, como yo, a ver Corea del Norte desde lejos, con la diferencia de que ellos, si van a una agencia, pueden pasar fácilmente la frontera y hacer una excursión de un día o dos a Namyang y alrededores. A mí me hubiera encantado hacerlo, ¡parece tan cerca! Con dar unos pocos pasos por esta vía férrea, por la que muy pocas veces pasan trenes, hubiera llegado…

O cruzando el río, que como os decía era bastante estrecho, no parecía tener una corriente muy peligrosa, y seguramente en muchas partes ni siquiera te cubría más allá de las rodillas. En ambas orillas había alambradas y concertinas, pero no demasiadas, y al menos en el lado chino no se veía ningún soldado o policía, incluso había huertecillos al lado de muchos alambres de espino. No parece precisamente la frontera más vigilada del mundo, en contraste con la que deben tener norcoreanos y surcoreanos… de hecho, se dice que la zona de Tumen es o al menos fue muy usada por refugiados norcoreanos para huir a China y ocultarse allí camuflados entre los chino-coreanos. Muchos se cuelan en la zona por la noche, a veces hasta soldados norcoreanos desertores que a veces simplemente van a China a robar comida, pues en Corea del Norte a veces falta, y más con sanciones económicas encima. También dicen que en Tumen hay un centro de detención para norcoreanos huidos que son pillados en China, pero obviamente no está señalizado de ninguna forma y no puedo confirmar su existencia.

En fin, un viaje breve pero intenso, a una zona poco conocida por los extranjeros pero digna de ser visitada, sobre todo si te gusta la geoestrategia. Sigo sin cumplir mi sueño de ir a Corea del Norte, pero al menos he estado tres veces en la frontera chino-norcoreana, y esta tercera ocasión quizá es la que más cosas he visto del otro lado.

En todo caso, he de reconocer que lo más norcoreano que he visto en el pasado puente es la estación de tren de Dunhua, una ciudad de esa misma zona. Está ya a bastante lejos de la frontera, bien metida en China, pero al mirarla creía estar en la misma Pyongyang.

PD: El título del post de hoy es una velada referencia a una canción de Joaquín Sabina, quien también está de actualidad estos días por problemas de salud que le han obligado a bajarse de los escenarios por un tiempo. Espero que se recupere y que siga cantándonos con voz cascada sus versos canallas.

3 Comentarios

  1. Gran artículo, como siempre. Un punto que también he querido visitar y que aún no ha podido ser, pero ahora lo tengo mucho más claro

    • Gracias! Pues no te prives de hacerlo… si vas desde Pekín puedes ir en tren bala tanto a Hunchun como a Tumen, aunque aviso que son 8 o 9 horas de trayecto. Por avión imagino que los aeropuertos más cercanos serán los de Changchun o Jilin, y de ahí el trayecto en tren bala es mucho más corto.

      • Ah, veo que en Yanji también tienen aeropuerto, eso está aún más cerca de Tumen y Hunchun, porque todas estas localidades están ya en la prefectura autónoma coreana de Yanbian.

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