Allá en China, circa 2018

Termina el año 2018, que pasará a la Historia escrito con las letras moradas del feminismo (movimiento tan loable como cansino por su omnipresencia) pero en el que de música de fondo, irónicamente, sonaban dos hembras reggaetoneras cantando sin piyama. Un año importante en lo personal para mí, pues dejé el país donde había residido media vida para irme a trabajar a Ginebra, donde estoy ahora peleándome con el francés y con la readaptación a Occidente. Pero sigo mirando de reojo a China y lo que pasa en ella, pues 17 años tiran mucho.

En esto que llega como cada año el momento de repasar las noticias más importantes ocurridas en los últimos 12 meses, y la verdad es que con todos mis cambios de los últimos tiempos, muchas de esas informaciones me parecen procedentes de un tiempo muy lejano, además de que otras han ocurrido ya conmigo lejos de China. Qué penita. Sea como sea, y por primera vez desde la lejanía, voy a hacer una revisión de lo que 2018 dio de sí para el gigante de Oriente, que una vez más fue mucho. Otros años el orden de las noticias ha sido alfabético o aleatorio, pero esta vez, por cambiar, he intentado construir cierto orden de importancia, aunque sea subjetivo.


TRINCHERAS EN EL PUERTO: Sin ninguna duda, la noticia relacionada con China que más titulares ha dado a 2018 ha sido la guerra comercial que Donald Trump decidió iniciar contra el país asiático, bajo el argumento de que el déficit comercial que EEUU mantenía con China era insostenible y lo tenía que compensar la economía china pagando aranceles. La idea era de bombero, teniendo en cuenta que China iba a contestar -y contestó-con aranceles contra las importaciones estadounidenses, pero Trump sigue en sus trece y promete seguir dictando tarifas nuevas en 2019. La guerra simboliza para muchos los actos desesperados de una potencia en retroceso como es EEUU para detener el ascenso de otra potencia que llega para dominar, como es China, pero por lo menos Trump usa aranceles en vez de tanques como antaño, eso le honra. De todos modos, el conflicto adquirió un tono de guerra sucia a principios de este mes de diciembre, cuando Canadá, a petición de Estados Unidos, detuvo en Vancouver a una de las empresarias más influyentes de China (la directora financiera de Huawei, Meng Wanzhou) y Pekín contraatacó deteniendo a un activista canadiense en tierras chinas. Para mí, lo más alucinante de la guerra comercial ha sido ver cómo la agencia Reuters era capaz de publicar cada día sin descanso de un orden de 20 a 30 noticias relacionadas con el tema, usando todas las vertientes que se os puedan ocurrir y alguna más. Se podría hacer una enciclopedia Espasa con lo que sacaron cual rosquillas. Con semejante despliegue la guerra comercial acabó cansándome un poco, pero lamentablemente voy a tener que seguirla el próximo año desde la “lejanía” ginebrina, dado que en esta ciudad está la sede central de la Organización Mundial del Comercio y el conflicto chino-estadounidense está también muy metido en las reuniones del organismo.


FOREVER XI: La concentración de poder que Xi Jinping ha ido adquiriendo desde su llegada a la presidencia china en 2013, mayor que la de todos sus antecesores salvo Mao Zedong, culminó en marzo de 2018, cuando la Constitución del país fue modificada para permitir que el cargo de presidente dejara de tener el límite de dos mandatos (10 años) que había tenido con Jiang Zemin o Hu Jintao, épocas en las que el régimen repartía un poco más el poder entre la cúpula comunista. Si su salud se lo permite, Xi será presidente durante décadas, quizá más tiempo de lo que lo fue Mao, y eso da un poco de vértigo, teniendo en cuenta las grandes dosis de aburrimiento, propaganda infantil y represión de la información que este líder ha traído consigo. Os mentiría si no os dijera que la triste dirección que China ha tomado con Xi fue uno más de los motivos que me llevaron a dejar ese bello país.


KIM JONG TRES: Una de las imágenes históricas de este año ha sido la reunión que mantuvieron en Singapur Donald Trump y el supremo líder norcoreano, Kim Jong-un, apenas un año después de haberse insultado públicamente y haberse amenazado mutuamente con el armagedón. China no fue testigo directo de esta cumbre (o de las que Kim mantuvo con su homólogo surcoreano en la frontera entre el Norte y el Sur), pero a nadie se le escapa que, en la sombra, ha sido clave en la apertura al exterior que Kim ha protagonizado este año. Sea porque China estaba asfixiando económicamente a Corea del Norte, sea porque le convenció, el caso es que Kim ha dejado de ser ese loco matón del que tanto se habló en 2017 para por poco ser nominado al Nobel de la Paz en 2018. Aunque China no estuvo en las fotos más icónicas con Kim de este año, lo cierto es que lo primero que el líder norcoreano visitó, antes que Singapur o la frontera con Corea del Sur, fue China, y repitió hasta hacer tres visitas este año, las primeras en los siete años que lleva en el poder. Como siempre, hubo mucho secretismo, pero yo puedo presumir de haber estado seguramente muy cerca de Kim, porque en una de sus estancias en la Residencia de Jefes de Estado de Diaoyutai coincidió con el presidente boliviano, Evo Morales, y yo entrevisté a este segundo en ese recinto, así que me gusta soñar pensando que Kim estaba en una villa cercana a la nuestra en esos momentos.


XI BANYA: Ha costado 13 años, pero por fin un presidente chino, y encima uno tan poderoso como Xi, ha realizado el pasado noviembre una visita oficial a España, que fue corta en tiempo (apenas dos días) pero intensa en agenda, con reuniones con el Rey, Pedro Sánchez o hasta Manuela Carmena. En este tipo de viajes se suelen concretar pocas cosas, pero para España es bueno estar en la lista de viajes de los líderes chinos, teniendo en cuenta que ahora la estabilidad económica y política mundiales -a veces rayanas en el aburrimiento- están en China, y conviene tenerla como socia. La gran noticia de esa visita, no obstante, fue la supuesta “retirada” en la Puerta del Sol del señor que está allí siempre disfrazado de Winnie the Pooh para hacerse fotos con los niños: si seguís China, ya sabréis que muchos piensan que Xi tiene la misma silueta y andares que el osito de Disney, y alguien de protocolo pensó que Xi se ofendería si veía al oso en el centro de Madrid, cosa que no creo que hubiera pasado.


REEDUCANDO EL XINJIANG: La prensa occidental reveló, con reportajes internacionalmente premiados, que China está llevando a cabo una masiva campaña de reeducación de millones de musulmanes, sobre todo de etnia uigur, en la región de Xinjiang, que desde hace unos años es un polvorín por su proximidad a refugios del yihadismo como el norte de Pakistán, Afganistán o el Asia Central. Ayudado por alta tecnología (cámaras de seguridad por doquier, sistemas de reconocimiento facial, vigilancia orwelliana de las comunicaciones por móvil o internet) el régimen chino ha decidido llevar una enorme tarea de prevención a lo Minority Report que, si es tan grave como dicen los reportajes, creo que va a conseguir lo contrario de lo que busca y radicalizará a muchos uigures en su desprecio hacia Pekín. No obstante, también hay que tener en cuenta que los medios, estadounidenses sobre todo, también tienen su propia campaña, la de satanizar la alta tecnología china (como en el caso de la detención de la jefa de Huawei), y toda noticia que hable mal de ésta podría esconder el objetivo de que Estados Unidos mantenga sus cuotas en el sector de internet, los móviles o los ordenadores, que hoy por hoy es el que más dinero mueve en el mundo y el que Washington teme más perder a manos de China u otros países de Asia. Sea como sea, detener gente masivamente sin que sean sospechosas de nada está muy feo.


UNA MANO AL VATICANO: Durante buena parte del año se habló de un posible acuerdo histórico entre China y el Vaticano, sin lazos diplomáticos desde los años 50 del siglo pasado, y éste llegó, aunque algo descafeinado, en septiembre. El acuerdo establece cierto consenso para el nombramiento de obispos, uno de los principales escollos de las relaciones entre Pekín y la Santa Sede (aunque China no es el primer país de la Historia que nombra por su cuenta obispos, la misma España de Franco lo hacía). Sea como sea, el acuerdo dio mucho que hablar, desde palabras ilusionadas desde Roma pensando que por fin podrán llegar a la aislada y a veces perseguida comunidad católica china, hasta críticas desde la misma curia, que acusan al Papa Francisco de ceder demasiado al régimen comunista y no pedirle cuentas por persecuciones a los creyentes que además están empeorando en los últimos años. Lo que muchos no ven es que en el fondo China pasa bastante de la religión y lo único que quiere con este acuerdo es asustar a Taiwán, que tiene en el Vaticano a su único aliado diplomático europeo y está perdiendo poco a poco todas sus embajadas en el mundo, por la pésima relación entre Xi Jinping y la presidenta taiwanesa, Tsai Ing-wen.


40 AÑOS DE REFORMA Y APRETURAS: Este mes de diciembre China ha celebrado 40 años del proceso de Reforma y Apertura que inició Deng Xiaoping, consistente en abrirse progresivamente al capitalismo pero manteniendo el sistema político comunista, una idea que sólo en la pragmática y única China podía ser inventada y sólo en China podía triunfar como de momento ha triunfado. El resultado es uno de los países más obsesionados por consumir y gastar, pero a la vez rodeado de estética maoísta de partido único, y cada vez más desde que llegó el brasas de Xi. Me perdí esta celebración, pero me la puedo imaginar: discurso de varias horas del presidente chino en el Gran Palacio del Pueblo, con muchos diputados dormidos y la prensa mirando Twitter en el smartphone: he estado en saraos parecidos. Mención especial requiere comentar que en la celebración del aniversario se condecoró a varios personajes extranjeros por su contribución decisiva al desarrollo chino de las cuatro últimas décadas, y entre los elegidos hubo un español (a título póstumo), que no podía ser otro que Juan Antonio Samaranch, el hombre que llevó el movimiento olímpico a mi querida Pekín.


LIU XIA YA ES LIBRE: Hay noticias que me esquivan. En su momento fue el caso Bo Xilai (siempre que pasaba algo relacionado con él yo estaba fuera de Pekín, o haciendo otras cosas, o incluso durmiendo) y también lo fue siempre Liu Xiaobo. Cuando le dieron el Nobel en 2010 yo estaba en una conferencia sobre el cambio climático en Tianjin. Cuando falleció, en el verano de 2017, andaba de vacaciones en España. Y cuando a su viuda Liu Xia, tras meses de angustia, le quitaron el arresto domiciliario que nunca había merecido y le permitieron salir de la cárcel en la que China se había convertido para ella, este verano, también estaba yo vacacionando en España. Cuando un tema claramente no quiere que lo trates me retiro cortesmente y hablo poco de él, pero creo que fue una de las grandes alegrías que nos llevamos en 2018 y había que nombrarla en esta lista y en lugar destacado. La cara de felicidad de Liu Xia a su llegada al aeropuerto de Berlín, tras años viéndola sólo con un rostro dominado por la tristeza y la depresión, fue todo un poema.


NIÑOS A LA CARTA: Hace unas semanas un doctor chino llamado He Jiankui causó un terremoto en el mundo científico al anunciar que había creado -el verbo es grave pero hay que usarlo- los primeros bebés del mundo modificados genéticamente. La noticia causó revuelo fuera y dentro de China, reavivó el debate sobre los límites éticos de la ingeniería genética (¿estamos jugando a ser dioses? ¿tenemos derecho a sustituir a la naturaleza? ¿o le ayudaríamos eliminando enfermedades y defectos de nacimiento?). El Gobierno chino reaccionó como siempre hace cuando invade los titulares de forma inesperada alguien del país que no sea Xi Jinping: el doctor He está en arresto domiciliario, aislado, y vete tú a saber de qué lo van a acusar, quizá de rebelión contra el Estado como hacen con los disidentes.


ME TAMPOCO: El movimiento feminista, alimentado por asuntos como el fenómeno MeToo, también se dejó sentir en China, aunque fuera de forma más discreta que en Occidente. En China el principal “Weinstein” fue, qué cosa más rara, uno de los principales monjes budistas del país, antiguo presidente de la Asociación Budista de China, que fue acusado por monjas de su entorno de utilizar su poder e influencia para abusar sexualmente de ellas. Sin embargo, como periodista acreditado en China que he sido, el verdadero bombazo este año para nuestro gremio fueron las acusaciones que dos chicas lanzaron públicamente contra el que fuera presidente del Club de Corresponsales Extranjeros en China, Jon Kaiman, antiguo corresponsal de Los Angeles Times. El caso nos enseñó los excesos que se pueden cometer en nombre del movimiento MeToo: el juicio público fue moral más que real (hubo denuncias en blogs y emails, pero nunca ante la policía), eso bastó para que Kaiman cayera al ostracismo sin que hubiera un veredicto real (fue apartado de su diario, en una entrevista dijo que había pensado en quitarse la vida, etc), y a punto estuvimos de que se usara para desatar una caza de brujas entre la comunidad extranjera en China (se publicaron artículos en la prensa anglosajona diciendo que todos los hombres guiris que vivíamos en Pekín éramos unos sátiros, hubo peticiones de investigar la vida privada de todos los periodistas fuéramos sospechosos o no…). Una muestra más de que a veces los seres humanos, de todos los sexos, caemos en la exaltación y en la histeria, y que todos los movimientos revolucionarios, incluidos los que como el feminismo tienen los ideales más defendibles, pueden salirse de madre (o de padre, si queréis que use lenguaje inclusivo, aunque no creo que me aficione demasiado a él).


ROSALÍA, PONTE UN QIPAO: Enlazando con el tema anterior, otros movimientos que desde una base legítima y merecedora de atención a veces cometen excesos y comienzan a tener puntos muy antipáticos son todos aquellos dedicados a defender minorías antaño discriminadas -o a veces aún discriminadas-, desde las religiosas a las étnicas o a las de identidad sexual. En los fogones de algunos de estos movimientos ha nacido una expresión, la “apropiación cultural”, que no sólo le está causando dolores de cabeza a la catalana Rosalía por cantar a estilo gitano, sino que de vez en cuando salpica a los chinos sin que éstos, grandes defensores históricos de mezclar culturas y copiar lo que más les guste de todas ellas, sepan muy bien de dónde les llueve la mierda. Este año, por ejemplo, la gran “polémica” llegó porque en la Gala de Año Nuevo Chino, el principal programa televisivo del año, salió un cómico chino vestido como un africano, ante lo cual los popes de lo políticamente correcto por poco no pidieron que fuera quemado en la hoguera. Y las polémicas -que generalmente no surgen en China, sino de comunidades asiáticas en el extranjero a las que les ha invadido con mucha fuerza el puritanismo identitario- también pueden llevar signo contrario, como cuando este año a una chica blanca estadounidense la lincharon en Twitter porque en el baile de promoción del instituto decidió vestir un qipao, el traje tradicional chino (que en realidad no es chino, sino manchú). La chica de Utah, que como se ve en la foto estaba preciosa en qipao, tuvo que pedir perdón, como pasa siempre en estos casos, por una polémica que inició un tuitero asioamericano que, atención, en su foto de Twitter estaba vestido de RAPERO (¿apropiación cultural de los negros?). Los chinos, por cierto, dijeron en su mayoría que la chica estaba magnífica con el qipao “robado”, y animaron a cualquier raza, religión o cultura a que les compren todos los qipaos que quieran para ponérselos, que así ganarán más virutilla.


CUENTA ATRÁS PARA TAIWÁN: Este año China, como en los anteriores, siguió ignorando a Taiwán, por el férreo independentismo de su presidenta Tsai Ing-wen, a la vez que le arrebataba aliados diplomáticos: la República Dominicana, Burkina Faso y El Salvador cortaron lazos con Taipei para abrirlos con Pekín, y a la isla le quedan apenas una quincena de embajadas en el mundo. Otro foco de separatismo para China está en Hong Kong, donde este año surgió un pequeño partido que por primera vez aboga abiertamente por la independencia de la excolonia (con argumentos que nos suenan a Bolsonaro o VOX, del tipo “los chinos nos invaden y nos quitan el trabajo”) pero que Pekín no tardó en ilegalizar, presionando para ello a las autoridades hongkonesas.


ÁFRICA TODA: Para compensar el antes mencionado gag del chino disfrazado de negro (es broma), Pekín organizó en septiembre una cumbre chino-africana, a la que asistieron casi todos los presidentes o primeros ministros del continente, con pequeñas excepciones como eSwatini (la antigua Swazilandia, único país africano que mantiene lazos diplomáticos con Taiwán). Junto a la Feria de Importaciones de Shanghái que hubo en noviembre y a la cumbre de la OCS de Qingdao (a la que yo asistí, y donde por poco me detienen porque el lector electrónico de la policía no identificaba bien mi pasaporte en la estación de tren), fue el principal evento multilateral que China celebró este año. Fue alucinante ver la velocidad con la que Xi se reunía y estrechaba manos con el medio centenar de mandatarios africanos asistente: en dos o tres días tuvo encuentros bilaterales con cada uno de ellos. Estoy seguro de que usó con todos las mismas palabras de agradecimiento y bienvenida. No es muy conocido Xi por su originalidad ni por salirse del guión.


INTERPOL, DETENGAN AL JEFE DE LA INTERPOL: Una de las mayores vergüenzas que seguramente ha tenido que pasar el régimen comunista chino este año ha sido la caída en desgracia del que hasta octubre fue el jefe de la agencia policial internacional Interpol, el chino Meng Hongwei. Para China tener a este señor al frente de la red internacional de policía era un orgullo, le sumaba influencia internacional, y seguramente le era muy útil para todas las operaciones de detención y extradición de corruptos chinos huidos a EEUU o Europa que se han llevado a cabo en los últimos años. Pues del orgullo, a la humillación, después de que la Interpol confesara que su jefe chino estaba desaparecido y no lo encontraban, para que luego China admitiera que estaba detenido por “violaciones de la ley” que no explicó. Ni con todo un jefe de Interpol renuncia Pekín a secretismos y medias verdades. Como siempre, ni una palabra a los familiares del detenido (su esposa dijo que sospechaba que lo habían arrestado sólo porque su marido le había mandado un emoji con forma de puñal) y falta total de información. Como para volver a dar a un político chino un alto cargo internacional, oiga.


¿DÓNDE ESTUVO FAN? Otra muestra de lo opresiva que puede ser China. Imagínense por un momento que en EEUU desapareciera Scarlett Johansson, nadie supiera nada de ella (ni su familia o amigos) durante dos meses, y que sólo pasado ese tiempo fuera liberada por las autoridades. Pues así le pasó a Fan Bingbing, una de las actrices más famosas y cotizadas de China (hasta ha salido en alguna basura Marvel), que en verano pareció que había sido tragada por la tierra. Las autoridades, como de costumbre, no decían nada, los rumores se dispararon, y hubo que esperar a octubre para confirmar que había estado semanas aislada por la policía por sospechas de fraude fiscal, “ayudando en la investigación”, y que la cosa se resolvía imponiendo una multa de más de 100 millones de dólares a la estrella. Poca broma con el fisco chino, que diría Vicente del Bosque.


JACK MA DIJO MEH: Uno de los empresarios más exitosos de China, el entusiasta y selfmade man Jack Ma, dio una gran sorpresa en octubre al anunciar que en un año se retiraría del imperio que había construido en torno al gigante del comercio electrónico Alibaba, antes de cumplir los 55 años. Imaginamos que se dedicará a obras benéficas, en plan Bill Gates, o quizá al cine y las artes marciales, ahora que se ha hecho amigo de Jet Li. Las malas lenguas dicen que Jack ha preferido retirarse a una vida tranquila al ver, como hace años se ve en China, que cualquier persona famosa produce celos a Xi Jinping y éste se la carga con acusaciones de corrupción o lo que haga falta, como parece haberle pasado a Fan Bingbing o a Wang Jianlin, el dueño del imperio Wanda. En la China de Xi, no te atrevas a robarle titulares a Xi.


PRESTIGE IRANÍ: Me pilló de vacaciones en Australia, así que no me entere mucho, pero la primera noticia gorda del año en China fue el hundimiento en costas próximas a este país del petrolero iraní Sanchi, causando una catástrofe ecológica habitual en estos casos. El buque ardió una semana antes de hundirse, causando imágenes espectaculares y descorazonadoras. Irán a China le causa muchos disgustos, y si no que se lo digan a la directora financiera de Huawei (EEUU pidió su detención por presuntos negocios de la firma con Irán, violando las leyes estadounidenses de embargo al régimen iraní).


AMARGA Y GABBANA: China y la moda de alta costura ampliaron su divorcio en 2018, cuando Dolce y Gabbana se vio obligada a cancelar a ultimísima hora un ambicioso desfile de modelos en Shanghái, cuando ya había invitado a prensa de todo el mundo y celebridades del cine, la música y otros círculos del país asiático. El detonante de este enorme fiasco, unos anuncios en los que una modelo china salía comiendo pizza con palillos, que según los ofendiditos que ese día tocaba sacar en las redes sociales eran racistas y merecían todo un señor boicot a la firma italiana. Otro clavo en el ataúd para China en el mundo de la moda, después de que en 2017 hiciera todo lo posible para que el primer y seguramente último desfile de las angelitas de Victoria’s Secret en ese país (también en Shanghái) fuera un fracaso. Con lo que a los chinos les gusta comprar ropa de marca, el trato a las firmas más fashion en China es inexplicable.


UN PUENTE A SU JUBILACIÓN: Casi todos los años China inaugura alguna gran machada ingenieril, y 2018 no fue una excepción, pues lo que comenzó a funcionar fue el gigantesco y complejísimo sistema de puentes y túneles que une los dos lados del delta del río Perla, concretamente las localidades de Macao y Zhuhai (en la parte oeste del estuario) y la de Hong Kong (en el este). Con lo largo que se me hace a mí ir en ferry desde Hong Kong hasta los casinos de Macao es un proyecto que me gusta, y que ha tardado más de 15 años en terminarse, aunque hay sectores antichinos en Hong Kong que lo ven como un caballo de Troya chino, un “regalo” que busca aumentar la presencia e influencia china en la excolonia.


VIVA EL PANTOJA QUE NO CANTA: Quizá no fue una gran noticia, pero merece la pena recordar que 2018 fue el año en que China y España celebraron el cuarto centenario de la muerte de Diego de Pantoja, misionero jesuita que fue uno de los pioneros en el acercamiento cultural entre Occidente y Oriente. Olvidado por los siglos pero no por los historiadores, se ha intentado recuperar este año su gran legado -fue uno de los primeros occidentales que entró en la Ciudad Prohibida, escribió en chino sobre Occidente y en español sobre Oriente- con actos tanto en España como en China, y por lo menos los cercanos a la cultura oriental hemos quedado convencidos de que Pantoja, y otros españoles de su época, fueron claves en que Europa conociera el desconocido mundo chino y oriental en general, aunque luego se llevaran la fama los de otros países (principalmente Italia, con Marco Polo y Matteo Ricci, este último compañero de piso de Pantoja durante años).


POR TUTATIS, EL CIELO SE NOS CAE: El 2 de abril, muchos ciudadanos de todo el mundo parecíamos antiguos pobladores de la aldea gala, temerosos de que el cielo se nos cayera encima, o por lo menos que colisionara contra nosotros el laboratorio espacial Tiangong. China ya había dicho que este año dejaba de funcionar en la órbita terrestre y quedaría fuera de control, aunque lo lógico es que se destruyera todo con la fricción al entrar de nuevo en nuestra atmósfera. Sin embargo, noticias sobre todo procedentes de otras agencias espaciales, como la europea, sembraron cierta alarma al asegurar que fragmentos gorrrrdos del mamotreto (uso estas palabras como escondido homenaje a La Vida Moderna, Premio Ondas 2018) podrían caer en zonas pobladas del planeta. La prensa española dijo que podía caer incluso en España (bueno, en España y en cualquier otra parte del mundo, la franja de posibilidad abarcaba casi todo el globo con excepción de los polos). Finalmente, el aparato cayó en el Pacífico Sur, lejos de cualquier humano salvo que hubiera algún náufrago navegando por allí, y si cayó algún trozo al mar, nadie se quejó.


Y esto más o menos fue lo que ocurrió en China en 2018, así fueron las cosas y así se las contamos. En 2019, como mínimo, al país asiático le aguarda la celebración del Mundial de Baloncesto, una de las cosas por las que más me arrepiento haberme ido de allí, porque me encantaría haberlo vivido en primera persona. En fin, me tendré que conformar con ver algún premio de esquí en Suiza o al Olympique de Lyon aquí cerca, que tampoco está mal.

Feliz año 2019 a todos, y que los próximos 12 meses os traigan alguna que otra alegría, que os las merecéis.

8 Comentarios

  1. “llegó porque en la Gala de Año Nuevo Chino, el principal programa televisivo del año, salió un cómico chino vestido como un africano”

    ¿¿?? ¿Como es eso de vestirse como un africano? ¿Copio algún modelito de la película Black Panther?

    • Bueno, creo que lo expliqué mal… lo que quiero decir es que un chino se disfrazó de negro (piel pintada, etc).

      Por cierto, de niño yo me disfracé de baloncestista negro del Magia de Huesca. Si llego a nacer 30 años después igual estoy linchado ya.

  2. En realidad no me extraña que lo acusaran de racista… porque en realidad es muy racista.Solo mira este link: https://tvtropes.org/pmwiki/pmwiki.php/Main/Blackface

    Hay que entender el contexto, y el contexto es que pintarse de negro (blackface) es una practica que en estados unidos -no solo allí, pero principalmente allí-fue comun durante mas de un siglo para DESHUMANIZAR Y DENIGRAR a las personas de raza negra, caricaturizarlas y estereotiparlas y convertirlas en un mal chiste, se le considera algo racista porque, ya saben, fue usado con fines racistas, hoy en día en estados unidos se le considera algo inaceptable, excepto por todos los idiotas que aun lo hacen hoy en día, solo busque en google imágenes, vera un montón de blackface a todo color.

    Obviamente hay que entender las diferencias culturales tratándose de China -al igual que en el caso de usted disfrazándose de jugador de baloncesto- y el contexto, y la intención del humorista chino probablemente no fue racista, aunque también hay que entender que haya gente que si lo considere así, hay que ver siempre el contexto. ¿Y cual fue el contexto del humorista? ¿Para que diablos se pinto de negro? este tipo de cosas no se hacen solo porque si.

    Saludos.

    • No sé, disfrazarse e imitar a otros pueblos, algo que hemos hecho durante décadas sin polémicas, sólo ha empezado a ofender en los últimos tiempos, coincidiendo con la locura de las redes sociales (que cada día se escandalizan por una cosa) y con la exageración de las políticas identitarias por parte de muchísimos colectivos. Creo que hemos llegado ya al límite y que conviene una reflexión sobre a dónde están llegando nuestras continuas sensaciones de ofendidismo. Lo dice uno que también muchas veces se dedicó a escribir que se sentía ofendido por determinadas bromas sobre los chinos: creo que ahora me arrepiento. Serán más o menos graciosas pero no podemos pedir su prohibición, eso es volver a la censura y al puritanismo.

  3. “No sé, disfrazarse e imitar a otros pueblos, algo que hemos hecho durante décadas sin polémicas,”

    Depende de cada caso, por otro lado usted dijo haberse pintado para convertirse en un basquetbolista, pero no creo que décadas atrás hubieran suficientes inmigrante africanos de raza negra como para quejarse de eso, o si los había seguramente tenían problemas mas urgentes, y nuevamente, hay que entender las diferencias culturales y también el contexto de cada país.

    “sólo ha empezado a ofender en los últimos tiempos” Si con “últimos tiempos” quiere decir “varias décadas atrás”, pues si, ya en la década de los cuarenta una actriz chino-americana muy conocida -cuyo nombre en este momento no recuerdo- se quejo de como ella siempre interpretaba a villanos mientras que si se trataba de roles asiáticos heroicos o positivos, esos siempre iban a actores blancos pintados de amarillo (Solo busque “yellowface” en google). El blackface en especifico, es algo de los que los negros estadounidenses se han quejado por decadas, cierto que con las redes sociales el asunto se ha potenciado, pero este tipo de quejas han existido por mucho tiempo, solo que antes no se les prestaba tanta atencion -o no se les prestaba en absoluto- solo por dar un ejemplo, cuando se estreno la obra La muerte y la Doncella -la obra de teatro, no la pelicula-, situada en un país latinoamericano indeterminado y con personajes latinoamericanos, la actriz protagonista fue Gleen Close, y la noche del estreno hubo una protesta de actores latinos a causa de que todos los roles en la obra fueron a dar a actores gringos, para ellos no se trataba de sentirse gratuitamente ofendido, sino de un asunto de igualdad de oportunidades. Y esto paso en 1990.

    “Creo que hemos llegado ya al límite y que conviene una reflexión sobre a dónde están llegando nuestras continuas sensaciones de ofendidismo” Cierto que se puede llegar a exagerar mucho con eso, pero tampoco podemos ir y descartarlo todo como “ofendidismo” porque de lo contrario vamos a terminar aceptando comentarios racistas nada graciosos disfrazados de chistes. Y todo esto entra en el terreno de la libertad de expresión, algo en lo que no creo que ninguno de los dos quiera discutir.

    Saludos.

  4. Pues lo siento pero no estoy de acuerdo, disfrazarse de personas de otras culturas no debería ser ofensivo ni ofender, sin importar cuánta gente de una minoría o mayoría haya. No es lo mismo que representar papeles en películas, que por supuesto cuanto más creíbles sean mejor, así que es mejor que en papeles de blancos salgan blancos y en los de chinos salgan chinos.

    Y los chistes son eso, chistes, podrán hacer gracia o no, podrán ser criticados o no, pero nunca prohibidos, hay que tener en cuenta el animus jocandi. En España hemos tenido mucho de este tema en 2018: Robert Bodegas, los mocos en la bandera española, etc.

Deja un comentario

Tu dirección de correo no será publicada.




Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.