America the Bowltiful

Sigo de vacaciones por los Estados Unidos… Ahora me encuentro en Colorado, donde ayer me llevaron a ver la Super Bowl con una familia estadounidense, una experiencia de lo más interesante (además la familia era realmente encantadora).

Aparte de aprender un poco las reglas del fútbol americano, que por lo que se ve es un deporte bastante sencillo (aunque tienes que tener una vista de lince para ver lo que está ocurriendo realmente en el campo) me gustó mucho el ritual de ver y comentar los anuncios entre jugada y jugada (son como los anuncios de Navidad en España, se gastan mucha pasta las marcas en ellos y suelen ser los mejores del año) o la actuación del medio tiempo, que este año, como ya sabréis, protagonizó Katy Perry. Esta mezcla de deporte, espectáculo y música hace que todos los estadounidenses, les guste el fútbol o no, se traguen la Super Bowl, me gustó el concepto y por fin entendí su atractivo, creo que hasta que no lo vives en directo no lo comprendes.

De la actuación de medio tiempo me impresionó cómo en un campo donde se está jugando un partido de alta competición se puede montar un escenario en cuestión de minutos y luego desmontarlo para que continúe el juego. En los Juegos Olímpicos los espectáculos son quizá mayores en las ceremonias de inauguración, pero ese día no hay competición en el estadio. En los Mundiales sí hay una ceremonia vistosa antes del partido inaugural, pero no se monta y desmonta con tanta celeridad como lo que se ve en la Super Bowl.

Al día siguiente de la Super Bowl, los medios del país se pasan el día comentando la actuación y los anuncios, el partido casi queda en un segundo plano, reservado para los especialistas en deportes… Me ha llamado la atención que bastantes comentaristas han comparado el espectáculo de Katy Perry con la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de Pekín, quizá por el momento en el que el escenario se convierte en un tablero de ajedrez donde las casillas se vuelven tridimensionales.

Super Bowl 2015.
JJOO 2008.

También evocaba algo a China el primero de los cuatro vestidos que vistió Katy Perry en su actuación de apenas 10 minutos. Quizá hasta el león en el que montaba, salvando las distancias, podría recordar a los leones de las danzas del sur de China.

Fue un espectáculo 100 por 100 americano, pero hasta los mismos estadounidenses reconocieron cierta influencia de Pekín 2008, una ceremonia que de momento, para mi gusto, es la mejor que ha habido en unas Olimpiadas (la de Londres fue divertida pero no quitaba el aliento, y la de Barcelona 92 en aquel entonces fue una maravilla pero el tiempo pasa y se va quedando algo pasada de moda).

1 Comment

Deja un comentario

Tu dirección de correo no será publicada.




Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.