Andegüiner is…

El cine chino ha sorprendido en los últimos días al seleccionar una película casi desconocida, y encima de un director que no es del país (el francés Philippe Muyl, tampoco demasiado famoso) para representar al país en los Oscars del próximo año. La película se llama Le Promeneur d’Oiseau (¿el paseador de pájaros?) en francés, pero en chino es Ye Ying, y en inglés The Nightingale (en ambos casos traducibles como «El ruiseñor»). Aquí tenéis el trailer de la película, que se estrena en China el próximo 31 de octubre, por si queréis ir a verla:

Los críticos de dentro y fuera de China se han quedado bastante sorprendidos de la elección, en un momento en el que el país produce muchísimas películas (algunas buenas, otras no tanto) y además sobreprotege su cine patrio al no permitir que más de una treintena de películas extranjeras se proyecten en las salas de cine nacionales. Además, este año ha habido grandes producciones en el país: por ejemplo, una película china ha ganado el último Oso de Oro con el thriller Black Coal, Thin Ice («Negro carbón, fino hielo»), de Diao Yinan. Ya que estamos con trailers, os pongo el de esta película, que no he tenido el gusto aún de ver pero promete mucho para el que le guste el cine negro:

Otra película que muchos pensaban que podía haber representado a China en los próximos premios de Hollywood a la mejor cinta extranjera es la última de Zhang Yimou, Coming Home. No es quizá la mejor obra del veterano cineasta, pero Zhang es un valor seguro, suele gustar en el extranjero (aunque por ahora no lo suficiente para llevarse un Oscar). En fin, quizá ya lo tienen demasiado visto, aunque en esta película vuelve a ser crítico con la Historia reciente de China, tras años de cine algo demasiado próximo a los gustos oficiales.

Las razones para elegir una película desconocida, y de un director que no es chino, siguen en todo caso siendo un enigma. La prensa estadounidense teorizaba con que, irónicamente, la primera de estas películas, pese a ser dirigida por alguien no chino, da una imagen de China más idílica, más afín a los objetivos del régimen. Las otras dos mencionadas aquí, aun dirigidas por locales, o quizá precisamente por eso, se meten en realidades «incómodas» del país e introducen temas violentos que no se ajustan tanto a los intereses del Gobierno.

Paradojas de la vida, al final va a resultar que los chinos prefieren la visión de su país que dan los extranjeros…

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