Aragansú

A finales del año pasado perpetré el peligroso ejercicio de comparar las divisiones administrativas de China con las comunidades autónomas de España (podéis rememorar o descubrir aquello en este enlace) y afirmé que de lo que más seguro estaba en ese experimento era de que el mayor parecido en China a mi Aragón natal se encuentra en la provincia noroccidental china de Gansu. Ambos lugares carecen de mar pero están surcados por un gran río vital para su economía (el Ebro y el Amarillo), están un poco olvidados pese a tener una gran historia, y tienen fuertes contrastes porque lo mismo albergan duros desiertos que verdes montañas (Pirineos y Monegros en Aragón, montañas prehimaláyicas y Gobi en Gansu). No mencioné entonces, así que lo hago ahora, que ambos están surcados por viejas rutas importantes para su cultura y religión (Ruta de la Seda en el caso gansunés, Camino de Santiago en el aragonés).

He vuelto a Gansu en el que es uno de mis últimos viajes de esta larga etapa que he vivido en China, y he conocido dos preciosos lugares de la provincia que en primer lugar han aumentado mi aprecio por la que es una de mis provincias favoritas del país y en segundo lugar han afianzado mi convicción de que Gansu es una provincia hermana de Aragón, por no decir melliza. Los dos sitios están cerca de Zhangye, un lugar que los turistas extranjeros pasan algo de largo -no así los chinos, y menos estos días de vacaciones por la Fiesta Nacional- pero que tiene mucho encanto.

Uno de estos dos lugares es el Parque de Binggou, donde la lluvia y el viento han esculpido en la roca rojiza del lugar unas formaciones que alguno compararía con el Monument Valley de Estados Unidos, pero que yo me llevo mejor a mi tierra y considero hermanables con los Mallos de Riglos, que son una de las visiones más majestuosas de la provincia de Huesca.

Binggou
Riglos

Tampoco son exactamente lo mismo, los mallos oscenses son mucho más grandes y a cambio en Binggou hay muchas más formaciones rocosas fotogénicas, pero el proceso geológico y el color de la roca es el mismo y seguro que si uno ha estado en los dos lugares nota algo familiar. Binggou es un parque cercano a otro más famoso de Gansu llamado Danxia, conocido por sus rocas de colores (una foto de Danxia es la portada de este artículo), pero no recuerdo montañas con esas tonalidades en Aragón así que en este caso no voy a establecer comparaciones. Y a mí me gustó más Binggou, quizá también porque había menos gente.

El otro lugar que me recordó al Alto Aragón fue la zona de monasterios de Matisi (Templo de la Herradura del Caballo), también en las afueras de Zhangye pero ya cerca de las zonas de población tibetana. Allí hay un par de monasterios en el interior de cuevas rocosas que pueden sonarle a uno al Monasterio de San Juan de la Peña, lugar de la Jacetania en el que reposan los restos de los primeros reyes aragoneses y donde la leyenda dice que pasó el Santo Grial:

Matisi
San Juan de la Peña

La religión es distinta y el parecido visual no es tan claro como en el anterior caso de Binggou/Riglos, pero el paisaje de montaña de ambos lugares es similar, y una vez más las dos atmósferas me resultaron parecidas. Alguno podría pensar también en Covadonga, o en otros templos colgantes en paredes montañosas que hay en China, pero nada de eso me quitará la ilusión de pensar que el gigante asiático tiene una tierra agreste mas llena de tesoros como la aragonesa que se llama Gansu, a la que confío en regresar.

ACTUALIZACIÓN (11-10-2018): Hoy he visitado otro lugar de Gansu todavía más parecido a San Juan de la Peña, que se llama Barranco de los Inmortales y está en el sureste de la provincia. Más razones para pensar que Aragón y Gansu deben hermanarse. 

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