Arena de pelotas y baladas

 

¡Feliz 2014! El otro día fui por primera vez a un concierto al Estadio Wukesong, el pabellón que fue sede de los partidos de baloncesto en los JJOO de Pekín y hoy acoge los encuentros de los gloriosos Beijing Ducks. El lugar se ha convertido además en el mejor sitio para grandes recitales de la ciudad, y por ahí han pasado desde Beyoncé a Justin Bieber. Es posiblemente el recinto olímpico de Pekín 2008 al que mejor uso se le ha dado, sobre todo si comparamos con el Estadio del Nido, que el pobre sólo lo usan para uno o dos partidos al año.

Al pabellón Wukesong yo lo sigo llamando así, Wukesong, porque me gusta mucho ese nombre (y me recuerda que está en el quinto pino) pero no es su nombre oficial actual. Ya sabéis que ahora le ponen marcas a todo, desde la estación Sol Vodafone de Madrid (qué aberración) a la Liga BBVA (asco) o el Teatro HaagenDazs (por dios, ¿HaagenDazs realmente gana prestigio con eso?). Bueno, que me voy por las ramas, que el nombre oficial del pabellón pequinés ahora es MasterCard Center.

Había visto grandes partidos allí, entre ellos el partidazo que el pasado mes de octubre disputó el Real Madrid de baloncesto, primer equipo español -que yo sepa- que ha jugado un amistoso en China. Y también, por supuesto, la final olímpica España-EEUU, posiblemente uno de los mejores encuentros de baloncesto entre naciones de la historia. Pero ahora he descubierto que es también un muy buen recinto para conciertos. Con muy buen sonido y, sobre todo, una magnífica iluminación. Nada que ver con los conciertos que sufrí cuando vivía en Madrid e iba a escuchar recitales al Palacio de Deportes, muy famoso por su mala sonoridad (el de antes del incendio, no sé el de ahora cómo será).

Os pongo algunas fotos que hice durante el concierto para que comprobéis vosotros mismos el tema de las luces, aunque no pruebe lo del sonido. No había visto nunca un concierto con tan buena iluminación, pero tampoco es que yo sea Diego Manrique, voy a estas cosas de Pascuas a Ramos.

El señor de la izquierda escribía en el papel y lo que iba escribiendo iba saliendo de fondo.

«Senorita», una de las canciones se llamaba así y tenía aires latinos.

Podría parecer que con ese fondo estaba cantando En un bosque de la China, pero lamento deciros que no fue así.

¿Peng Liyuan, la esposa del presidente? No, pero se le parecía… Era una de las cantantes invitadas, y entonó notas tan agudas que algún vidrio estalló.

El protagonista del concierto.

Borrachera de luz y color (a la que contribuían las barras de lucecitas que nos habían dado a cada espectador, muy típicas de los conciertos de Asia).

Ah, por cierto, el concierto era de Sha Baoliang, un cantante chino famoso por sus baladas de amor. A mí no me sonaba mucho, ni es que sea mi estilo, pero bueno, me invitaban así que a caballo regalado no le mires los piños. Como suele pasar en estos casos, al final resultó que conocía varias canciones suyas, sin saber de antemano que eran de él. Por ejemplo, ésta que habla de desamor, un tema mucho mejor que el amor a la hora de inspirar baladas.

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