Arte puro, loco y duro

El podcast Antes de Medianoche, uno de los muchos que sigo, dedica su más reciente entrada a los “outsiders” del arte, gente que otros artistas no consideran de su club pero que, a veces por locura, otras por obsesión, consagraron su vida a crear. No querían vender sus obras, ni exponerlas en museos, simplemente sentían una pulsión interna que les llevó a hacer un arte inclasificable y que para algunos -entre ellos uno de mis cuñados, que también lo practica- es el único verdadero.

Entre los casos que muestra Antes de Medianoche está el de Judith Scott, artista estadounidense con síndrome de Down y sorda que pasó su vida atando cuerdas dándoles espectaculares formas.

También nombra al Alemán de Camelle, artista y eremita que vivió en la Costa da Morte gallega y que murió seguramente de tristeza cuando el chapapote del Prestige destruyó las esculturas que había ido creando durante décadas.

Y, cómo no, dedica buena parte del podcast a Justo Gallego, el campesino que desde hace 50 años está construyendo él solito, sin planos y sin haber estudiado arquitectura, una iglesia de lo más original en Mejorada del Campo, en la que ha pedido ser enterrado. Tiene 93 años y sigue currando a tope.

Cerca de donde vivo ahora hay un museo dedicado al “arte bruto”, que comparte similitudes con los casos anteriores (aunque suele estar vinculado a personas que lo hicieron en manicomios o psiquiátricos). Está en la ciudad de Lausana, y espero poder visitarlo algún día.

Y en China, lugar al que este blog siempre vuelve, hay un artista que podría compararse a estos casos, sobre todo al de Justo: se llama Song Peilun, es un profesor retirado, y lleva 20 años construyendo con sus ahorros un castillo de piedra en la pedregosa y remota provincia de Guizhou.

A diferencia de Justo, él trabaja con otra gente (ha entrenado a campesinos de la zona para crear una especie de cantera y escuela de escultura local), pero como él es posible que no vea terminada su obra. Además de por razones de edad (se acerca a los 80 años) en China cuando algo “outsider” se hace famoso enseguida las autoridades se sacan unos permisos que faltan de la manga y pasan los bulldozers por donde sea.

Confiemos, de todos modos, en que Justo y Song acaben siendo centenarios récord, conserven su salud y completen sus obras únicas para que ellos y nosotros las disfrutemos en todo su esplendor.

2 Comentarios

  1. Bueno,hace poco vi un artículo sobre Justo y parece ser que también le ponen trabas administrativas y que a pesar de la popularidad que tiene, ya se plantean tirar abajo todo el trabajo de tantos años y con tantos sacrificios que ha sufrido.O sea, que no hay tanta diferencia entre las administraciones chinas y española en este aspecto.

  2. No sé si tanto como para tirársela abajo, pero creo que el problema está en que no quieren consagrarla como iglesia (menos como “catedral”, como algunos la apoyan). Quizá el problema sea que al haberla hecho él solo y sin conocimientos arquitectónicos, no sea muy segura. Más que tirarla a lo mejor lo que hacen (una vez fallecido) es reforzarla en partes donde esté más en peligro de derrumbe. A ver si un día voy a visitarla.

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