Aspectos extraoficiales
de las visitas oficiales

Hace unas semanas se preguntó en los comentarios del blog por la reciente visita a China del presidente español, José Luis Rodríguez Zetapero. No comenté mucho sobre ella, ni tampoco lo haré ahora, porque soy muy escéptico hacia la utilidad de estos viajes oficiales en una era en la que los líderes podrían gastar menos dinero de los contribuyentes si se comunicaran por los mismos medios que nosotros (email, Facebook, teléfono y otras cosas que, oh milagro, permiten dialogar a distancia).

Eso sí, la pregunta me inspira a comentar hoy un poco más sobre las visitas oficiales de líderes extranjeros a China, pero no en su vertiente política, sino en sus aspectos formales y externos.

Lo primero que hay que decir es que muchos que no vivan en China probablemente se asombrarían de la cantidad de visitas oficiales que hay en este país. Es totalmente abrumador: jefes de Gobierno, de Estado, de Legislativos, de partidos de izquierdas afines al Partido Comunista, ministros de Exteriores, de Comercio, de Energía, de Petróleo… La agenda de Exteriores china es probablemente la mayor del mundo, me cuesta creer que Bruselas, Washington o Moscú tengan una igual. Casi cada semana, cada día incluso, hay un líder extranjero de garbeo por aquí.

Pero lo curioso de esta agenda es que no sólo vienen aquí líderes internacionales de los que copan los diarios, en plan Obama, Putin o Sarkozy, sino también toda clase de políticos de segundo y tercer nivel de países diminutos, que a mí me da que no llevan a cabo muchos otros viajes al exterior. Desde el ministro de minas de Lesotho al presidente del Parlamento de las Islas Fiji, por poner ejemplos inventados pero totalmente factibles en cualquier semana: gente de países de los que probablemente China quiere algo, a veces uno se pregunta el qué. Muchas de estas visitas ni siquiera son noticia en China, más allá de una nota de circunstancias en la prensa oficial.

Voy a centrarme, sin embargo, en las visitas de más alto nivel, es decir, las de jefes de Estado y Gobierno con carácter oficial, para citar algunos detalles que les rodean:

1) En primer lugar, muestran un esfuerzo pasmoso de China por tratar de igual forma a cualquier Gobierno, lo mismo sea el de EEUU que el de Sierra Leona. No lo digo en el aspecto político, sino en el formal: son tan iguales estas visitas, que parecen la misma todo el rato pero usando Photoshop para poner a uno u otro líder foráneo. Y bueno, en cierto modo es normal que el protocolo sea similar, pero sorprende mucho también el trato de la prensa oficial -y por ende de toda la prensa china-, que también suele ser el mismo para todos los líderes del exterior: notas frías y asépticas, sin entrar apenas en detalles, elogiando al país visitante, citando los elogios de éste a China, y recordando lo bien que se llevan ambos en los n años de relaciones bilaterales. Son notas hechas con plantilla, totalmente prescindibles para los anales periodísticos e históricos de China, y de las que ya intenté ironizar -no sé si lo logré- en este post de acá. Ello convierte las visitas en rutinas insulsas, que muy pocas veces se salen de un guión estudiado, mucho tiene que ocurrir para que lo consiga. Bueno, se puede citar como excepción la visita de Obama el pasado año, pero no por él, sino porque una china que acudió a una de sus conferencias se hizo muy famosa en el Internet chinesco y ayudó a que el viaje del presidente yeswecan permaneciera algo más en la memoria colectiva que muchas otras. Su imagen quitándose un abrigo rojo en medio de la conferencia de Obama fue hasta interpretada por algunos como un mensaje del deseo de algunos jóvenes de que China abandone el comunismo “rojo” (hay analistas pa todo).

2) En las calles de Pekín, estas visitas oficiales se notan en dos cosas: la primera, que en la Puerta de Tiananmen se colocan banderas del país visitante, por lo menos el día en que su jefe de Estado o de Gobierno se reúne con los líderes chinos. Si uno sabe de banderas, por tanto, puede enterarse de qué mandamás está en la ciudad simplemente echando un vistazo a las que flanquean el retrato de Mao (si no hay visitas, que algún día pasa, se sustituyen por banderas chinas o simples estandartes rojos).

Este día, por ejemplo, andaba por Pekín el presidente de Perú (esta foto ya la he usado varias veces, perdón por una más).

El otro efecto exterior de estas visitas no es tan bonito: a veces, muchas veces, el tráfico y los accesos a algunas principales arterias de la ciudad, como el segundo anillo o la Avenida de Chang An, se detienen unos minutos interminables para que la comitiva presidencial extranjera vaya a las reuniones sin sufrir los atascos que padece Pekín día sí y día también. Qué engañados les tienen, ellos creerán que el tráfico en Pekín es maravilloso…

3) La visita suele incluir un día de asueto para los líderes extranjeros, con un impresionante abanico de opciones: o bien van a la Gran Muralla, o bien a la Ciudad Prohibida, y punto pelota. Normalmente van sin cámaras, aunque no siempre es así, también quedó para el recuerdo durante la visita de Obama su imagen en la Gran Murala, en noviembre, pelaíco de frío (una foto que después sería utilizada por una marca de abrigos, causando gran controversia).

A veces estos jefes de Estado o Gobierno, sobre todo en viajes más largos, visitan Xian para ver los terracotas, o a Shanghai para estimular los negocietes, o viajan a provincias donde sus países tienen importantes fábricas o intereses de algún tipo. Lo mejor que ha ocurrido en este tipo de agendas, sin duda alguna, fue la ocurrencia de Putin, maestro en varias artes marciales, quien visitó hace unos años el Templo Shaolin, cuna del kung fu.

4) El momento cumbre para China de estas visitas es la reunión de los líderes foráneos con el presidente del Gobierno chino y/o con el primer ministro. Hay excepciones, pero lo normal es que si se trata de una visita de Estado le reciban ambos, normalmente el primer ministro en Zhongnanhai (sede del Consejo de Estado y residencia oficial de los líderes, algo así como la Moncloa o la Casa Blanca china) y el presidente en el Gran Palacio del Pueblo (sede del Legislativo, una especie de Congreso y Senado juntados pero que además acoge fiestas, banquetes oficiales o actos promocionales de empresas de mucha pasta).

Pabellón de Zhongnanhai donde suele celebrarse la reunión con el premier.
Gran Palacio del Pópolo.

Ambos lugares se encuentran en el centro de la ciudad, cerca de Tiananmen y la Ciudad Prohibida, pero mientras el Gran Palacio del Pueblo es relativamente abierto al “pueblo” al que alude (permite visitas turísticas, por ejemplo) Zhongnanhai es bastante cerrado al mundo exterior y ni siquiera los periodistas acreditados para estos viajes pueden recorrerlo en realidad. Nos gusta llamarlo “la Ciudad Prohibida del siglo XXI”.

El encuentro en Zhongnanhai, casi siempre con el primer ministro (actualmente Wen Jiabao) es digamos más “íntimo”, en un pequeño pabellón tradicional chino construido en madera y bellamente decorado con tonos rojos y rosados en su interior, junto a un laguito (os lo puedo describir así de minuciosamente porque en casi 10 años aquí es el único maldito rincón de Zhongnanhai que he podido ver con mis propios ojos).

Wen Jiabao con el presidente sudafricano, Jacob Zuma en Zhongnanhai.

En cambio, la reunión del Gran Palacio del Pueblo (normalmente con el presidente chino, aunque a veces también puede ser el primer ministro) es todo lo contrario: en vez de un pabellón cuco se elige un edificio inmenso y pretencioso como ése, con sus mármoles y sus doraos. Y al intimismo de la reunión en Zhongnanhai, con poca gente y pocos periodistas, se le contrapone la ampulosidad de ser recibido, en el Gran Palacio Popular, por un batallón de soldados de las tres ramas del ejército chino, mientras suenan los himnos nacionales y un montón de periodistas hacen fotos. La única variación al esquema es que si hace buen tiempo la ceremonia militar de bienvenida se hace a la entrada del palacio, aunque eso no ocurre muy a menudo.

La imagen del líder chino y su colega extranjero paseando junto a la soldadesca china suele ser la que se publica en la prensa de todo el mundo para informar de las reuniones bilaterales. Por ello, me despido de vosotros por hoy poniendoos una retahíla de estas fotos tan similares, como si quisieran expresar entre todas lo que a mí me parece a veces, que estas visitas son todas “el mismo rollazo”.

Bush (EEUU).
Alán García (Perú).
Chandrika Kumaratunga (Sri Lanka).
Hugo Chávez (Venezuela).
Barack Obama (EEUU).
Cristina Fernández (Argentina).
Pratibha Patil (India).
Jalal Talibani (Irak) se acaba de acordar de que se ha olvidado la cartera en casa.
Hamid Karzai (Afganistán).
Lula (Brasil).
Putin (Rusia) avanza con paso decidido.
Rafael Correa, que buen susto se pegó la semana pasada (Ecuador).
Tran Duoc Luong (Vietnam).
Robert Mugabe (Zimbabue).
Angela Merkel (Alemania).
Juan Carlangas I (España).
Y para terminar, más antigua que las anteriores,  ésta de Ronald Reagan (EEUU) en los 80.

1 Comment

  1. Enviado por Lego y Pulgón
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    Dos reflexiones muy profundas (mi tónica habitual).
    La primera: Putin da un poquito de miedo ¿a que sí? No sé, tan fornido, con esos ojos rasgados y los labios apretados. Parece alguna especie de depredador.
    Y la segunda: la foto que publicaron de la visita de ZP, en ese mismo despachito coqueto, con sus tacitas de té (supongo) era horrible; parecía Forrest Gump, y así lo hicieron constar miles de internautas que se dedicaron a mandar la foto de marras a todos sus contactos. A mí me llegó cuatro veces, por distintos caminos. Muy mala uva hay en España, qué se le va a hacer. Pero lo que me pregunto es: ¿está mal visto en China cruzar las piernas? Es que la pose es bastante poco digna, o que todos los mandamases se cohíben cuando visitan China, que también podría ser.
    Tercera reflexión profunda (propina): me ENCANTÓ la valla publicitaria de Obama abrigadito a prueba de lluvias. Viva el ingenio.

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    Enviado por Yulo
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    Cuando estuve en Tiananmen hace unos días me sorprendío ver toda la plaza cerca de la ciudad prohibida llena de banderas de China (normal) junto con otra que yo creo que era la de Ghana…

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    Enviado por ChinoChano
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    Bien visto, es cierto el presidente de Ghana estuvo aquí hace poco, aunque no me dio la ghana de escribir sobre él en el curro (qué chispa).

    Os anuncio que próximamente visita China el ministro de AAEE de Uganda, lo acaba de anunciar la prensa oficial.

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    Enviado por sonia
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    el hotel incluye asesor de imagen? porque en casi todas coinciden los dos en el color de la corbata, jeje

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    Enviado por elenuchi4
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    solo digo una cosa, estoy contigo ò,ó

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    Enviado por ChinoChano
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    Sólo añadir que a ver qué efectos se notan en las visitas oficiales tras el Nobel a Liu Xiaobo y el golpe para el prestigio de China que ello supone… Igual disminuyen las visitas oficiales de países desarrollados.

    Por ejemplo, con la que está cayendo y la que le ha caído al Gobierno español por tardar en pedir la liberación de Liu Xiaobo, ¡a ver quién es el guapo que lleva a cabo un viaje oficial español a China!

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    Enviado por bara
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    Un comentario fuera de lugar. pero que guapa es la chinita de abrigo rojo!!! Soy mujer pero me parece una hermosidad!!

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    Enviado por ChinoChano
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    Lo es, vive dios… Y muy elegant.

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