Atropéllame

Esta semana uno de los siete trillones de cámaras que vigilan el tráfico de las calles de China ha captado un momento de lo más hilarante: un hombre ha intentado fingir que era atropellado para intentar cobrar una indemnización, sin darse cuenta (o dándose cuenta, pero echándole huevos) de que el automóvil al que estaba intentando timar era un vehículo de la policía. La imagen que abre el post de hoy ya os ha dado una idea de lo ocurrido, pero también tenéis aquí el vídeo:

Nunca había pasado con un coche de policía, que se sepa, pero lo de intentar fingir atropellos (o provocarlos, tirándose a lo kamikaze contra un vehículo que no vaya muy rápido para no matarse) es algo que ha ocurrido en muchas ocasiones en China, casi se diría que es uno de los tipos de timo más habituales en el país. Tiene hasta un nombre: los chinos lo llaman “pengci” (“碰瓷”), expresión que significa literalmente “golpear porcelana”.

El nombre proviene de una antigua estafa que, evolucionada, se ha transformado en la actual: hace siglos, cuando no había coches, los timadores chinos en busca de dinero fácil se colocaban en la calle con un jarrón de porcelana en las manos. Sibilinamente, fingían que algún caminante o carro les golpeaba, soltaban aposta el jarrón, y éste se hacía añicos. Entonces ellos, haciendo grandes aspavientos, decían al timado que les había roto un jarrón de porcelana antiquísimo y de valor incalculable, por lo que pedían una indemnización monetaria lo más alta posible. Ahora el jarrón se ha sustituido por el cuerpo de un timador desesperado, que se lanza contra un coche o se pone junto a sus ruedas, para pedir al conductor el pago de los gastos médicos que el accidente va a generar, dado que en China los hospitales son de pago, y nada baratos.

Los pengci son, como digo, muy frecuentes en China, y en YouTube tenéis varios vídeos recopilatorios de casos desastrosos, en los que el timador finge horriblemente el atropello, o se tira descaradamente hacia el coche sin darse cuenta de que las cámaras de tráfico le van a pillar. Aquí tenéis uno de esos vídeos, y aunque algún caso es de fuera de China, la mayoría ocurrieron aquí:

Algunos de estos casos han llegado a la prensa del país, por su total ridiculez. Por ejemplo, “accidentes” en los que el estafador, para llamar aún más la atención, estaba desnudo. O varios “pengci” en los que el que intenta fingir el accidente, echándole ya el mayor morro posible, se lanza contra COCHES DE JUGUETE conducidos por niños. Only in China…

De todos modos, el “pengci” más brutal que he visto -en internet, no en persona, afortunadamente- es éste que también os enlazo en vídeo a continuación, aunque no ocurrió en China, sino en la cercana Corea del Sur, y os aviso que por “brutal” me refiero a que el estafador es muy bruto, así que su método puede dañar vuestra sensibilidad. Estáis avisados…

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