Bananassi

Este blog, dedicado principalmente a China, se está tomando un paréntesis para hablar principalmente de su vecina la India, el otro gigante asiático. ¿Durante cuánto tiempo? Hasta que deje de salir este mensaje).

Bananassi es como llamaban en broma a los lassis (típica bebida india a base de yogur) con sabor a plátano en un restaurante donde comí varias veces en el centro de Varanasi, la antigua Benarés, quizá el lugar más sagrado para los indios. Era un chiste tonto pero me hizo gracia.

Varanasi es una de las ciudades más antiguas del mundo, y esa antigüedad seguramente le ha permitido hundir sus raíces en el mito y ser por ello sagrada para tres religiones (hindú, budista y jainista). En ambas cosas, su vejez y su importancia para tres religiones, se parece a Jerusalén, otro lugar que me encantaría visitar alguna vez.

Los hindúes van a Varanasi para bañarse en el Ganges y purificar su alma en esas aguas (el alma quedará limpia, pero el cuerpo no sé yo). También viajan a esa ciudad cuando ven que su vida se termina, pues una cremación junto al río seguida de un lanzamiento de cenizas a sus aguas es lo más adecuado para conseguir que en tu reencarnación posterior logres nacer en una buena casta.

También es sagrada para los budistas porque en Sarnath, a las afueras, se dice que comenzó a predicar Sidharta Gautama, el fundador de esa religión. Y es sagrada para los jainitas, la otra religión nacida en la India, porque varios de sus grandes profetas nacieron en Varanasi.

No me sale muy bien hablar de Varanasi, porque se me agolpan muchas cosas que quiero destacar a la vez en la punta de los dedos que van al teclado. La gente que ves en la ciudad, por ejemplo: desde hippies europeos que siguen viviendo en 1969 a decenas de sadhus (gente que ha renunciado a todo en esta vida, con la cara pintada y largas barbas), gente de toda la India que va a bañarse al río… La orilla del Ganges, con sus escaleras y sus palacios, es lo más famoso, de hecho me pasé casi una semana de arriba abajo por ella, pero las callejuelas de la parte antigua no son menos hipnóticas. Por ellas pasan cortejos fúnebres constantemente, con cadáveres envueltos en sábanas a los que van a quemar junto al río, mientras los observan soldados armados con escopeta aburridos de vigilar (la laberíntica zona de los templos está ultramilitarizada). En esas callejuelas casi se esconden decenas de templos, templetes y ashram (lugares de meditación), con paredes pintadas de vivos colores. No son inmensamente bonitos, de hecho muchos templos hindúes son de lo más vulgar por fuera, pero la atmósfera es especial.

Y sí, también en Varanasi hay mucha mendicidad, mucha boñiga de vaca y mucha suciedad, ni quiero dar una imagen idílica de la India ni quiero detenerme siempre en lo más duro de ella. En fin, difícil de describir todo, igual con alguna que otra foto puede entenderse mejor.

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