Café para el emperador,
patatas para el califa

Durante este mes que estoy en España he pasado unos días en la ciudad de Córdoba, en la que nunca antes había estado, para mi gran vergüenza. Entre salmorejo y salmorejo me dio tiempo de pasear por sus fantásticas -y calurosas- calles blanquiamarillas, ver la Mezquita (que por mucho que la hayas visto en fotos no es lo mismo) y hasta ver un eterno partido con 28 penaltis en el Arcángel.

¿Cómo colar esa maravillosa ciudad en un blog sobre China? Pues la forma más cutre sería decir que en la Plaza de Capu-chinas de Córdoba hay una tienda china…

Y la forma más errada sería decir que la mascota del Córdoba CF, que tuve el gusto de ver en el eterno partido copero, es un «dragón» llamado Koki.

Digo errada porque aunque en un principio me pareció un dragón, resulta que es un caimán, ya que una de las iglesias de la ciudad, la de la Virgen de la Fuensanta (coincidió que estuve en Córdoba los días en los que se celebra la festividad de esa virgen) tiene en sus muros colgado un caimán, que se ha convertido en un símbolo de la ciudad.

No se sabe muy bien de dónde viene el caimán (unos dicen que lo trajo un viajero de las Américas, y otros que llegó nadando por el mismo Guadalquivir), pero lo que sí se sabe es que Koki es una de las mascotas futbolísticas más queridas de España, y además es la única del mundo que ha sido amonestada por un árbitro.

Como la forma cutre y la errónea saben a poco para justificar la presencia de Córdoba en un blog sobre China, usaré otro recurso, el de la comparación, ya que Córdoba y una ciudad china, Pekín, han vivido una experiencia similar en su historia: las dos han chocado con las multinacionales en su casco histórico.

El caso de Pekín es muy conocido (al menos en la capital china): Starbucks, la cafetería de los hipsters barbudos, tuvo durante muchos años un establecimiento en la Ciudad Prohibida, el antiguo palacio de los emperadores chinos. No al lado, no: DENTRO del palacio.

Córdoba, por su parte, tiene un Burger King casi enfrente de la puerta principal de la Mezquita:

Tanto en Pekín como en Córdoba hubo gente que se quejó de la presencia de estas marcas en zonas monumentales, y en el caso pequinés esas quejas lograron que el Starbucks se marchara (hace ya unos añitos) de la Ciudad Prohibida, mientras que en Córdoba el Borriquín sigue al lado de la Mezquita.

Con wopers o sin ellos, Córdoba es de momento una de las ciudades más bonitas que he visto en España (aunque me quedan muchas aún por conocer, por culpa de vivir tan lejos). Termino el post con algunas fotos que tomé de la vieja capital del califato.

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