¿Carnicero, o carne de cañón?

El pasado lunes fallecía a los 90 años Li Peng, primer ministro de China entre 1988 y 1998 y una de las caras más conocidas de la política post-Mao, fama a la que ayudaron su longevidad pero sobre todo su polémico papel en la represión de las protestas de Tiananmen en 1989, de las que precisamente se conmemoró el 30 aniversario hace un par de meses. Este importante deceso me pilló en un largo viaje (llevo tres días consecutivos tomando aviones), por lo que no he podido escribir de él hasta ahora, espero me disculpéis.

Li Peng fue el jefe del Gobierno chino durante una década, pero la historia le concederá sitio sobre todo por lo que hizo durante apenas unos minutos, los de un discurso televisado en la medianoche del 19 al 20 de mayo de 1989 en el que aparentemente declaraba la ley marcial en Pekín y con ello daba luz verde a que el ejército chino desalojara a los manifestantes de la plaza de Tiananmen, cosa que ocurriría, con sangrientas consecuencias, apenas dos semanas después.

Se considera que fue en este discurso, televisado por la cadena pequinesa BTV, en el que Li dio por iniciada la ley marcial. Sin embargo, yo he leído su transcripción aquí y en ningún momento él nombra esa medida (el único que habla allí de la entrada de vehículos militares a Pekín, dicho sea de paso, es Yang Shangkun, quien era entonces presidente de China en un momento en el que ese cargo apenas tenía importancia). Pero en fin, ya sabemos que la política china está llena de sutilidades, así que no voy a darle muchas vueltas al asunto: para los historiadores fue Li quien dio la orden, y para los periodistas occidentales eso le valdría semanas después el apodo de Carnicero de Tiananmen, que sería utilizado durante las décadas posteriores en muchas informaciones, y que yo mismo utilicé en más de una ocasión.

Sin embargo, en este año hemos podido leer y escuchar teorías que defienden que Li no debería ser considerado el principal responsable de la Matanza de Tiananmen. En el magnífico reportaje de RNE sobre aquellos hechos históricos, emitido con ocasión del 30 aniversario y que ya mencioné en su día, Pablo Rovetta, quien en 1989 trabajaba en la Oficina Comercial de España en China, defendía que Li Peng sólo cumplía las órdenes desde la sombra del todopoderoso Deng Xiaoping, que en aquel entonces, pese a no tener prácticamente cargos oficiales, era quien en realidad controlaba los hilos del régimen, como Mao Zedong hizo antes que él.

Deng Xiaoping, con aspecto de vejete bonachón que había «sobrevivido» a las purgas maoístas, era una figura demasiado popular en China para creerle capaz de tomar medidas tan duras, pero él era en realidad quien decidía lo importante en el país, así que cuesta creer que una medida tan crucial no saliera de él, o al menos tuviera su visto bueno.

Rovetta señala por otro lado que Li Peng, aunque sería primer ministro muchos años más, sería uno de los «perdedores políticos» tras Tiananmen, ya que tras aquellos sangrientos incidentes el régimen comunista decidió optar por una vía intermedia entre los reformistas que habían apoyado las protestas (simbolizados por Zhao Ziyang, quien fue totalmente purgado) y el ala dura de Li Peng. El gran líder chino que surgió tras la masacre no fue de una facción ni de la otra, sino de otra venida de la lejana Shanghai: Jiang Zemin (quien por cierto, aún vive, y para mí que va a acabar siendo centenario). Li no sufriría las purgas de sus rivales reformistas, pero se mantendría en una jefatura de Gobierno que para el caso le convertía en un segundón.

Similares ideas presentaba este lunes, en un artículo de opinión para analizar la figura de Li Peng tras su muerte, el analista Philip Cunningham, con más de 30 años de experiencia profesional en China y Japón. Cunningham subraya, en todo caso, que el carácter arrogante de Li le convirtió en un personaje fácil de odiar, primero por los estudiantes de Tiananmen y más tarde por los periodistas y analistas de Oriente.

No está de más recordar que antes de la declaración de la ley marcial que condenaría a los estudiantes y a la vez condenaría su imagen internacional, Li Peng se reunió con uno de los líderes de los estudiantes de Tiananmen, el iracundo Wuer Kaixi, quien se presentó a la reunión en pijama (venía del hospital de ser tratado por la huelga de hambre que había iniciado) y se saltó el protocolo interrumpiendo las intervenciones de Li en varias ocasiones. De este encuentro Li -como queda claro en su famoso discurso en BTV- sacó la conclusión de que las protestas eran una anarquía, sin líderes de verdad que pudieran controlarla, lo que a buen seguro le dio más argumentos para dictar medidas drásticas.

El diario South China Morning Post, por no centrarse tanto en Tiananmen, también recordó en sus obituarios de esta semana que Li fue uno de los principales impulsores de la construcción de la Presa de las Tres Gargantas, el magno y polémico proyecto hidráulico en el Yangtsé que costó más de 15 años construir y que se hizo a costa de que millones de pobladores de la cuenca perdieran sus hogares y fueran trasladados a nuevas ciudades construidas en la zona. La familia de Li, no es casualidad, es una de las grandes fortunas energéticas del país.

6 Comentarios

  1. Querido Antonio: Gracias por la mención. Me gustaría aclararte que no soy nada ni nadie. En todo caso, no soy Empresario, no tengo una empresa, soy un asalariado de una empresa, oomo el empleado de SEAT no es empresario de SEAT. En cuando a lo de periodista, a muchos de tus colegas tampoco les gusta porque no tengo el título. Todo esto dicho, por supuesto, sin espíritu de crítica y en buen rollo como dicen en España. Soy sólo un seguidor de China desde hace muchas décadas y autor de un blog, nada más que eso. Por cierto, muy bueno eso de la entrevista de Li Peng con los estudiantes. Si la memoria no me falla, Li Peng fue incluso a un hospital durante la huelga de hambre. Pero, como muchas cosas, no se dicen. Eso no lo exime de su responsabilidad pero, en mi modesta opinión, fue el hombre de paja. Ni ordenó nada al Ejército -nadie le haría caso- ni fue le principal responsable de lo que pasó. Un abrazo,

    • Pues realmente tenía dudas al respecto de qué poner, quizá mejor lo mismo que puse hace dos meses, «trabajador entonces de la Oficina Comercial de España». Voy a cambiarlo. ¡Gracias!

  2. Perdón por tantos comentarios. En este enlace de un artículo de Bosco Esteruelas en El País, de España, se relata la visita de Li Peng y otros dirigentes -ninguno de la vieja guardia- a dos hospitales de Beijing. https://elpais.com/diario/1989/05/19/internacional/611532002_850215.html
    Para terminar, la Ley Marcial no se decreta tras una declaración -no es posible- sino tras un decreto. Se decreta a partir de las 10:00 de la mañana en ciertas zonas de Beijing. Yo me enteré viajando en coche de Tianjin a Beijing (en esa época no había autopista) y la locutora de la radio no repetía el discurso de Li Peng como dicen algunas crónicas, sino que anunciaba constantemente la próxima instauración de la Ley Marcial. Cuando llegamos a la frontera con Beijing ya eran más de las 10:00 de la mañana, y como el coche tenía matrícula de Tianjin, no pudimos entrar esa mañana.

  3. Entiendo, pero en teoría se supone que la ley marcial fue anunciada en el discurso de la medianoche, con mayor o menor claridad, si bien la orden práctica seguramente fue un acto mucho más gris, tal vez la firma de un documento…

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