China en la guerra europea

La guerra de Ucrania y sus implicaciones en Ginebra (capital oficiosa de los derechos humanos y la ayuda humanitaria) no me han dejado mucho tiempo en la última semana para escribir aquí, pero hoy voy a intentar hacerlo para repasar algunos puntos del conflicto que se relacionan con China.

El Gobierno chino ha mostrado su neutralidad en la guerra a través de la abstención en los grandes foros multilaterales. Se ha abstenido tanto en el voto de la Asamblea General de la ONU que condenó la invasión rusa de Ucrania como en el del Consejo de Derechos Humanos, también de la ONU, que aprobó investigar las violaciones de derechos humanos rusas en territorio ucraniano. Rusia sólo ha contado en estos foros con el apoyo de Eritrea, Corea del Norte, Bielorrusia y Siria.

Voto en la Asamblea General.
Voto en el Consejo de Derechos Humanos (del que no forman parte todos los países de la ONU, sino 47 que van rotando).

Se han escuchado en los últimos días también declaraciones del Gobierno chino afirmando que está intentando mediar entre Rusia y Ucrania, aunque no sé si es más por subrayar su perfil neutral que por otra cosa, ya que las conversaciones que ha habido entre ambas fuerzas para negociar corredores humanitarios se han dado en Bielorrusia, que les pilla más cerca (aunque no es precisamente un terreno neutral que digamos).

Un interesante rumor que ha circulado es la posibilidad de que China no sólo supiera de los planes de Putin para invadir Ucrania, sino que además los pudo retrasar: se dice que el propio presidente Xi Jinping se lo pudo pedir a Putin cuando éste visitó Pekín a principios de febrero para asistir a la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno. Según estos rumores, Xi habría solicitado a Vladímir que esperara al final de estos Juegos para iniciar sus planes. Las fechas son sospechosamente coincidentes: Pekín 2022 terminó el 20 de febrero, al día siguiente Putin reconocía la independencia de Donetsk y Lugansk y tres días después, el 24 de febrero, iniciaba la ofensiva contra el país vecino.

Fuera cierto o no este rumor, el Comité Olímpico Internacional, a veces considerado como excesivamente neutral, ha acusado a Rusia de romper la tregua olímpica y le ha expulsado de las competiciones que gestiona, al igual que lo han hecho muchos otros organismos deportivos internacionales. El COI pide al mundo respetar una tregua olímpica que comienza siete días antes del inicio de unos Juegos y finaliza siete días después de que terminen los paralímpicos, que ahora se están disputando en Pekín, así que Rusia la ha roto.

Por cierto, que durante la ceremonia de inauguración de Pekín 2022 hubo cachondeíto porque Putin parecía dormido cuando desfilaron los atletas ucranianos. Recordemos que hace apenas un mes Putin todavía era para muchos de nosotros un personaje «gracioso», capaz de hacer judo o cabalgar semidesnudo (qué tiempos aquellos).

Conviene recordar que Rusia ya violó la tregua olímpica en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, porque justo el día en que comenzaban aquellos juegos, el 8 de agosto, fuerzas militares rusas entraban en territorio georgiano con el argumento de defender las repúblicas autoproclamadas de Osetia del Sur y Abjasia, que salvando las diferencias son como el Donetsk y el Lugansk de Georgia. Aquel conflicto nos pillaba lejos a todos y le dedicamos bastante menos atención que al que actualmente se desarrolla en Ucrania, pero causó la muerte de varios cientos de civiles y cientos de miles de desplazados.

Por cierto, el viaje de Putin a China, ¿será el último que haga al exterior como líder ruso, teniendo en cuenta su actual aislamiento internacional? Mi capacidad de predicción del futuro está actualmente por los suelos, ya que Rusia me engañó vilmente cuando prometía que no iba a invadir Ucrania, pero en fin, ahí lo dejo.

Un último aspecto de la guerra de Ucrania que involucra a China es el asunto de sus ciudadanos chinos en territorio ucraniano, principalmente estudiantes. Las cifras bailan, pero parece que hay entre 3.000 y 6.000, y las noticias no les están haciendo demasiado caso, pero muchos de ellos deben estar pasándolo igual de mal que los ucranianos: sin agua, sin luz, sin tiendas abiertas donde comprar comida, y escuchando bombardeos más o menos cerca de sus casas. Ha habido acusaciones de que los países que reciben refugiados (Polonia, Eslovaquia, Hungría, Rumanía, Moldavia) estaban impidiendo entrar a no ucranianos, lo que afectaría a africanos, indios, chinos y personas de otros orígenes que viven en Ucrania, pero todo es aún muy confuso para poder tener datos claros. Al parecer, en la evacuación que ayer hubo en la ciudad de Sumy, del este de Ucrania, sí fueron evacuados estudiantes chinos e indios, aunque llevados a otra ciudad ucraniana.

En los primeros días hubo rumores de que seis estudiantes chinos habían fallecido en el bombardeo de un dormitorio de estudiantes en la ciudad de Járkov, una de las más golpeadas por la guerra, aunque el Gobierno chino los desmintió. Si un bombardeo ruso llegara a acabar con la vida de ciudadanos chinos, esto podría dificultar los intentos de Pekín por parecer neutral ante Rusia: recordemos que una de las peores crisis entre China y EEUU se produjo en 1999, durante la guerra de Kosovo, cuando fuerzas de la OTAN atacaron -se supone que por error- la embajada china en Belgrado y mataron a tres periodistas chinos.

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