China, pionera espacial

A principios de este mes China lograba que uno de sus aparatos espaciales, la sonda Chang E-4 (lo de Chang E no viene de «cambio» sino de una diosa que según la mitología oriental vive en la Luna), aterrizara en la cara oculta de nuestro satélite. Era un hecho muy importante para China y para el mundo, ya que aunque antes lo habían intentado estadounidenses y soviéticos, los chinos son los primeros que llegan a esa parte de la superficie lunar, aún relativamente desconocida para nosotros. Es un gran cambio, porque hasta ahora China había conseguido cosas llamativas (mandar astronautas al espacio, que éstos realizaran «paseos espaciales» fuera de sus naves, lanzar laboratorios espaciales, etc) pero todo eran hazañas que estadounidenses y soviéticos habían logrado ya hasta cuatro décadas antes, por lo que es la primera vez que los chinos dan muestras de que están alcanzando e incluso superando las carreras espaciales más pioneras.

La cara oculta de la Luna es un lugar fascinante. Llevamos milenios viendo la blanca esfera lunar, en noches claras podemos divisar sin dificultad sus manchas y hasta adivinar algunos cráteres, pero siempre vemos la misma mitad, la Luna está tan cerca de la Tierra que la gravedad de ésta le «ata» y le impide rotar sobre ella misma como hace nuestro propio planeta u otros astros del universo.  debido a que la Luna realiza una rotación sobre sí misma en algo más de 27 días, los mismos que utiliza en rotar alrededor de la Tierra.

Además, la cara oculta de la Luna es completamente diferente de la visible:

La parte que vemos de la Luna, a la izquierda, y la oculta a nuestros ojos terrestres, a la derecha.

La cara oculta, como veis, tiene menos «manchas» y más «agujeros». Sobre la ausencia de manchas hay varias teorías, una de ellas -fascinante pero creo que no demostrada- dice que se debe a que hace millones de años orbitaban no una sino dos lunas alrededor de la Tierra, hasta que una de ellas chocó con la otra y la más grande absorbió a la más pequeña. La cara oculta de la actual Luna podría ser una suma de los restos de la «luna pequeña» junto a la grande, como resultado de ello la corteza lunar allí tendría mayor espesor y sería más homogénea y menos manchada, mientras que la cara visible tendría otro aspecto porque en ella algún evento volcánico causó mareas de lava que formaron las actuales manchas (que para los chinos tienen forma de conejo farmacéutico y amigo de la diosa Chang E).

La Chang E-4 ayudará a investigar ésta teoría y otras cosas, imagino. Sin embargo, creo que el principal objetivo de China a largo plazo con la exploración espacial es más económico que científico: explorar una posible explotación minera o de otros recursos en la Luna u otros astros, en busca de minerales o fuentes de energía existentes o por descubrir. Para ello hay que pensar en la posibilidad de crear colonias mineras en el cosmos (quizá con hombres, quizá con robots). Ya no es tanto el prestigio internacional que Washington o Moscú buscaron entre los años 50 y los 70, sino la panoja, y como China vea un día que no le sale a cuenta igual detiene la exploración.

Cuando China consigue grandes hitos espaciales como el actual, muchos en el país recuerdan al gran padre del programa espacial chino, el ingeniero Qian Xueshen, de cuya muerte se cumplirán en 2019 diez años. Qian es un interesante personaje que vivió casi un siglo (murió a punto de cumplir los 98 años) e importante no sólo para la carrera espacial china sino para la mundial.

Qian nació en 1911 en Hangzhou, y en 1935 obtuvo una beca de Estados Unidos para estudiar nada menos que en el Massachusetts Institute of Technology. Se benefició de unas becas muy curiosas que creó EEUU para estudiantes chinos con la intención de compensar el excesivo dinero que el Congreso norteamericano entendió que había pagado China como compensación por los ataques a los occidentales durante la Rebelión Boxer. Pero esa es otra historia, volvamos a lo nuestro… el joven Qian fue al prestigioso MIT, de ahí pasó a la no menos renombrada Caltech, y desde ella fue uno de los primeros científicos del Laboratorio de Propulsión a Reacción, creado en 1936 y germen de la posterior NASA (nacida 22 años después). En ese laboratorio nacieron los misiles estadounidenses, pero también los cohetes espaciales.

Qian en su época americana.

Desde allí, Qian fue clave en las primeras pruebas de EEUU para crear motores lo suficientemente potentes para en el futuro salir de la órbita terrestre. Sin embargo, en los años 50 el científico de origen chino fue víctima de la «red scare» instigada por el infame senador McCarthy. Aunque llevaba casi 20 años en suelo estadounidense y había dejado una China que no era entonces comunista, su mero origen ya le hacía sospechoso de ser maoísta, así que perdió su trabajo, estuvo un tiempo detenido o en arresto domiciliario y finalmente fue expulsado a China. Una de las principales pruebas para su procesamiento fue que expresara su deseo de no fabricar misiles que pudieran ser usados contra su China natal.

Grave error el cometido por Estados Unidos («la mayor estupidez de EEUU», llegó a decir un científico norteamericano colega de Qian), porque el ingeniero chino llevó a su país natal conocimientos tecnológicos de otro modo inaccesibles para el gigante asiático, que aunque en los años 50 no estaba para muchos gastos espaciales fue poco a poco desarrollando primero satélites, luego naves espaciales no tripuladas, y finalmente tripuladas, ayudado por las ideas del ingeniero retornado desde Estados Unidos y bendecido por su longevidad.

Qian comiendo junto al empedernido fumador Mao, que encendió un pitillo con el siguiente desde 1931 hasta su fallecimiento en 1976.

Qian Xueshen es hoy en día una leyenda para los chinos, que le han construido museos con grandes estatuas en su honor, le dedicaron posters de propaganda socialista y hace poco le honraron con un biopic para la gran pantalla.

Pero no sólo en su patria se reconoce el papel del ingeniero chino… Hasta Google le dedicó uno de sus doodles, como homenaje a su contribución a la ciencia espacial mundial. Quizá a Qian le habría hecho ilusión verse en el buscador, pero más le haría saber que los chinos, o que el hombre en general, ha llegado ya a la cara oculta de Selene.

4 Comentarios

  1. Muy interesante. Hace unos años vi en la tele china una serie de capitulos dedicados a el. Estamos otra vez igual que en la epoca oscura del macartismo. Se acusa constantemente y muchas veces sin prueba alguna de que china roba o china espia, como si los chinos no tuvieran un cerebro igual que el hombre blanco y pudiera aprender y pensar por si mismos. EEUU tiene leyes que prohibe a la nasa relacionarse con chinos, vetan a cientificos chinos la entrada en instalaciones de la nasa, se le prohibio participar en la iss, se presiono a la ue para que no le dejaran participar en el sistema galileo, y un largo etc. Pero los chinos han demostrado, pese a las adversidades, que pueden avanzar. Y espero que sigan invirtiendo en ciencia y tecnología. Y quien sabe si en el futuro son los EEUU o la ue los que van a pedir asistencia tecnica a china.

  2. En el fondo el gran «espionaje» chino de tecnología a veces lo favorecen los propios EEUU. El caso de Qian Xueshen es un perfecto ejemplo. También se dice que el bombardeo estadounidense de la embajada de China en Belgrado o el avión espía norteamericano que paseó por Hainan en esa misma época ayudaron a China a mejorar su tecnología militar. Washington debería ser juzgado por transferencia de tecnología sensible a Pekín, jeje.

  3. Un magnífico pot, como simpre, pero se te ha deslizado un error: claro que la Luna rota sobre su eje, lo que pasa es que le cuesta 27 días, el mismo tiempo que tarda en realizar la traslación alrededor de la Tierra, por lo que siempre nos muestra la misma cara. Pero lo que es rotar, rota. Un gran abrazo.

    • Gracias por la aclaración, he modificado el post para corregirlo. Cuando me documenté para escribirlo, entendí mal un vídeo en el que se explicaba que la Tierra había «frenado» a la Luna a lo largo de la historia. Yo pensé que la había frenado del todo, cuando en realidad sólo la ha frenado hasta lograr el «lento» ritmo actual, en el que rotación y traslación prácticamente coinciden. Parece una increíble coincidencia pero por lo visto casi todos los satélites de un planeta acaban teniendo esta situación, supongo que ahí las leyes gravitacionales de Newton nos explicarán bien por qué.

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