China y Chile, medio siglo de lazos

Hoy voy a hacer una cosa un poco rancia, que le gusta mucho practicar a la prensa comunista china, pero que creo que esta vez merece la pena: recordar un aniversario de lazos diplomáticos entre China y otro país, en este caso Chile, porque hoy se cumplen exactamente 50 años desde que ambos gobiernos iniciaron relaciones oficiales. Cuando China se pasó al comunismo, le costó muchas décadas ir convenciendo a la comunidad internacional, país por país, de que reconocieran la República Popular (y rompieran con el Gobierno en el exilio taiwanés de la República de China), así que Pekín constantemente está recordando este tipo de efemérides.

Chile inició oficialmente sus relaciones con la República Popular China el 15 de diciembre de 1970, apenas un mes después de que llegar a la Casa de la Moneda el presidente socialista Salvador Allende. Los políticos chilenos siempre recuerdan que Chile fue el primer país de Suramérica que reconoció a la China comunista (aunque no el primer latinoamericano, pues ése fue Cuba). Chile también fue el primer país de América Latina que reconoció a China como una economía de mercado (en 2004) y el primero en firmar un tratado de libre comercio con el gigante asiático, en 2005.

Firma de una extensión del TLC, en 2012, con la presencia del primer ministro chino de entonces (Wen Jiabao) y el presidente Piñera.

China es el principal comprador para Chile (la tercera parte de las exportaciones chilenas van a ese país) y de hecho el comercio entre ambos fue clave en las últimas dos décadas para que el alargado país de Sudamérica mejorara tanto su economía hasta hacerla la más rica de América Latina y estar ya en muchas clasificaciones en el grupo de naciones desarrolladas. Las exportaciones de cobre chileno a China, esenciales para que la economía asiática siguiera construyendo edificios en su territorio como si no hubiera un mañana, fueron uno de los grandes motores de esta relación comercial.

La relación chino-chilena está basada, como vemos, en el pragmatismo, y eso se pudo ver mejor que nunca cuando Allende cayó y llegó la dictadura de Pinochet, quien de manera sorprendente, pese a su anticomunismo, no interrumpió los lazos con China, a cambio de detalles como que Pekín reconociese las reclamaciones chilenas en territorio antártico. No es de extrañar que la primera base china en la Antártida, por ejemplo, se fundara en los años 80 en la Isla del Rey Jorge, una de las zonas reclamadas por Chile en el Polo Sur y donde tiene mayor presencia.

Pinochet en una de las dos visitas oficiales que hizo a China.

La relación, cómo no, también sobrevivió tras la dictadura y actualmente China y Chile son países que además están siempre muy cerca el uno del otro en foros internacionales, por la simple razón de que sus nombres son muy parecidos, así que sus delegados suelen estar uno al lado del otro en reuniones de las agencias de la ONU, cumbres y otros saraos. La coincidencia de nombres también suele provocar que muchos políticos chilenos se equivoquen y a veces digan en sus discursos «Chila y Chine».

En 2010, durante la Exposición Universal de Shanghai, Chile construyó un pabellón en la metrópoli china que tenía una curiosa zona, el «Pozo de las Antípodas», desde el que los chinos que se asomaran podían ver lo que hacían los chilenos justo al otro lado del globo terráqueo, recordando así que ambos países están en sus respectivas antípodas. No es que hubiera un agujero real atravesando el núcleo terrestre, claro, sino un sistema de webcams que permitía la ilusión de «asomarse» al otro lado del planeta. Aquel juego refleja un poco la relación entre dos países muy distintos y lejanos pero que tienen cosas en común, no sólo esa sílaba «chi» en su nombre.

El pabellón, por cierto, fue llevado pieza por pieza a las afueras de Pekín, donde imagino que aún está, y entonces se exhibió en él una de las famosas cápsulas con las que se rescataron a los mineros de la mina San José.

2 Comentarios

  1. Ja, soy chileno y no tenia idea de este vinculo, aunque de hecho ha existido anteriormente de cierta forma, en 1850 en el sur de Perú llegaron allí un gran numero de trabajadores chinos a las salitreras, «Culi» es como los llamaban y estaban sometidos a un régimen de semi-esclavitud, durante la guerra del Pacifico (1879-1884) fueron liberados por el ejercito chileno y se unieron a el, como ayudantes, cocineros, ect. Cuando termino la guerra el sur de Peru se convirtió en el norte de Chile, y allí se quedaron, hay muchos descendientes de chinos en ciudades como Iquique o Arica, y muchos restaurantes chinos -aunque me imagino que la comida que sirven tiene poco que ver con la comida china original- y últimamente a Chile han llegado muchos chinos por razones comerciales, junto a gente de otros países de Asia como India y Corea.

  2. Muy interesante, sí sabía de la mucha descendencia china que hay en Perú por el tema de los culis de las minas, pero no que algunos de ellos habían cambiado de país en aquella guerra. Habrá que leer más del tema…

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