China y el Ébola

Mientras España muestra una vez más su peor imagen (chapuzas, politización de absolutamente todo, surrealismo berlanguiano, etc), esta vez a costa del Ébola, echaré un vistazo a la relación que China ha tenido con este virus que se ha convertido en uno de los grandes protagonistas de este año.

La principal polémica que China ha tenido este año con el Ébola, aunque creo que en España no se ha conocido demasiado, es la decisión, tomada en agosto, de no permitir a atletas de países africanos afectados que participaran en los Juegos Olímpicos de la Juventud de Nanjing. En un principio se tomaron unas medidas moderadas (por ejemplo, no permitir a atletas de Sierra Leona, Liberia, Guinea o Nigeria que participaran en deportes de piscina o de combate, que implican contacto directo) pero estas medidas ya molestaron a delegaciones como la nigeriana, que decidieron retirarse.

En lo anecdótico, el Ébola ha producido en China los típicos rumores que a veces aparecen en redes sociales o por el boca a boca. Los más extendidos apuntaban a que la enfermedad hacía que la gente se volviera zombie, y que para combatir el virus había que beber mucho café mezclado con cebollas. Los rumores se extendieron tanto que la prensa oficial china tuvo que desmentirlos.

No hay por el momento noticias de Ébola en China, ni tampoco de ciudadanos chinos que hayan enfermado de Ébola en los países africanos afectados por el virus. En agosto se informó de que varios médicos chinos que habían sido enviados a África para ayudar en las labores de lucha contra la epidemia habían tenido que ser puestos en cuarentena preventiva, pero no se ha vuelto a hablar de ellos, por lo que entiendo que al final no desarrollaron la enfermedad y todo quedó en un susto.

No se sabe por ahora, por tanto, si China habría tomado la decisión de repatriar a enfermos de Ébola chinos si hubieran contraído la enfermedad en África, como ha pasado en España con los dos religiosos fallecidos. De lo que estoy seguro es de que cualquiera que fuera la decisión, generaría polémica en los medios extranjeros, que le darían muchas vueltas al asunto.

Tampoco sé si una hipotética entrada del virus Ébola en China podría ser catastrófica o no. Por un lado se trata de un país densamente poblado, en el que no siempre es fácil controlar las epidemias (muchas grandes enfermedades de la Historia, empezando por la peste negra, seguramente se originaron en este país). Sin embargo, mirándolo por el lado positivo, China ha lidiado en los últimos años con grandes crisis sanitarias (el SARS, la gripe aviar, la gripe A…) y se ha podido ver que ha ido mejorando los ahora tan manidos protocolos, especialmente a raíz de su desastrosa gestión del SARS, que se extendió por varias ciudades del país ayudado por el secretismo de las autoridades sanitarias a la hora de reconocer su existencia.

La gripe aviar se combatió con grandes matanzas de aves, mientras que la gripe A, llamada inicialmente «gripe porcina» y que no debe confundirse con la aviar, es recordada en este país por la puesta en cuarentena de algunos ciudadanos extranjeros que la desarrollaron estando en China, entre ellos pacientes mexicanos y españoles. En aquel entonces recuerdo que muchos medios criticaron el excesivo celo de China a la hora de tomar precauciones: quizá en estos casos, y el virus del Ébola nos lo recuerda, es mejor pasarse en prevención que quedarse cortos.

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