Chino, africano, y del Benfica: el cromo de Sheu Han

Quedan pocos meses para que comience el Mundial de Fútbol, que millones de personas seguimos con pasión porque nos retrotrae a la niñez, y como siempre por estas fechas estoy enzarzado en completar la colección mundialera de cromos Panini (correcto, a mis cuarentaitantos aún hago cosas de niño, pero eso ya la expliqué en su día). Son unas semanas en las que puedo pasar horas mirando los álbumes antiguos de Mundiales y Eurocopas, lo que me hace reflexionar sobre el paso del tiempo: en todos ellos sale gente joven, pero en los álbumes de los 70 hay futbolistas que ya han fallecido, en los de los 80 gente que hoy son veteranos entrenadores o directivos, en los de los 90 gente de mi edad, y a partir de los 2000 casi todos los futbolistas son más jóvenes que yo. En el álbum de Rusia 2018, de hecho, sólo hay un jugador más mayor que un servidor, el longevo portero egipcio Essam El Hadary, quien aspira con 45 años a ser el más viejo de la Historia en disputar unos Mundiales.

Hojeando álbumes me encontraba esta mañana cuando he encontrado un cromo que por poco me ha hecho dar un respingo: el de un jugador claramente oriental que aparece en el álbum de la Eurocopa de Francia 1984, aquélla en la que España llegó a la final y perdió con la Francia de Platini. Este cromo, posiblemente el primero de un jugador de rasgos orientales que hubo en una colección Panini, es de un futbolista de Portugal, que también hizo un muy buen torneo y alcanzó las semifinales ese año.

La verdad es que el nombre engaña un poco, suena un poco a portugués, pero esa cara tiene inconfundiblemente rasgos asiáticos. En Portugal es un futbolista bastante famoso, pero yo creo que es casi un desconocido para nosotros los hispanohablantes, así que os contaré cosas de él que he averiguado para saciar mi curiosidad.

El nombre completo de este jugador es Sheu Han (Shao Han en mandarín), lo que confirma que tiene ancestros chinos. Concretamente, su padre fue un emigrante cantonés del que sólo sé que fue a trabajar a mediados del siglo XX a Mozambique, entonces colonia portuguesa, y se casó con una africana con la que tuvo a Sheu. Éste nació en el país africano el 3 de agosto de 1953, por lo que él y yo celebramos el cumpleaños en el mismo día, algo que no tiene ninguna importancia pero que me ha hecho gracia.

Su ficha de jugador lo demuestra, por si no me creéis.

Estando en Mozambique, un teniente militar portugués vio a Sheu jugar al fútbol y decidió llevarlo a Portugal para que se formara profesionalmente en las escuelas del mejor club del país en aquel entonces, que era el Benfica de Lisboa (algo eclipsado en los últimos años por el Oporto). Allí Sheu, como centrocampista, jugaría durante toda su larga carrera, desde 1972 hasta 1989. En sus casi 20 años de fidelidad a las águilas rojas ganó nueve ligas, seis copas, y aunque se le resistieron los títulos continentales consiguió ser finalista de la Copa de Europa (lo que hoy es la Champions) y de la Copa de la UEFA (lo que hoy es una birria llamada Europa League). Tras su retirada como jugador ha estado más de 20 años en el cuerpo técnico del equipo, por lo que estoy seguro de que en Portugal es de sobra conocido.

Es raro que haya un cromo suyo en Panini, ya que pese a su destacada presencia en el Benfica contó poco en la selección portuguesa, que además en esa época se clasificaba poco para mundiales y eurocopas. En la de 1984, de hecho, aunque Sheu sale en cromo no fue finalmente convocado, un error que la mítica fabricante italiana de cromos suele cometer porque tiene que imprimirlos meses antes de que se hagan las convocatorias oficiales.

Por lo que he leído de Sheu en la prensa portuguesa, que no me ha costado demasiado entender gracias al bendito parecido entre nuestros dos idiomas, el exfutbolista, ahora técnico, es un hombre de pocas palabras pero con una fidelidad al Benfica a prueba de bombas. Por su discreción, quizá, se sabe poco de su vida fuera de los terrenos de juego, aunque sí que se suele decir de él que sufrió un accidente en el que se amputó parte de los dedos de su mano derecha, y que de resultas de ese suceso, por afán de superación, decidió dedicarse al fútbol.

En esta foto más reciente parecen advertirse estos problemas en su mano.

Como apunte aún más anecdótico y ya rozando lo increíble, os comento que en el Benfica de los años 80 el bueno de Sheu compartía vestuarios con otro jugador, Alvaro Magalhaes, que tiene polidactilia, es decir, que en una de sus manos (la izquierda en este caso) tiene seis dedos. Podéis advertirlo en esta foto:

En una entrevista al delantero sueco Magnusson, que también jugó en el club portugués en aquella época, éste decía que cuando llegó al club y primero le estrechó la mano un jugador que tenía cuatro dedos (Sheu) y después otro con seis (Alvaro) ya se dio cuenta de que llegaba a un sitio muy especial.

Como veis, el fútbol también da para sus curiosidades, aunque algunos lo consideren, errados hasta la médula, un asunto de incultos. Sheu, por cierto, tiene una tienda de deportes en Lisboa, así que si algún día os acercáis a la Ciudad de la Luz, igual os podéis acercar por ella a ver si veis a este gran chino-mozambiqueño que también dio glorias al Benfica post-Eusebio. La tienda, si no la han cambiado recientemente, se encuentra en la Estrada de Benfica (dónde si no), en el número 663-B.

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