Chinochano, cancelado por el coronavirus

Es broma, no voy a cancelar nada, pero he decidido jugar un poco con esta idea dado que en los últimos días las noticias sobre el coronavirus ya no son tanto los nuevos casos diagnosticados (cientos aún a diario, pero relativamente controlados fuera de Hubei) sino las consecuencias comerciales y económicas que la epidemia está teniendo en el mundo, con cancelaciones de grandes eventos y temores a que otros también se vayan al garete. Disculpad si el titular os asustó, y si alguno se alegraba de la cancelación, disculpad entonces la decepción posterior.

En fin, ya sabéis, hay muchos temores a que el coronavirus causante del COVID-19 (no sé si hará fortuna, pero la OMS le ha dado este nombre a la enfermedad) paralice muchos eventos mundiales. De momento, en realidad, el más sonado ha sido el Mobile World Congress de Barcelona. ¡Cómo es el efecto mariposa en este mundo globalizado! Un bicho que «nació» en un mercado de pescado junto al Yangtsé se ha cargado uno de los mayores eventos del año en España.

Curiosamente, y como en España somos así, la cancelación se ha visto rodeada de todo tipo de teorías conspiranoicas que en realidad benefician a China: en vez de concentrar todo el enfado barcelonés o español en los chinos y que hayan «dejado» que el virus se propagara fuera de sus fronteras, los hay que culpan a Estados Unidos (dicen que Trump presionó a las compañías estadounidenses para que no fueran a Barcelona para así vengarse de España por aprobar la tasa Google), al independentismo (la culpa es del «colauvirus», he llegado a escuchar)… También se ha dicho que las compañías han usado el virus como excusa para no ir porque en realidad las ferias les parecen una pérdida de dinero, ya que lo que mueve visitantes y atención mediática de verdad son las grandiosas presentaciones de productos en solitario que inventó Steve Jobs. En fin, a río revuelto China sale ganando, no le piden cuentas…

En realidad, aparte del Mobile World Congress, no ha habido demasiadas cancelaciones en el mundo fuera de China. Curiosamente, otro importante acontecimiento que se ha visto afectado, aunque de menor enjundia que el congreso barcelonés, ha sido cerca de mi casa, el Salón de los Inventos de Ginebra, que se ha pospuesto seis meses: iba a ser en marzo y ahora será en septiembre. Se trata de una feria en la que inventores de medio mundo, de forma bastante modesta e independiente, presentan innovaciones de todo tipo (desde alimentos a herramientas domésticas o artefactos digitales) en busca de que una empresa las compre y comercialice. El año pasado lo visité por primera vez, y me sorprendió el enorme porcentaje de inventores chinos y asiáticos en general (más de la mitad del total). Muchos de éstos no iban a poder ir este año, en el que volar desde China se ha vuelto muy difícil estos días, así que a Ginebra no le ha quedado más remedio que retrasar la cita.

Más grave es la situación en China, donde sí que están cayendo como moscas las cancelaciones y posposiciones. Desde el Gran Premio de China de Fórmula Uno a la feria Art Basel Hong Kong, los Hong Kong Rugby Sevens (el gran evento deportivo hongkonés cada año)… y hoy se ha anunciado, decisión histórica, que se pospone la mismísima sesión anual de la Asamblea Nacional Popular, la gran reunión política de todos los años en Pekín, y que cada 12 meses se inicia impepinablemente el 5 de marzo. Es uno de los acontecimientos más aburridos y repetitivos del régimen comunista, el Día de la Marmota pequinés. Estoy seguro de que para muchos periodistas chinos y extranjeros en Pekín saber que no se van a tragar el discurso de hora y media del primer ministro Li Keqiang ese día va a ser un alivio, pero no deja uno de sentir cierto vacío interior por su ausencia, es como si uno pusiera el telediario de TVE y no saliera Ana Blanco.

Estos días me siento un poco raro al escribir porque lo hago de cosas que ya sabéis todos (por una vez la actualidad china y la mundial se funden, y desde hace semanas), pero no me iría tranquilo sin mencionar algo de la terrible situación del Diamond Princess, el crucero atracado en Yokohama que, tras China, es el lugar donde más casos de COVID-19 se están dando (ya van más de medio millar, cerca de la sexta parte de todo el pasaje).

Debe ser angustioso estar allí, y creo que este suceso puede dar la puntilla definitiva a un tipo de turismo, el de cruceros, ya antes tocado por accidentes como el del Costa Concordia y por críticas por su dudosa sostenibilidad (cuando un crucero con miles de turistas atraca en un puerto pequeño es como cuando los vikingos llegaban a las costas inglesas, una auténtica invasión que muchas localidades no pueden asumir). Nunca entendí muy bien la gracia de este tipo de turismo, y con lo sucedido ahora, creo que tiene los días contados.

2 Comentarios

  1. Pues en València van a ampliar el puerto sí o sí, para poder recibir más cruceristas, que no tenemos bastantes, jajajaja
    Mañana mismo llega uno de Italia cargado de coronavirus: ANEM A MORIR TOTS!!!!!!

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