Chinos en tierra maya

En las dos últimas dos semanas no he dado señales de vida porque he estado de vacaciones en México, más concretamente en la península del Yucatán, donde me he jartao de ruinas mayas, baños en cenotes y paseos en Chevrolet por ciudades y pueblos coloniales. Un regio viaje regado con agua de jamaica y alimentado con chilaquiles.

Podría aprovechar para recordar las grandes relaciones que tuvieron en la Historia México y China (unidas comercialmente durante siglos por el Galeón de Manila) pero prefiero contaros aquí que la mayor presencia de chinos en el viaje no la vi exactamente en territorio mexicano, sino en el vecino y casi olvidado país de Belize, en el que estuve aproximadamente una hora más que nada para apuntar un país más en mi lista de visitados.

Lo único que visité de Belize fue una «Zona Libre», una especie de duty free que tiene en la frontera con México y donde se puede entrar sin necesidad de visado para comprar ropa o jugar a los casinos que hay allí, como pasa en tantas zonas fronterizas del mundo.

Plaza de la Zona Libre.

Para pasar de México a este lugar hay que cruzar un puente sobre el río Hondo:

El Hondo fue además el único río que vi en todo el viaje, ya que la península de Yucatán es un lugar geológicamente muy especial (dicen que allí cayó el meteorito que mató a los dinosaurios). En esta península, una gigantesca planicie caliza, prácticamente toda el agua circula de forma subterránea, favoreciendo la existencia de los célebres cenotes: pozas subterráneas o semisubterráneas de aspecto paradisiaco, donde parece que te estás bañando en el Lago Azul junto a Brooke Shields.

La Zona Libre de Belice, en contraste con la belleza de los cenotes, es un lugar bastante desabrido: no es más que tiendas con aspecto semiabandonado (el covid les debe haber hecho bastante mella) pero, eso sí, casi todas regentadas por chinos, hasta el punto que muchas se promocionan como tales.

No fue el lugar más bonito que visité, para que lo vamos a negar, pero sí fue seguramente el más original y «remoto» de mi itinerario. Además fue el único en el que gané dinero en vez de gastármelo, ya que en el casino fronterizo eché 100 pesos (unos 25 euros) a las tragaperras para pasar el rato y me dieron 160 pesos en premios. Viva Belize (país que, dicho sea de paso, no tiene lazos diplomáticos con China, al tenerlos con Taiwán).

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