Comer como un rey

Este blog, dedicado principalmente a China, se está tomando un paréntesis para hablar principalmente de su vecina la India, el otro gigante asiático. ¿Durante cuánto tiempo? Hasta que deje de salir este mensaje).

India es un país que no te lo terminas, pero este blog debe volver tarde o temprano a sus orígenes, así que creo que éste va a ser el último post del paréntesis indio que me he tomado, y que ha durado unos dos meses (además el post enlazará con China, y así vamos ya cambiando sin brusquedades).

Para acabar el paréntesis indio, decía, voy a hablar de lo último que vi en la India, que fue el restaurante Karim’s, donde cené en la última noche (mi avión hacia China salió a primeras horas de la madrugada).

Karim’s es un restaurante que me recomendó un sikh que viajaba a mi lado en el vuelo de ida a la India, aunque el sitio tampoco es que sea un gran secreto: es de hecho, seguramente, el sitio de comidas más famoso de Delhi. Situado al sur de la Gran Mezquita de la ciudad, en el ruidoso y bullicioso casco antiguo, está siempre lleno de gente dispuesta a merendarse su sabroso cordero.

Si Karim’s me llamó la atención no fue tanto por su comida -que sí, estaba muy buena, pero tampoco andaba yo con mucha hambre esa noche- sino por su parecido con el restaurante más famoso de Pekín, el Quanjude: ambos nacieron para llevar a la gente de a pie la comida de los emperadores. (Un inciso: lo de que el Quanjude es el restaurante más famoso de Pekín es cada vez menos verdad, porque el Da Dong crece en fama y prestigio año tras año, pero bueno, durante muchas décadas fue así).

Karim’s fue fundado en 1913 por un cocinero llamado Haji Karimuddin, cuyo padre fue chef de los emperadores mogoles (aunque su título de éstos era más bien honorífico para entonces, en los años de la dominación británica). Karimuddin usó las recetas que su padre aprendió en las cocinas reales para complacer a los clientes de la Vieja Delhi, algo que le llevó a un éxito comercial que sigue hoy en día. Los bisnietos de Karim son ahora los que llevan el negocio.

En Pekín, Quanjude fue abierto casi en la misma época, en 1864. El fundador, Yang Renquan, no era cocinero imperial ni descendiente de ellos, pero pagó a un chef retirado de la Ciudad Prohibida para obtener la complicada receta del pato laqueado, que es el plato estrella tanto del restaurante como de la cocina pequinesa. Hay varios restaurantes de esta marca, pero el original está en Qianmen, al sur de ese palacio imperial al que le “robó” los patos laqueados. Un gran cartel digital muestra el número de patos que han asado allí desde que el cartel fue colocado (creo que iban por varios cientos de millones la última vez que me pasé por allí).

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