Cómo salir de China
(y no morir en el intento)

Desde que decidí irme de China hasta que lo hice, hace ahora unos 10 días, transcurrieron 15 largos meses, así que mi salida del país en el que viví 17 años ha sido lo suficientemente pausada como para hacerla “bien”, es decir, formalizando todos los trámites burocráticos necesarios (o eso creo, igual al final me he dejado alguno). Hace unas semanas el diario El Mundo citaba a China como uno de los países en los que es más difícil entrar, pero yo no creo eso y en cambio considero que es mucho más difícil salir de ella con todas las burocracias adecuadamente completadas, sobre todo si has vivido en ella muchos años.

Pasé los últimos meses haciendo muchos trámites, y mientras los sufría pensé que estaría bien que os los explicara de forma resumida aquí, por si algún día os encontráis en la tesitura de preparar la salida de China tras una temporada viviendo en ella. Este post por tanto quiere ser más utilitario que literario, y pretende ayudaros a salir de tierras chinas si vivís en ellas y habéis tomado la decisión de ir a otro sitio. Tampoco quiero necesariamente animaros a ello: que cada uno se vaya de China cuando quiera, o que se quede a vivir allí para siempre si ha encontrado su lugar en el mundo en esa tierra.

Este artículo, advierto antes de empezar a enumerar trámites, podría ir perdiendo exactitud a medida que pase el tiempo: la burocracia por la que he tenido que pasar en 2018 seguramente irá cambiando en el futuro, los sitios que citaré podrían mudarse de domicilio, los precios podrían subir, etc, así que cuanto más tiempo pase entre la publicación de esto y el momento en que tú lo leas, más tendrás que tomarlo con pinzas.

También os recuerdo que hay páginas web dedicadas expresamente a ayudar a emigrantes a regresar a su país de origen, como volvemos.org, que nunca consulté pero que seguro que os da consejos útiles. En mi caso, lo que realmente me ayudó mucho fueron los grupos de Wechat de expatriados españoles en China: recomiendo a todo aquel que viva en ese país que se una a varios de ellos porque pueden dar muchas pistas tanto para esto como para muchos otros asuntos que van aconteciendo en China (para entrar en ellos, basta con preguntar a amigos españoles que lleven más tiempo allí que tú, ellos ya conocerán alguno y te invitarán a él).

Lo que voy a escribir es fruto de mi experiencia personal, pero puedo haberme olvidado algo, o haber hecho cosas de forma más complicada o cara de lo que debería, así que os animo a corregir o ampliar lo que creáis conveniente. Dicho todo lo anterior, empezamos:

VISADO

Mucha gente deja China antes de que termine su visado de estudios, de trabajo, de periodista o de lo que sea, así que no se preocupa mucho por este asunto, pero debéis saber que el Gobierno de China prefiere (al menos en el caso de periodistas como yo) que avises al Buró de Entradas y Salidas de que te vas a ir y que cambies ese visado por uno llamado “visado humanitario” de 30 días adicionales (pensado por ejemplo para que los estudiantes y empleados extranjeros viajen por China unas semanas después de que termine su periodo de trabajo o estudios). Yo tuve que hacerlo a la fuerza, porque mi último visado de periodista caducaba a mediados de octubre y no podía volar de vuelta a España hasta el 3 de noviembre, pero cuando lo pedí me dijeron que todos mis compañeros periodistas debían sacarse esta “visa humanitaria” antes de dejar China definitivamente, incluso aunque su visa de reportero no hubiera vencido aún. Esta visa humanitaria cuesta 160 yuanes y sigue unos procedimientos similares a la habitual, aunque pide también una carta firmada y sellada de tu empresa que corrobore que ya no vas a trabajar más con ellos en China.

DEVOLUCIÓN DE IMPUESTOS

Si has pagado impuestos a la seguridad social china (cosa que los extranjeros debemos hacer más o menos desde comienzos de esta década) se supone que al dejar definitivamente China te tienen que devolver una parte de ellos. Digo “se supone” porque a mí aún no me los han devuelto todavía, pero mantengo la esperanza en que lo hagan porque hice lo que la contable de mi empresa me dijo que hiciera para solicitarlos, y dejé abierta mi cuenta en el banco chino para que los ingresen allí si finalmente China se porta como hay que portarse y me los da. La cantidad a devolver variará según lo que cotizas a la Hacienda china, pero calculo que puede ser la tercera parte de tus impuestos mensuales, así que a nada que trabajes unos años en el país podrías tener un buen “finiquito” cortesía de Pekín. Para tramitar esta devolución te van a pedir al menos otra carta sellada por tu empresa en la que afirmes que te marchas de China y no vas a regresar a trabajar. Aconsejo para poder cobrar esto conservar dos documentos: tu pasaporte o pasaportes antiguos (la cuenta en la que te ingresen ese dinero podría estar asociada a pasaportes tuyos ya no válidos y no te dejarían sacar dinero con otros nuevos en los que tu número haya cambiado) y la tarjeta de la seguridad social china con la que se supone que vas al médico. También hay quien dice que no te devolverán los impuestos si no has hecho el trámite anterior, el de pedir el visado humanitario (pero no lo sé seguro).

MUDANZA

Mis cosas, ahora navegando por los mares.

Uno de los mayores gastos que podrías tener que afrontar al irte de China es el de la mudanza, aunque soy consciente de que hay algunos afortunados (yo no) a los que su empresa les paga este marrón, y también hay personas que deciden irse con lo puesto y regalar todo lo que tienen en China porque deciden comprarse todo de nuevo en un futuro destino. Lo que es yo, después de tantos años algo tenía que llevar, y debía pagarlo por mi cuenta, así que no me quedó más remedio que usar una empresa de mudanzas internacionales (yo opté por Asian Express, que parece de momento bastante profesional, aunque mis 20 cajas aún están de paseo por los mares del mundo). Opciones como mandar cosas por correo a la larga son igual de caras o más, porque el correo chino no es barato y últimamente ya no tiene modalidades “lentas” de envío por carretera o mar, todo lo cursa por avión.

Si usas una empresa de mudanzas, ten en cuenta que te tocará pagar como mínimo unos 15.000 yuanes, y la cifra puede multiplicarse si tienes muebles. Este tipo de empresas cobra tu mudanza no por lo que pesen tus enseres, sino por el volumen que ocupan, y en general te piden contratar un volumen mínimo de 3 metros cúbicos (que en la realidad se quedan en 2 y pico), quizá el equivalente a 30 o 40 cajas de las que antes se utilizaban para meter un televisor. Yo puse todas mis cosas en cajas que compré por Taobao para asegurarme de que cupieran dentro de dos metros cúbicos, aunque los empleados de la empresa de mudanzas quieren ver todo lo que te llevas personalmente para asegurarse de que no sacas nada ilegal, así que en mi caso el día de la mudanza ellos lo extrajeron todo de mis cajas y lo metieron en las suyas, en un largo y minucioso proceso que duró unas cuatro o cinco horas. Hay una lista de cosas que no puedes llevar, que en el caso de China son sobre todo arte antiguo, libros políticamente sensibles (la biografía de Mao de Jung Chang, por ejemplo, la tuve que llevar en mi equipaje de mano cuando volé) o DVDs y videojuegos, que en China son mayormente piratas. Se supone que una mudanza tarda uno o dos meses en llegar al destino que les has marcado, aunque Asian Express me dejó pagar una modalidad más lenta y barata de cuatro meses (en la que mis cajas esperan a unirse a las de otras personas para viajar juntas en determinados puertos y así abaratar costes). No todas las empresas de mudanzas tienen esta modalidad, creo.

A la hora de recibir la mudanza en España o tu siguiente lugar de destino tienes que presentar dos documentros que a lo mejor te exigen más trámites burocráticos: un certificado de empadronamiento (que en mi natal provincia de Huesca se hace muy fácilmente, no sé en sitios más grandes) y un certificado de baja consular de China, procedimiento que explico en el siguiente epígrafe.

BAJA CONSULAR

Trámite necesario al menos para recibir la mudanza, como iba diciendo, así que recomiendo hacerlo, aunque algunos prescinden de ello (o peor, hay algunos que pasan años en China sin darse de alta en el consulado, lo que para empezar les impide votar si les pillan elecciones en tierras chinas).

Es extremadamente sencillo: se escribe un correo electrónico a cog.pekin(arroba)maec.es para solicitar la baja, te contestan rápidamente con un formulario que tienes que firmar y reenviar escaneado, y en cuestión de pocos días tienen listo tu certificado de baja consular, que puedes ir a buscar al consulado. Para mí fue uno de los trámites más rápidos y sencillos de completar, y fue gratuito.

AYUDA AL RETORNADO

Un asunto para el que te puede ser útil tramitar la baja consular que acabo de mencionar. Si regresas a España sin trabajo, tienes en teoría derecho a recibir una pequeña ayuda (que creo que es de 300 o 400 euros mensuales durante un tiempo, quizá medio año) siempre que demuestres que regresas de un larga estancia en otro país (con la baja consular de marras) y te apuntes al paro. No tengo demasiada información sobre esto porque regreso con un trabajo más o menos apalabrado, pero puede ser útil para muchos.

CERTIFICADO DE ANTECEDENTES PENALES

Este certificado da fe de que no has cometido delitos en China (confío en que lo tengas, porque las cárceles y centros de detención del país no son lo más recomendable de ver) y es posible que te lo pidan al firmar contratos de trabajo en otros países (creo que en EEUU es un requisito bastante frecuente), así que no está de más hacértelo si tienes tiempo para ello.

En Pekín es bastante sencillo de conseguir: los extranjeros solemos acudir para ello a una notaría especializada en trámites para guiris que está en la zona de Yonghegong, cerca del lugar donde se tramitan los visados. El precio a pagar varía según la urgencia con la que lo necesites, yo lo pedí con la menor urgencia posible (un mes) y creo que me cobraron unos 300 yuanes.

Dirección del notario donde fui.

SALIR DE CHINA CON MASCOTAS

Este trámite es, con diferencia, el que más tiempo, energías y papeleos me costó, y también bastante dinero, aunque creo que no tanto como la mudanza, quizá unos 12.000 yuanes en total. Así que me vais a permitir que aquí me explaye bastante más que en los puntos anteriores.

China es un país con muchísima rabia, tanto en animales como en humanos (algunos años ha sido la enfermedad contagiosa que más muertes en personas ha causado), lo que significa que muchos países, incluidos los de la Unión Europea, ponen requisitos bastante estrictos a la hora de que perros, gatos u otros animales de compañía procedentes de China pasen sus aduanas. Para colmo, este año ha habido en China un escándalo sobre las vacunas antirrábicas administradas a niños pequeños que indica que éstas no se aplican bien, lo que aumenta aún más la desconfianza.

Como ejemplo personal, para que mi perra Once pudiera entrar en España necesité:

-Ponerle un microchip.

-Vacunarle de la rabia y hacerle un certificado que lo mostrara.

-Hacer un análisis serológico para corroborar que la vacuna le creaba los anticuerpos adecuados.

-Efectuar un chequeo veterinario general.

-Presentar todos los documentos a un oficial de aduanas.

El microchip se puede poner inmediatamente en cualquier clínica veterinaria, pero es bueno asegurarse que es uno que cumple los estándares internacionales ISO o similares (y que puede por tanto ser leído por lectores europeos). Cuesta unos 200 yuanes, creo recordar. La vacunación de la rabia también se puede hacer fácilmente, y el certificado lo pueden tener listo en cuestión de pocos días, por otros 200-300 yuanes quizá. El problema llega con el análisis serológico: no puedes hacerlo hasta un mes después de que el animal haya sido vacunado, es caro (unos 2.000 yuanes si lo haces por tu cuenta, pero si pides a una agencia que se ocupe de todos estos trámites te puede pedir hasta cuatro o cinco veces más), y una vez realizado has de esperar tres meses para llevar a cabo los siguientes pasos, así que en general si te quieres llevar una mascota planea sus trámites con al menos medio año de anticipación o ella tendrá que quedarse finalizando sus burocracias mientras tú te vas, lo que encarecerá y complicará todo.

Pasados los tres meses desde el inicio del análisis serológico (a mitad de ese periodo ya te habrán dicho si el análisis ha ido bien o mal y te habrán hecho ir a buscar los resultados) toca el chequeo general, que a mí me costó unos 700 yuanes, y tras el cual hay que esperar alrededor de una semana para llegar al paso final, el de los documentos aduaneros, que se pueden prolongar otra semana. Cuidado con los tiempos: a mí me los dijeron mal al principio y acabé teniendo que cambiar mi billete de vuelta, lo que me supuso más gastos.

Todo esto, que supone al menos media docena de visitas a veterinarios, se traduce en una ristra de papeles que se supone que has de presentar en las aduanas españolas para que el perro pueda entrar en el país. Os confesaré algo: a mí al final no me pidieron nada en Barajas, no sé si por despiste de los funcionarios o porque ya se fían de que los que vamos en avión con mascotas lo hemos hecho todo bien. Bromeo últimamente diciendo que al final gasté miles de yuanes y horas de veterinario para nada, pero de todos modos no me arriesgaría a viajar sin todos los papeles de la mascota en regla.

El microchip y la vacuna antirrábica, como decía antes, los podéis poner en cualquier veterinario de China (normalmente las tiendas para animales tienen estos servicios), pero en cuanto al resto de trámites, a día de hoy (noviembre de 2018) sólo hay una clínica veterinaria en Pekín autorizada para hacer análisis serológicos, clínica que además tiene en su segundo piso funcionarios de aduanas para tramitar el último paso de esta aventura. Está en el metro de Anhuaqiao, y os pongo una imagen de Google Maps que os puede ayudar a encontrarla:

A todo esto se suman los trámites aéreos: cuando compras el billete de avión, has de avisar que vas con mascota, y probablemente pagar dinero por ello. Yo viajé con Air China para que el vuelo fuera directo y el animal pasara el menor tiempo posible enjaulado (y además, cuantas menos escalas menos riesgo hay de que se extravíe el animalillo). Fui a comprar el billete a oficinas de Air China, pues por internet no puedes reservar espacio para mascotas: al hacerlo, firmé varios papeles relacionados, y me indicaron varias normativas que cambian según la aerolínea: peso máximo que puede tener el animal con el transportín, si puede ir en cabina o en bodega, etc. En el caso de Air China, y creo que en muchos vuelos intercontinentales, el animal debe ir forzosamente en bodega, pero os puedo garantizar que mi perra sobrevivió y salió bastante tranquila en Barajas. Una cosa que tiene Air China es que es muy pejiguera con el transportín o jaula para el animal: prácticamente sólo hay un tipo de una determinada marca que acepta, y me lo tuve que comprar por Taobao, porque el que tenía yo de toda la vida no les valía (de todos modos era un poco pequeño para un vuelo tan largo).

Dirección de una de las oficinas de venta de billetes de Air China, por la zona de Guomao.

El día del vuelo con mascota te recomiendan ir al aeropuerto tres horas antes de la hora de despegue (yo fui con cinco) y en principio vas al mostrador normal de facturación, aunque cuando les muestras que vas con un animal te van a llevar a dos o tres mostradores más en los que tendrás que pagar sobrepeso por el animal (como mínimo en Air China unos 5.000 yuanes, pero pueden ser más si la mascota pesa mucho), reforzar la jaula con cuerdas y tiras de plástico y otras movidas que son un poco estresantes. Despedí a mi perra Once en el aeropuerto de Pekín en la zona donde se dejan los equipajes de sobrepeso, y ella apareció en Madrid en la cinta por la que van llegando todos los equipajes. La pobre pasó 20 horas dentro de la jaula, porque el vuelo se retrasó por avería, pero eso es otra historia.

Os aconsejo, por mi experiencia, que una vez la mascota llegue a España, la revacunes de la rabia y la “cambies de nacionalidad”, realizando un pasaporte animal europeo. Por la sencilla razón de que así ya no figurará como animal procedente de un sitio donde la rabia es endémica, como es China, y tendrá a partir de entonces muchas más facilidades para viajar.

CERRAR TU CUENTA BANCARIA, CANCELAR LA TARJETA DE MÓVIL

Dos trámites que algunos expatriados que se pasan al grupo de los ex-expatriados llevan a cabo, pero que en mi caso no he hecho. La tarjeta de móvil se la traspasé a unos amigos por razones utilitarias que no vienen al caso, pero confío en que eso no me dé muchos problemas. La cuenta de banco la dejé con dinero, que estoy sacando desde España porque ahora muchos bancos fuera de China admiten el sistema UnionPay (la versión china de Visa o MasterCard) y puedes sacar dinero de esas cuentas con comisiones no muy altas, sin necesidad de estar moviendo grandes cantidades entre un país y otro. Hay un máximo anual, creo, y recomiendan sacar de vez en cuando dinero de ellas para que no se les ocurra a los bancos de China paralizar o cancelar tu cuenta sin avisarte.

VIAJAR ANTES DE IRSE

Esto no es un trámite necesario, pero por experiencia os recomiendo que antes de iros, si el dinero y el tiempo os lo permiten, os deis un último garbeo por China, lo más largo posible.

Cuando ya sois conscientes de que os vais a ir de China, la observaréis con otros ojos: os parecerá más bonita, seguramente, al menos así me ocurrió a mí. En alguna cueva budista o montaña sagrada de las muchas que tiene el inmenso territorio chino os caerá seguramente una lagrimilla de emoción. Yo, como ya os fui diciendo en posts anteriores, viajé más de un mes por el noroeste de China y por Hebei, debo aclarar que algo obligado por las circunstancias (tenía que esperar para que terminaran los trámites veterinarios de mi perra) y pese a lo imprevisto de la excursión y el estrés de los preparativos de salida fue un inmenso placer.

Que disfrutéis de China, y os resulte fácil salir de ella cuando llegue el momento.

6 Comentarios

  1. Muchas gracias, Antonio, por esta entrada; le será útil a más de uno. Me alegro de que tanto tú como Once hayáis llegado bien a España. Espero que estés contento con tu decisión de regresar.

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