Con cien mongoles por banda

Hará cosa de un año me sorprendió una noticia en la que se decía que un pesquero mongol había sido secuestrado por piratas somalíes en aguas cercanas al Cuerno de África. Teniendo en cuenta que Mongolia no tiene mar, y que la costa más cercana a ese país está a 1.300 kilómetros, uno se pregunta cómo rayos tienen los mongoles pescadores en el Índico. La respuesta a esta pregunta es sencilla de contestar, pero nos sirve para entrar en el fascinante mundo de las flotas mongolas: sí, flotas, en plural, porque podemos hablar de tres.

Mongolia tiene unos 400 buques con bandera de su país navegando por los siete mares, aunque obviamente no puedan atracar nunca en “casa”. Eso es posible porque desde el año 2003 el Gobierno de Mongolia autoriza a determinados barcos a usar lo que se conoce como “bandera de conveniencia”, es decir, permite a cambio de dinero que sean considerados mongoles buques que en realidad no lo son ni por tripulación, ni por origen del barco, ni por origen y destino de sus negocios. Mongolia no es ni mucho menos el único país que permite esto: famosos son los casos de Liberia y Panamá, que desde hace décadas son las banderas más utilizadas por cargueros en todo el mundo. Lo más curioso del caso mongol es que ni siquiera hay que ir a Mongolia para registrar un barco, ya que la empresa que gestiona estos registros está en Singapur, y el director de esta empresa -al menos cuando se publicó este interesantísimo artículo sobre el tema- es el mismo señor que en Singapur hace las funciones de cónsul de Tuvalu, otro país muy usado en banderas de conveniencia.

El artículo que os acabo de enlazar explica que este poco ortodoxo registro en Mongolia, como ocurre con otras banderas de conveniencia, es usado a veces con fines oscuros, por no decir ilegales. Países recientemente afectados por sanciones internacionales, como Irán o Corea del Norte, han disfrazado sus buques con bandera mongola para ocultarse de las sanciones de la ONU. También se sospecha su uso en contrabando, incluso en el tráfico de personas. Por ello, los barcos mongoles, aun siendo pocos y de corta historia, han sido protagonistas en los últimos años de más de un titular, no sólo el que motivó mi búsqueda.

De todos modos, habría que contar también que aparte de estos barcos de conveniencia sí que hay buques navegando dentro de Mongolia, en sus ríos y lagos, y es más: Mongolia tiene Armada militar propia, o por lo menos la tuvo. Esta Armada, en su versión más moderna, estuvo formada por barcos que patrullaban el lago Ubsugul, fronterizo con Rusia y relativamente cercano al gigantesco lago ruso Baikal (mirando en un mapa podría pensarse que el Ubsugul es un salpicón de agua caída desde el Baikal).

Buque de “guerra” mongol en el Ubsugul, que es el lago de agua dulce más grande de Mongolia.

Esta Armada mongola nació hacia el año 1930, con el apoyo de la Unión Soviética (cuando Mongolia era prácticamente una república más de la URSS), en forma de un buque donado por el gigante soviético que fue denominado Sukhbaatar, en homenaje a la versión local de Lenin (o por explicarlo mejor, el político mongol que condujo al país al comunismo). Más tarde llegó el Sukhbaatar II, pero tanto éste como su antecesor acabaron hundiéndose (no sé muchos más detalles de sus naufragios) y les sucedió el Sukhbaatar III, que aún navega y es el que os he mostrado en las dos fotos anteriores. Dicen las noticias que de él he encontrado que tiene una tripulación de siete personas y que sólo una de ellas sabe nadar. Podría decirse que es la Armada más pequeña del mundo, aunque quizá este titular nos lo chafa el hecho de que en 1997 el Gobierno mongol decidió privatizar el barco. Digamos entonces mejor que Mongolia tuvo la Armada más pequeña del mundo.

Algo irónico, porque Mongolia, hace siglos, tuvo la mayor Armada del mundo.

Fue en el siglo XIII, cuando los mongoles controlaban casi toda Asia y media Europa. Gobernaba Kublai Khan (nieto de Gengis y el emperador que acogió a Marco Polo), quien organizó una Armada de unos 20.000 soldados y medio millar de buques para invadir Japón, uno de los pocos lugares que se resistía al imparable avance de los jinetes mongoles, quizá porque a sus caballos se les daba peor nadar que galopar. Las cifras pueden estar algo exageradas por los historiadores, pero bueno, si nos las creemos, podemos compararlas con las de la Armada Invencible española, que tenía unos 30.000 soldados, más que los mongoles, pero sólo 130 barcos.

Y tanto a la Armada Invencible española como a la mongola las derrotaron sobre todo los elementos, porque la del país asiático quedó casi totalmente destrozada por unos tifones que para suerte de los nipones y desgracia de los mongoles se desataron en las aguas de Oriente cuando los buques de Kublai Khan se dirigían al País del Sol Naciente. Esos tifones fueron llamados por los japoneses “kamikaze”, que traducido literalmente significa “viento divino”, y de allí ganaría fama militar este término que siglos después se nos haría mucho más familiar en la Segunda Guerra Mundial.

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