Conexiones chino-españolas en Suiza

Una de las primeras cosas que he tenido que hacer en Suiza por temas de trabajo, y muy gustosamente, ha sido asistir, ayer sábado, a un concierto en la Sala XX de Naciones Unidas en Ginebra. Ese recinto, también conocido como la Sala de Derechos Humanos y de la Alianza de Civilizaciones, es muy famoso en España porque el techo fue remodelado en la década pasada por el artista Miquel Barceló, con una especie de estalactitas de colores que, sin ser yo demasiado ducho en arte, me parece que quedan bastante bien. Recordaréis que hace 10 años hubo mucha polémica en los medios españoles porque esa obra la pagaba -íntegramente, creo- el Gobierno de España (con los impuestos de los españoles, que siempre es algo delicado de gastar), y también porque algunos decían que las estalactitas de Barceló algún día se le caerían a un diplomático en la cabeza. La sala -que no ha dado ningún problema con sus estalactitas-  acaba de cumplir 10 años desde que se inaugurara el techo del artista balear, y al concierto celebrado en ella para conmemorar esto y también el 70 aniversario de la Declaración de los Derechos Humanos acudió, entre otras personalidades, el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, gran promotor de esa sala (no en vano lleva el nombre de esa «alianza de civilizaciones» que él mismo abanderó).

El concierto estuvo patrocinado especialmente por la World Peace & Diplomacy Organization (WPDO), un organismo que seguramente no os suene mucho, pero que tiene detrás al Gobierno chino y cuya principal finalidad es difundir el famoso proyecto de las Nuevas Rutas de la Seda, la ya aquí mil veces nombrada iniciativa del presidente chino Xi Jinping para construir infraestructuras en todo el mundo con el fin de enlazar mejor el planeta (y atraer negocios para las grandes constructoras estatales chinas, de paso). El presidente de la organización, Ma Zhenxuan, también tuvo un asiento destacado en la fila de autoridades del concierto, y muchos de los insignes asistentes a la gala eran personalidades chinas.

El concierto, me da a mí en la nariz, sirvió de excusa para sentar juntos a diplomáticos y empresarios de China y España con el pretexto de que la Alianza de Civilizaciones de Zapatero y las Nuevas Rutas de la Seda de Xi Jinping tienen un aroma similar, a unión de mundos diferentes (con fines políticos y diplomáticos pero también comerciales, si se tercia). Podríais pensar que lo de la Alianza de Civilizaciones de ZP ya es una cosa del pasado, pero no lo es tanto si tenemos en cuenta que las Naciones Unidas acaban de crear la figura de Alto Representante de la ONU para ese asunto, y el primero que va a ostentar ese cargo va a ser el mismísimo Miguel Ángel Moratinos, quien fuera ministro de Exteriores con Zapatero (y también presente en el concierto, dicho sea de paso).

Quizá con el fondo de las notas del recital haya salido alguno de esos anhelados acuerdos empresariales entre España y China para colaborar en la construcción mundial de infraestructuras, aunque eso nunca lo podremos asegurar. O quizá todo quede en cooperación cultural chino-española, a través de cosas como este concierto, que es algo que le gusta mucho a los políticos de China para hacer su networking. En los próximos meses a lo mejor nos vamos enterando.

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