Contamíname, pero no con el humo que asfixia el aire

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

 

 

Bueno, ya estamos en la semana olímpica del mes olímpico del año olímpico. Ya no queda nada… Qué nerviosss, madre de dios.

Pocos temas me quedan ya por comentar de los Juegos en este blog, pero quería ahondar en uno de ellos: el asunto de la contaminación. Y quiero ahondar porque cuando estuve en España, hace unas semanas, me sorprendió mucho saber que el tema de la polución pequinesa parece ser el que más ha cuajado en los españoles de a pie (y también en los que van a caballo). Temas como el Tíbet o los derechos humanos parecían reducidos a un segundo plano, quizá porque se conocen desde hace años, pero el de la contaminación estaba casi siempre presente en toda conversación olímpica. En España, por ello, he tenido con frecuencia diálogos que solían empezar así:

-¿Y los Juegos, qué tal?

– Bien…

– Pero con tanta contaminación van a salir mal, ¿no?

Como digo, me sorprendió mucho que la gente se haya quedado tanto con la copla de la polución de Pekín y no con otros temas como los derechos humanos. Quizá también ha sido, se me ocurre, porque en la tele es muy difícil que se vean disidentes detenidos o cosas similares, mientras que las imágenes de la contaminación pequinesa habrán sido frecuentes en las pantallas catódicas.

Ciertamente, Pekín, como la mayor parte de China, es una ciudad muy contaminada. Pero… creo que se debería matizar este tema, porque creo que, una vez más, la versión que dan -damos- en los medios de comunicación es demasiado simplista.

Lo primero que hay que decir es que no todas las veces que en la tele se muestra la supuesta contaminación de Pekín lo que se ve es realmente aire contaminado. Lo parece, pero no siempre lo es.

En invierno, cuando aparecen los cielos así, en efecto, es altamente probable que se trate de caca atmosférica. En esas fechas, las calefacciones funcionan al máximo, y muchas aún son de carbón.

En primavera, sin embargo, muchos días de cielo triste no los produce la contaminación, sino la arena que los vientos traen de los desiertos de Mongolia (el país y la región china de Mongolia Interior). En abril, los pequineses tragamos tierra del Gobi como para plantar cactus en nuestro estómago. El problema de la desertización también es grave y la mano del hombre -en este caso del chino- también tiene mucha culpa, pero no es la misma historia.

Y en verano, estación que ahora nos acoge, muchas veces el aspecto triste de los días no se debe a la polución, sino a la fuerte humedad que toda Asia Oriental respira: algunos asiáticos en forma de monzón, otros de tifón, y otros de sauna finlandesa, como nosotros los pequineses.

(Conviene decir que en otoño suele haber días bastante azules y buenos, los mejores del año, pero lamentablemente eso dura sólo el mes de septiembre y la mitad de octubre).

Estos origenes diferentes del gris aspecto de Pekín no aparecen en la prensa: pase lo que pase, un cielo grisáceo sobre Pekín lo causa la contaminación, y no se hable más.

Decir esto no significa asegurar que China no contamina: desde luego que lo hace, y yo creo que sobre todo su gran problema es que la mayoría de la energía que gasta la obtiene del carbón, fuente de energía que en Europa parece cosa decimonónica pero que en China es todavía hoy la base de su economía. ¿Cómo cambiar eso? Es un problema gordo, porque muchas centrales solares, hidroeléctricas o nucleares harían falta para igualar lo que produce el carbón. Como ejemplo os diré que China va a construir decenas de reactores nucleares en los próximos años, y con ello sólo va a conseguir que la energía nuclear sea un 4 por ciento del total (ahora es el 2).

En mi humilde opinión, creo que el mayor peligro que corren los Juegos no es la contaminación, sino el horroroso clima que Pekín soporta en verano. Con el calor y la humedad que por ejemplo había hoy, la maratón se tendrá que hacer andando para que los atletas no se deshidraten. Yo sólo tengo fe en una cosa, y no es la suerte porque está claro que China este año no la tiene. Me refiero a la manipulación del clima que los chinos a veces usan (echando productos a las nubes para que llueva o no llueva). Manipular el clima está mal, no debería abusarse de ello, pero creo que es la única esperanza para que los Juegos Olímpicos no sean recordados por las lenguas fuera de los deportistas.

1 Comment

  1. Enviado por elpazos
    (Contacto Página)
    el pai pai podría ser un buen producto de merchandising para estos juegos, jejeje.

    ~~~
    Enviado por Dani
    (Contacto Página)
    Pues yo creo que el clima es parecido a las últimas citas olímpicas de Sydney y Atenas. Mucho calor, sí, pero los deportistas son muy duros :). Las temperaturas estarán en la línea de otros Juegos Olímpicos, nada dramático.

    ~~~
    Enviado por Luigi
    (Contacto Página)
    Yo me voy a Beijing en quince días y me quedaré casi 3 semanas en China. Me consta que ya han empezado a bombardear el cielo con particulas de yoduro de plata. De hecho esta semana pasada se han producido unas tormentas importantes en Beijing y el cielo ha aparecido algo más nitido de lo habitual.
    Nos vemos en Beijing…

    ~~~
    Enviado por Adriana La Rotta
    (Contacto Página)
    Estoy de acuerdo contigo en que no todos los días grises son culpa de la contaminación porque es exactamente lo que ocurre aquí en Hong Kong, pero sí creo que es un componente muy grande. En los pocos días en que tenemos un cielo azul, se me rompe el corazón de pensar que alguna vez este lugar fue un paraíso. El sabado fuimos a la playa y francamente hay que cerrar los ojos y darse la bendición para dejar a los hijos meterse en esas aguas.

    ~~~
    Enviado por Asun
    (Contacto Página)
    Tienes toda la razon, yo tambien me pregunto como van a aguantar la maraton.No he pasado tanto calor como en China en Julio,expecialmente en Xian viendo los guerreros de terracota, por cierto has visto la ultima peli de la momia?

    ~~~
    Enviado por ChinoChano
    (Contacto Página)
    Dicen que mañana también va a hacer un día gris… Una pena. La verdad es que yo confiaba en que la lluvia artificial arreglaría el tema, pero está visto que no va a ser así. En fin, amigos telespectadores, acostúmbrense al cielo gris pequinés, que es el que nosotros aguantamos gran parte del año. Y recuerden: no siempre es contaminación.

Responder a chinochano Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo no será publicada.




Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.