Costas las de Ko Phi Phi,
playas las de Phuket

Ya estoy de vuelta por Pekín, pero para intentar que mi regreso sea lo menos traumático posible, voy a seguir hablando y colocando fotos del viaje a Tailandia unos días más, espero que no os moleste…

El viaje incluyó una escala en las playas tailandesas, algo raro en mí ya que no soy playero y casi se puede decir que tengo alergia al Sol, pero alguna vez había que ir, así que pasé por las más famosas del país, las de la isla de Phuket, y también hice una visita a la cercana isla de Ko Phi Phi, también muy famosa, aunque es otro estilo de turismo. Se podría decir que Phuket es Mallorca y Ko Phi Phi es Ibiza (atrevida afirmación la mía, siendo que no he estado jamás en las Baleares).

Phuket, que es una isla bastante grande y llena de playas, es un ensalzamiento del turismo guiri -con gran presencia de rusos, escandinavos, italianos y chinos- que no tiene parangón en el sureste asiático (bueno, quizás en Bali, pero tampoco he estado allí). El idioma y la cultura tailandesa están básicamente erradicados de las zonas turísticas, y han sido sustituidos por restaurantes italianos, carteles en ruso, masificación y precios carisimos en comparación con la media de Tailandia (a veces hasta son caros comparando con España, y los taxistas están directamente mal de la cabeza a la hora de pedir tarifas). Las raciones en los restaurantes recuerdan en racanería a las de los chiringuitos de playa española, y el ambiente es un poco decadente, la verdad. Pero eso sí, las playas son excelentes (arena blanca y aguas verdes). La que nos dijeron que era la mejor de la isla (Kata Noi) estaba plagada de medusas, afortunadamente no «picantes». Como la mayoría de las playas miran al oeste, además las puestas de sol son impresionantes. Os pongo fotos de la parte buena de Phuket…

Aquí, una vista de pájaro de las tres playas que visité, una por día: de norte a sur, son Karon, Kata y Kata Noi. No fui a la más famosa de la isla, Patong, por «evitar el turismo de masas», pero en absoluto me libré de él, iluso de mí.

Y aquí, las medusas de Kata Noi, que hasta tenían su encanto… Aunque no estoy todavía seguro de si era una plaga de esos animales, o que en las cercanías había naufragado un barco cargado de implantes de silicona.

Phi Phi es otra cosa, bastante más agradable. Es una islita mucho más pequeña, y con un turismo opuesto al anterior, más bien juvenil y hippie. Al ser tan pequeña, no circulan vehículos motorizados, lo cual la hace extremadamente agradable (si bien las bicis a veces también van como locas). Igual no piensan lo mismo los que van con carretas transportando cosas por las calles, pero bueno, a mí me gustó. Está llena de gatos limpísimos y muy pacíficos (en contraposición al resto del país, plagado de perros vagabundos tiñosos y desagradables) y en general su ambiente de «chill out» te hace enamorarte de ella desde el principio. Añade a eso un bonito paisaje kárstico, en plan Guilin pero con playa, y te crees en el paraíso. No obstante, Phi Phi también tiene su pega… al ser su playa principal una cerradísima bahía rodeada de bellos peñascos kársticos, es más sensible a la marea, lo que significa que gran parte del día la bahía está casi seca y no te puedes bañar, casi que sólo se puede hacer al mediodía. El resto del tiempo te puedes dedicar a pasear por ella de lado a lado, aunque cuidado con las rocas, yo casi me dejé el meñique del pie en una.

Otro problema, aunque éste es difícil que lo sufra un turista salvo muy mala suerte, es que la islita es muy vulnerable ante la eventualidad de un tsunami: en el de 2004, la isla quedó arrasada, y murieron unas 2.000 personas, lo cual, considerando lo pequeña y tranquila que es, es una barbaridad. Su triste historia, no obstante, hace que uno le coja más cariño, lo que debió sufrir la pobre. Está llena de carteles sobre la ruta de evacuación en caso de tsunami, que te lleva precisamente al lugar donde hice la foto siguiente, la colina más alta del lugar, desde donde hay una gran vista.

Ko Phi Phi en realidad es un archipiélago de dos islas, la «grande» (que es la que he comentado) y la «pequeña», en la que se encuentra la playa donde se rodó precisamente «La Playa», ese magnífico peliculón de Di Caprio que hay que ver después de viajar a Tailandia. Se trata de un entorno paradisíaco, en efecto, con la arena más blanca todavía y el agua más turquesa aún. Pero eso sí, no pienses que va a ser para ti solo, que está llena de turistas como tú.

1 Comment

  1. Enviado por Jose Cots
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    Wow! Increíble! Que bonito! Que envidia!
    我羡慕你…

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    Enviado por elenuchi4
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    estaba en la biblioteca con el máximo silencio posible.Pero cuando leí »había naufragado un barco cargado de implantes de silicona» y vi la foto, no paraba de reírme

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    Enviado por fito
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    estuve hace como 20 años por allí y todavía recuerdo el lugar y nuestra simpática y sonriente guía con cariño. Así como sus advertencias … si Vds ven una chica muy muy mona, chica falsaaaa !!

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    Enviado por ChinoChano
    (Contacto Página)
    Espero que no te echaran por mi culpa, Elenuchi

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