¿Cuán pringada está China en lo de Zimbabwe?

La inesperada caída del eterno Robert Mugabe, casi casi el único líder que ha tenido Zimbabwe desde su independencia en 1980, ha sido toda una sorpresa para el mundo (aunque para los que viven ahí quizá no tanto, porque se ve que había ya bastante tensión en el régimen en los últimos meses). A sus 93 años, a Mugabe, uno de los pocos hombres con el ego lo suficientemente grande como para llevar ropa con su cara impresa, seguramente le quedaba poco tiempo en este mundo y en el poder, pero sus posibles sucesores no han podido aguantarse y empezaron a pelearse antes de hora.

Seguramente os preguntaréis qué hago yo hablando de Zimbabwe en esta web que normalmente trata de China, pero es que bastantes medios de comunicación han unido ambos países en los últimos días. Ya no sólo porque China haya sido un tradicional amigo de la dictadura de Mugabe (el presidente Xi ha estado en Zimbabwe, como muestra la foto que abre este texto, e incluso el líder africano ha viajado a Pekín en numerosas ocasiones), sino que hay quien cree, aunque sea difícil de demostrar, que China está detrás del golpe.

Recapitulemos. La crisis en Zimbabwe parece haber surgido por el enfrentamiento de los dos principales candidatos que había para suceder a Mugabe, que eran su esposa, Grace Mugabe (más de 40 años más joven que su marido) y el que fuera vicepresidente zimbabuense hasta su destitución a principios de este mes, Emmerson Mnangagwa (vaya apellidito). Mnangagwa es quien está detrás del golpe, ha ganado la partida a Grace y dentro de dos días va a jurar como presidente.

Dicen algunos observadores del asunto que Mnangagwa es partidario de apoyar las empresas chinas que ya operan en su país, donde firmas del gigante asiático ya tienen intereses en campos como la seguridad, la agricultura o la construcción (no sé si también en las ricas minas de oro, platino y diamantes zimbabwenses). En cambio, Grace, que es sudafricana, era más partidaria de finalizar esa sociedad con China para dar concesiones a firmas de su país de origen, o quizá de potencias occidentales. Si estas teorías fueran ciertas, no sonaría raro que el régimen comunista chino hubiera apoyado de alguna manera a Mnangagwa.

Para añadir más sospechas a estas teorías, apenas una semana antes de que se declarara el golpe el jefe del Ejército de Zimbabwe, el general Constantine Chiwenga, visitó China. Estando aquí se enteró de que el entonces vicepresidente Mnangagwa había sido destituido, y que a él le amenazaban con detenerlo a su regreso a tierras zimbabuenses. A la vuelta al país, sus soldados más fieles se disfrazaron de porteadores de maletas para poder burlar el dispositivo que iba a arrestarle.

Chiwenga en China.

Fue Chiwenga quien el 13 de noviembre, con el vicepresidente huido del país, dio una rueda de prensa diciendo que su ejército iba a actuar, y un día después comenzaba el golpe de Estado, que fue relativamente pacífico y como en cámara lenta (duró una semana y en las primeras jornadas no se decía si era un golpe o no). El golpe culminó ayer con la dimisión de Mugabe, tras días jugando a ser Puigdemont y no dejando claro si iba o no a dejar el trono.

Junto al tanque pasa una chiquilla, aparentemente una colegiala, de raza blanca. Zimbabwe tiene una importante comunidad de blancos que han vivido allí durante generaciones.

¿Ayudó China a Chiwenga y Mnangagwa? Como antes decía, será difícil probarlo y en realidad me cuesta creer que al régimen comunista chino le interese tanto meterse en lejanas camisas de once varas, aunque sí es posible que el general Chiwenga, estando en Pekín, lograra al menos de los militares chinos el compromiso de que no se opondrían al golpe de Estado, lo suficiente como para decidirse a actuar.

En todo caso, China ha sido igual de fría que siempre -de cara a la galería- al comentar sobre el golpe o sobre la caída de Mugabe, haciendo comentarios oficiales de lo más aséptico. Seguramente si Grace hubiera sido la vencedora de la lucha de facciones Pekín habría hecho lo mismo y seguiría intentando hacer negocios con ella en el poder.

PD: Merece la pena recordar que en Zimbabwe se puede usar en los últimos años el yuan, la moneda china, para comprar cosas. Debe ser uno de los pocos países fuera de China donde esto es así (aunque el yuan comparte ese curso legal con otras monedas como el euro, el dólar o el rand sudafricano). Zimbabwe perdió su moneda tras la increíble crisis de hiperinflación que sufrió hace cosa de una década, en la que llegó a haber una inflación del ¡79.600 millones por ciento!

Billete de 100 billones de dólares zimbabuenses de esa época.

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