Desapariciones en Lop Nur

En la antigua Ruta de la Seda floreció una ciudad conocida por los uigures como Kroran y por los chinos como Loulan, a orillas del lago -u oasis- de Lop Nur, en las desérticas tierras de la actual región noroccidental china de Xinjiang. Hace unos 2.000 años, ese lugar era la primera parada de las caravanas tras dejar la China del imperio Han, o la última antes de llegar a China, depende de la dirección que llevaran los camellos.

Loulan era un cruce de culturas, por ello en sus ruinas se han encontrado tanto muestras de arte chino como algunas que recuerdan más bien a la cultura helénica: las huestes de Alejandro Magno no llegaron a China pero sí a lugares próximos como las actuales India o Afganistán.

Loulan fue abandonada en el siglo IV de nuestra era, porque el río Tarim, el principal de Xinjiang y fuente de agua para el Lop Nur, cambió su curso (algo frecuente en ríos que sobreviven en medio del desierto). La población de esa ciudad tuvo que marcharse a tierras más fértiles, y ahora el antiguo lago de Lop Nur es el desierto de Lop Nur.

De las glorias de aquellos tiempos sólo quedan ruinas de lo más ruinosas, y objetos arqueológicos en los museos, incluyendo varias momias que se encontraron en necrópolis de las cercanías (la sequedad del desierto debió ayudar a que se conservaran mejor).

La «Bella de Loulan»

Lop Nur fue el lugar donde se probó la primera bomba atómica china, en 1964, y donde se efectuaron numerosas pruebas nucleares posteriores.

También fue el escenario de una de las desapariciones más famosas de la historia reciente de China, la del bioquímico y explorador cantonés Peng Jiamu, quien formaba parte de una expedición científica en ese desierto cuando desapareció el 17 de enero de 1980.

Estuve a punto de escribir que «desapareció sin dejar rastro» pero me di cuenta de que no es verdad, ya que el día de su desaparición dejó a sus compañeros de expedición una nota en el campamento en la que les decía que salía a buscar agua en algún pozo en dirección este. Es lo último que se sabe de él, posiblemente le sorprendió una tormenta que lo enterró para siempre.

En la década pasada se encontraron varios restos también casi momificados en la zona que hicieron pensar a muchos que podían ser los de Peng Jiamu, pero creo que no se ha podido probar. De momento lo que hay en la zona es una especie de tumba conmemorativa del científico, a cuyos pies muchos visitantes dejan botellas de agua, ésa cuya búsqueda le costó seguramente la vida a Peng.

¡Sé el primero en comentar!

Deja un comentario

Tu dirección de correo no será publicada.




Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.