Deslizándome por los inicios de 2018

¿Cómo habéis empezado 2018? Yo lo hice igual que empecé 2017, yendo a esquiar a Chongli (el pueblo de la provincia de Hebei donde suelo ir a la nieve desde hace cosa de un lustro). Y casi teniendo que quedarme a dormir en la calle, porque muchos pequineses tuvieron la misma idea que yo, el lugar estaba lleno de turistas y para colmo me cancelaron a última hora la reserva de hotel que había hecho. Si no llega a ser por un taxista de esos que están conchabados con los hosteleros, creo que hubiera sido imposible encontrar alojamiento. En la Nochevieja de 2016 me ocurrió tres cuartos de lo mismo y aún fue más dramático, me tocó dormir en una pensión familiar y casi de forma clandestina, pues a los extranjeros allí no nos suelen dejar hacer eso.

No me gusta mucho que haya fotos mías en esta web, pero por una vez haré una excepción. Como veis al fondo, no es un sitio de mucha nieve (en realidad es una zona esteparia, próxima al desértico sur de Mongolia Interior), así que la de las pistas es artificial, mi favorita para esquiar.

Chongli será la sede de algunas pruebas de los Juegos Olímpicos de Invierno de 2022, así que cada vez que voy (una vez al año, normalmente) siempre hay muchos cambios relacionados con la “fama” que le ha caído encima. Cada vez hay más hoteles -pero aún no los suficientes para Nochevieja-, cada vez es más caro, y en poco tiempo, cuando llegue el tren de alta velocidad a la zona, todo estará seguramente mucho más masificado que ahora, así que hay que aprovechar los últimos años de paz que le quedan.

Las pistas de Genting, la estación de esquí que será sede de los saltos acrobáticos en 2022, casi vacías en un día en teoría de temporada alta como es el 1 de enero. Algo más de gente suele haber en la estación de Wanlong, que es la más conocida de la zona.

Creo que muchos pequineses que van a Chongli no esquían, simplemente se van a dar una vuelta por la nieve, de la misma forma que muchos de los chinos que van a la playa no se bañan. En lugar de ponerse unos incómodos esquís, comen en los restaurantes de hotpot que están saliendo como setas en la zona, cantan en los karaokes, van a los spas o se hacen muchas fotos. Para ayudarles a que haya más foto-oportunities, en Chongli cada año hay nuevos hoteles de aspecto alpino para hacer de fondo idílico a los selfies, y también hay nuevos monumentos y nuevas estatuas de tema olímpico, algunas de ellas francamente horribles.

Pocos días antes de que fuera a Chongli, el comité organizador de Pekín 2022 desveló el logotipo de esa cita deportiva, que como suele ocurrir en los grandes eventos chinos, está basado en un carácter del idioma mandarín, en este caso el que se refiere al invierno (冬, “dong”). El logotipo ya decora algunos lugares de Chongli, aunque no muchos, en la mayoría todavía se muestra el que se usó durante la presentación de la candidatura.

Dicen los diseñadores que en el carácter se ve a un deportista patinando arriba y a otro esquiando abajo, pero yo no los acabo de ver.

Uno de mis grandes placeres de esquiar en Chongli es tomarme un café o unos pinchos de cordero en los bares que hay en lo alto de las estaciones, a los que se llega subiendo las telesillas principales de Wanlong y de Genting. En el bar de Genting han usado como decoración fotos con visitas de líderes comunistas a las sedes olímpicas, y tienen enmarcadas varias imágenes de cuando hace un año estuvo allí el presidente Xi Jinping vestido de siberiano.

En ese mismo bar me hizo gracia una señal que han colocado y que refleja que los tiempos están cambiando: un aviso que prohíbe los drones en ese lugar. No sé si la señal se aplica sólo al interior del bar (que tiene un techo bastante alto) o a toda la estación de esquí.

No fue la única señal que me mostraba lo modernizado que está todo: en la entrada de la estación hay otra que pide a la gente que no camine por el arcén mientras juega con el smartphone.

Estaba oscureciendo y no se ve mucho, pero creedme, es la señal de la derecha.

Pasé unos días agradables esquiando, lento y con prudencia porque después de esos días me esperaba un largo viaje -del que imagino que os hablaré en posteriores entradas- y no quería hacerlo lesionado. No me caí ninguna vez, todo un récord para alguien tan patoso como yo. Me gusta mucho esquiar en Chongli, la pena es que no consigo encontrar aficionados a la nieve que quieran ir conmigo a estas excursiones. Si te animas en la próxima y vives en Pekín, avisa.

2 Comentarios

  1. es un placer leer tus comentarios, Antonio…haces muy bien en disfrutar de esa estación “antes de”…después, será distinto!por cierto, lo de la preferencia por la nieve artificial???

    • Igual son imaginaciones mías, pero me parece que la nieve artificial es más predecible que la natural, que puede resultar demasiado polvorosa o, por el contrario, demasiado dura. pero no soy un gran entendido. Paisajísticamente hablando, es mejor la natural, claro está.

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