Desmitificar mi Vietnam

Estoy de escapada en Vietnam, un país que no visitaba en casi 14 años. Un poco más y podría decir que los niños que veo ahora por las calles de Hanoi son hijos de los niños que vi en mi anterior visita.

Pensé durante mucho tiempo que nunca volvería a Vietnam, pese a ser un país vecino a la China en la que vivo y a que he repetido viajes por muchos otros lugares de la región.

La razón para rehuir Vietnam era un poco tonta y muy personal: la nación vietnamita fue la primera que visité en Asia (quitando China, claro está), a principios de 2004, y por ser la primera, por la novedad, me quedé enamorado hasta las trancas. Sus colores, sus casas afrancesadas, el clima y paisaje tropical que hasta entonces no conocía, la belleza de las vietnamitas… Además era más joven e inexperto así que cualquier cosa, hasta encontrar hotel, era una aventura. Y conocí mucha gente, me pasaron muchas cosas, fue eso que dicen un viaje iniciático. Recuerdo que cuando salía de Vietnam -en barco por el Mekong, pasando a Camboya- hasta se me cayó una lagrimilla.

Por todo eso, durante mucho tiempo he dicho que Vietnam es mi país favorito, pero más por el momento en que lo visité que por el lugar en sí. Yo mismo sabía que lo tenía un poco idealizado por haber sido mi primera “excursión” desde China.

A la vez que lo consideraba mi lugar favorito, sabía que si volvía seguramente dejaría de serlo, que con ojos más viajados y “viejados” ya no sería el Vietnam de mis años mozos. Por eso pensé en no volver, en guardarlo mitificado en la mente.

Pero bueno, al final me he decidido y aquí estoy, estropeando un poco los recuerdos olvidados, pero viendo nuevas cosas y seguramente creando recuerdos para el futuro.

Y sí, algún mito está cayendo… he notado por ejemplo, bastante parecido entre el país y el sur de China (que en 2004 no conocía), con lo que Vietnam ya no parece tan “original”. De esta manera, la arquitectura colonial vietnamita que tanto me gustó también la pude encontrar, si no igual muy parecida, en lugares de China como Kaiping o Xiamen. O la belleza de las vietnamitas no es muy diferente de la de las cantonesas.

Esto es como volver a ver Gremlins: no es lo mismo que en los 80.

Pero bueno, que no cunda el pánico, igual pasan otros 15 años y vuelvo a tener para entonces otra vez idealizado en la mente Vietnam (y muchos otros sitios). Es lo bueno que tiene olvidar.

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