Diez años de panqueques inolvidables

Primera foto que tomé en Vietnam, en febrero de 2004.

No recuerdo si fue exactamente tal día como hoy, pero sé que fue por estas fechas, en los días previos al Año Nuevo Chino de 2004. Tras un interminable viaje en autobús desde Yangshuo a la frontera chino-vietnamita en el que casi fenezco de frío, llegué a una garita donde un soldado chino me revisó el pasaporte de forma rutinaria. Tras permitirme el paso, caminé unos 50 metros, a otra garita, en la que quien me esperaba era un soldado vietnamita. Entraba así por primera vez -y a pie, qué gozada- en el sureste de Asia, una región que desde entonces ha sido uno de mis lugares favoritos para descansar, relajarme, olvidarme del estrés y ver mundo.

Diez años, más o menos, separan ese viaje del que hice hace unas semanas por Java y Bali, del que os he hablado en los posts más recientes. En ese tiempo he visitado, además de Vietnam e Indonesia (en dos ocasiones), Laos, Birmania, Camboya, Malasia, Singapur, Filipinas y Tailandia (en cuatro ocasiones, aunque dos de ellas fueron más bien de pasada). Empezando por Vietnam y terminando por Bali, se podría decir que he completado lo que algunos mochileros llaman la «ruta del banana pancake», es decir, el viaje desde Bali hasta Indochina (o viceversa) que los hippies, los surferos, los australianos, los lonelyplaneteros, llevan a cabo en varios meses, normalmente pidiendo un año sabático en el trabajo o dejando pasar una temporada entre el fin de sus estudios y la búsqueda de curro (lo que en los países anglosajones se llama el «gap year»). Probablemente yo ostento el récord de lentitud en la cumplimentación de la ruta, llamada «del banana pancake» por ser éste uno de los más comunes desayunos que se ofrecen en los hostales y los restaurantes para turistas extranjeros.

El sureste asiático es una región fascinante. Sus gentes son amabilísimas, sonrientes y tranquilas (siempre habrá excepciones, pero la gran mayoría son así). Cada país de la zona tiene una Historia interesantísima, a veces parecida a la de sus vecinos, a veces opuesta. Si bien todos los países tienen cosas en común (los platos con arroz, las frutas tropicales, las motos…), cada uno presenta individualidades casi asombrosas en lugares vecinos, como el hecho de que casi cada nación tiene su propio alfabeto. Las cuatro grandes religiones del mundo están muy presentes en la región. Las grandes civilizaciones asiáticas de los últimos milenios dejaron su huella (indios, chinos, árabes) y también los grandes imperios occidentales (ingleses, franceses, españoles, portugueses, holandeses). Fue, en definitiva, un cruce de caminos y de barcos que absorbió muchos vaivenes históricos y pese a la pobreza, la inestabilidad política o tristes historias recientes, es un lugar indiscutiblemente agradable para el visitante.

Ya escribí un post sobre los países del sureste asiático hace un tiempo, un post que actualizo cuando visito alguno de ellos (y que, por cierto, tengo que actualizar otra vez ahora, a ver si me pongo). Por ello, no voy a repetirme ni explayarme mucho más. Solamente quería escribir este post a modo de homenaje a diez años en los que el sureste asiático está en mi corazón casi de forma tan importante como España o China. Y para conmemorar el aniversario me he regalado el siguiente mapa, con el que no quiero alardear de lo que he recorrido, sino recordarme lo mucho que me queda aún por recorrer. Borneo, las Célebes, las Visayas filipinas, el sur de Sumatra y de Laos, el este de Tailandia y de Malasia, las zonas no birmanas de Myanmar… Confío en que pueda ir a alguno de esos lugares, y que celebre 20 años con más flechas de color.

Unas breves notas a pie de mapa:

-Los lugares citados en el mapa son aquéllos en los que me alojé. Desde ellos como base visité otros sitios de sus cercanías (por ejemplo, desde Hanoi visité Hailong Bay), pero no he puesto esas excursiones para simplificar.

-Cuatro de los lugares citados en realidad no los conocí demasiado porque sólo estuve en ellos haciendo noche: Baguio (Filipinas), Chiang Khong (Tailandia), Surabaya (Java, Indonesia) e Ipoh (Malasia). En todo caso me di una vueltecilla por ellos (al atardecer, o de mañanas) antes de emprender camino para otros destinos.

-Casi ninguno de los trayectos lo hice en avión, porque me gusta ver los países que visito desde abajo. Hay excepciones, porque no hubo más remedio. Concretamente, el trayecto entre la tailandesa Chiang Mai y la birmana Rangún (las fronteras terrestres de Birmania están casi siempre cerradas a cal y canto, o lo estaban entonces), el trayecto desde la malasia Penang a la indonesia Medan (quería ir en barco pero el servicio de ferrys había sido cerrado, para mi gran disgusto), el viaje Medan-Kuala Lumpur, y el más reciente Bali-Yakarta (estos dos últimos porque no me quedaban ya días de vacaciones y porque eran viajes de retorno, ya había pasado por allí abajo antes).

1 Comment

  1. Enviado por Aves
    (Contacto Página)
    Poco a poco, estas visitando los mismos sitios donde Japon se expandio durante la 2º Guerra Mundial. ¿Casualidad :D?

    ~~~
    Enviado por Juanpa
    (Contacto Página)
    Zonas no birmanas de Myanmar? A que te refieres con eso? Pensaba que Birmania y Myanmar eran dos nombres del mismo sitio

    ~~~
    Enviado por ChinoChano
    (Contacto Página)
    A ver si lo explico bien, que es complicado…

    Birmania (Burma en inglés) es el nombre antiguo del país, y Myanmar el moderno. Fue cambiado, creo, allá por los años 90. Myanmar es un país amante de los cambios: hace poco ha cambiado su capital de Yangon (antes llamada Rangún, otro cambio) a Naipidaw, y también ha cambiado su bandera.

    El cambio de Birmania a Myanmar se produjo porque el primer nombre para muchos está ligado a la época colonial británica, en la que los birmanos (uno de los pueblos de ese país, no el único) eran los principales aliados de los colonialistas británicos. Gracias a esa alianza dominaron a otros pueblos de la zona, como los mon, los chan, los karen, los kachin…

    Cuando llegó la independencia, el pueblo birmano siguió dominando al resto, que viven en la periferia, pero muchos de esos pueblos se rebelaron y estallaron distintas guerras civiles.

    (continúa)

    ~~~
    Enviado por ChinoChano
    (Contacto Página)
    Pese a esas guerras, los birmanos intentaron mostrar que el país no era sólo de ellos, sino de todos, y por eso retiraron el nombre de Birmania, que hoy en día se considera ligado a la dominación británica y, por extensión, a la dominación birmana posterior.

    La cosa, sin embargo, aún es más complicada, porque aunque el nombre de Birmania tiene sus connotaciones negativas, también el de Myanmar las tiene, ya que fue un nombre creado por la junta militar, así que muchos lo ligan a la dictadura y la represión.

    Por tanto, hay movimientos prodemócratas (supongo que Auns San Suu Kyi y sus aliados) que prefieren seguir llamando al país Birmania (Burma), aunque suene a colonial.

    En mi trabajo, siempre ponemos los dos nombres, por si acaso, así lo marca el libro de estilo.

    Así que ya ves, los dos nombres tienen sus pros y sus contras.

Deja un comentario

Tu dirección de correo no será publicada.




Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.