¿Dónde|está|Peng|Shuai?

Esta semana es una de ésas en las que una noticia domina como una apisonadora la actualidad de China, y en la que un blog dedicado a ese país como éste estaría dando gravemente la espalda a la realidad si no la comentara. Voy por tanto a repasar qué está ocurriendo con la tenista china Peng Shuai, y por qué su desaparición de la vida pública está generando un revuelo mundial.

Peng Shuai, o Shuai Peng (en la información deportiva es frecuente que los nombres chinos se inviertan), es una tenista de 35 años, ya no en la cima de su carrera pero que en dobles llegó a ser la mejor jugadora del mundo a mediados de la década pasada. Haciendo pareja con la taiwanesa Hsieh Su-Wei llegó a ganar Wimbledon en 2013 y Roland Garros en 2014. En aquellos años de relativa calma en las relaciones chino-taiwanesas, la dupla Peng-Hsieh simbolizaba ese buen momento político en la arena deportiva.

Las dos tenistas celebran su título en Wimbledon.

Durante años Peng ha sido simplemente un personaje de la prensa deportiva, pero todo cambió el pasado 2 de noviembre, cuando en su cuenta de Weibo (una especie de Twitter chino) lanzaba una bomba: en un largo mensaje, decía haber sido forzada a tener sexo por Zhang Gaoli, un poderoso líder comunista chino.

Zhang Gaoli fue viceprimer ministro de China entre 2013 y 2018, y entre 2012 y 2017 fue uno de los «siete magníficos» del Comité Permanente del Politburó del Partido Comunista de China, considerado el gran núcleo de poder en el régimen. Al menos, antes de que el presidente Xi Jinping, también por esas fechas en las que Zhang estaba en la cúpula, empezó a centralizar el poder en torno a su propia persona.

18º Comité Permanente, para el periodo 2012-2017: Zhang Gaoli es el primero por la izquierda, Xi es el del centro.

Mi chino no me da para leer el mensaje original que Peng Shuai colgó en su cuenta de Weibo en chino, un mensaje que a los 20 minutos de su publicación fue censurado (o autocensurado), pero he leído la traducción en inglés que algunos han hecho, y es un texto bastante complejo. «¿Por qué me llevaste a tu casa y me forzaste a tener sexo contigo?», pregunta Peng en él, aunque también dice que ella se negó, que después cenaron juntos (con la esposa de Zhang también presente) y que fue luego de esta cena cuando sí tuvieron sexo. También se cuenta en la larga carta que ambos fueron amantes hace diez años, y que ella tiene, o por lo menos tuvo, sentimientos hacia él. En la carta se nota que Peng está muy angustiada, con sentimientos muy encontrados, que en ocasiones se culpa a sí misma y en otras culpa a Zhang. Leyendo y releyendo, no acabo de tener claro si se trata, como algunos dicen, del mayor escándalo al estilo #MeToo que ha habido hasta la fecha en China. Quizás vosotros podéis echarme una mano, tras leer el mensaje: os paso la versión en inglés que yo tengo, aunque en las redes sociales lo podéis encontrar en el mandarín original e incluso traducido al castellano.

Se interprete como se interprete, lo cierto es que han pasado más de dos semanas desde la publicación de este mensaje, y desde entonces no se tiene ninguna noticia del paradero de Peng, lo que hizo que comenzaran a aparecer mensajes públicos pidiendo a China que diga dónde está, ante el temor de que su denuncia a un alto gerifalte comunista le haya ocasionado represalias. El hashtag #WhereIsPengShuai ha comenzado a circular en las redes sociales y a ser trending tropic algunos días en distintos países. Una de las primeras en utilizarlo, y en expresar su preocupación por su compañera, fue la tenista japonesa Naomi Osaka.

Y entonces, ¿dónde está Peng Shuai? El silencio oficial, tan habitual y opresivo en China, sólo permite que hagamos elucubraciones. Si nos acordamos de recientes famosos chinos que han «desaparecido» durante varios días, como la actriz Fan Bingbing, el artista Ai Weiwei  o el millonario Jack Ma, puede ser que Peng sea objeto de una investigación por parte de las autoridades. En el curso de estas investigaciones, China permite, y esto es frecuentemente criticado por organizaciones de derechos humanos, que el investigado esté incomunicado y en un lugar desconocido públicamente durante semanas. En esa situación, me parece a mí, muchos nos derrumbaríamos y confesaríamos lo que hiciera falta: es una de las cosas que más permiten pensar que en China no hay Estado de Derecho, ni justicia independiente, ni habeas corpus, ni nada que se le parezca.

Los famosos «desaparecidos» suelen reaparecer pasadas unas semanas (creo que la ley penal china permite que esta detención sin cargos dure como mucho unos 40 días), y frecuentemente resultan ser acusados de evasión fiscal, por la que pagan fuertes multas. Recordemos que ninguno de ellos había publicado mensajes comprometedores contra un líder comunista en los días previos a su desaparición: si ahora las autoridades nos salieran con que la tenista ha dejado de pagar millones en impuestos, sería, como diría el Inspector Holmez, «sospechoso, muy sospechoso».

Sea como sea, la preocupación sobre Peng crece cada día que pasa sin que se tengan noticias de ella, el llamamiento a que se revele su situación no ha hecho sino crecer, y esta semana cuentas de redes sociales vinculadas a medios oficiales chinos han intentado frenar estos llamamientos de dos maneras que no han hecho sino aumentar la preocupación, la rabia y el enfado con las autoridades chinas.

El primer intento ha sido una supuesta carta de Peng Shuai a la WTA, la federación internacional de tenis femenino, diciendo que está bien y que le dejen tranquila. El mensaje atribuido a Peng, pero no publicado por ella, se reprodujo en varias cuentas de Twitter gestionadas por CGTN, la televisión estatal china:

«Ni estoy desaparecida, ni corro peligro, sólo estoy descansando en casa y todo va bien», dice entre otras cosas el supuesto mensaje de Peng, que muchos ponen en duda. No sólo porque lo haya publicado CGTN en su nombre, que tiene bemoles, sino por la extraña forma de comenzar una carta con la que está cayendo: «Hola a todos, soy Peng Shuai». También ha extrañado mucho un pequeño detalle que a primera vista podría pasar desapercibido: la pequeña rayita gris que hay en la tercera línea del mensaje, en la palabra «and».

La rayita parece indicar que el mensaje es una captura de pantalla de Word o de cualquier otro programa de procesamiento de texto (yo mismo estoy viendo una de esas rayitas a la vez que escribo esto) y es raro que aparezca en una carta o incluso un correo electrónico ya terminados. Podría indicar un intento rápido, apresurado, chapucero, de tranquilizar las voces que piden saber dónde está Peng Shuai. En todo caso, una vez más, todo son elucubraciones, que es lo que el silencio oficial chino produce, para luego quejarse de ellas.

Ese mensaje aparecido a mediados de esta semana no consiguió más que aumentar la preocupación y las llamadas internacionales. La WTA publicaba un comunicado en el que afirmaba haber recibido esa nota con rayita, pero diciendo que les costaba creer que venía de Peng y reiterando que necesitan saber dónde y cómo está, tras haber intentado ponerse en contacto repetidamente con ella sin éxito.

Tras este mensaje, otros deportistas de talla internacional, aún no demasiados, se unieron a Naomi Osaka para pedir que se diga la verdad sobre la situación de Peng:

La bola de nieve va agrandándose. La WTA amenaza con romper sus relaciones con China, uno de los países que más torneos de alto nivel femeninos acoge. La Oficina de la ONU para los Derechos Humanos ha pedido también a China que informe del paradero de la tenista. Organizaciones no gubernamentales tradicionalmente críticas con Pekín (Amnistía Internacional, Human Rights Watch) también han exigido a China que diga algo, y han reiterado su llamada a un boicot, aunque sea diplomático (que vayan los atletas, pero no autoridades), de los Juegos Olímpicos de Invierno de Pekín 2022, para los que quedan menos de tres meses. Curiosamente, el Comité Olímpico Internacional ha sido uno de los pocos actores importantes en esta historia que ha dado por buena la carta supuestamente tranquilizadora de Peng.

Os mencionaba que la prensa oficial china ha intentado dos veces calmar esta tormenta: la segunda fue ayer, viernes, con la publicación de fotos de la propia Peng en su casa, sonriente y rodeada de peluches:

Otra vez hay cosas que no encajan. El post es de un periodista de la televisión CGTN (una vez más), que dice publicar fotos que no ha publicado la propia Peng Shuai, sino una amiga suya. Amiga de la que no sabemos su nombre, sólo que en su icono tiene una bandera nacional china. ¿Y cómo saber que las fotos son de ahora y no de hace meses? El intento de tranquilizar, aunque algunos sí lo han aceptado, sigue desatando interrogantes para muchos.

En lo anecdótico, decir que una de esas fotos tiene de fondo a Winnie the Pooh, personaje que algunos críticos con China usan desde que alguien dijo que su aspecto se parecía el del presidente Xi Jinping. ¿Mensaje subliminal de Peng? No creo, pero en Twitter ha dado que hablar.

Y más o menos así hemos llegado hasta el día de hoy, en que dos de los principales diarios deportivos europeos han decidido llevar el tema a sus portadas. El escándalo parece bajar sin frenos.

Como veis, es un tema por el que están ardiendo las redes, que está causando mucha controversia y debate, y en el que el proverbial silencio del régimen chino no está haciendo más que empeorar las cosas, para variar. Estoy seguro de que en los próximos días el caso Peng Shuai va a seguir dando que hablar: ojalá que sea para que la propia tenista, en persona, pueda hablar en libertad de lo que le ha pasado. Desde aquí, me uno a la petición de saber #DóndeEstáPengShuai.

ACTUALIZACIÓN (al día siguiente): Ayer sábado se publicaron vídeos de Peng Shuai cenando en Pekín con su entrenador y otras personas, y hoy domingo asistiendo a un torneo juvenil. Nuevamente, no los ha publicado ella misma, sino cuentas en redes sociales vinculadas a medios oficiales chinos. Ella sigue sin comentar nada públicamente, y la WTA dijo que los vídeos del sábado (a los del domingo creo que aún no ha reaccionado) aún no le parecen suficientes para poner fin a sus inquietudes.

SEGUNDA ACTUALIZACIÓN (al día siguiente, pero unas horas más tarde): El asunto Peng Shuai da tantas noticias que cualquier cosa que escribas se queda anticuada a los pocos minutos. En fin, con todo quiero avisar que al parecer la tenista ha hablado hoy domingo por videoconferencia con el presidente del COI, Thomas Bach (desde la misma habitación llena de peluches en la que se había hecho las fotos del viernes).

Esto ya tranquiliza un poco más, aunque la WTA no ha dicho todavía si con esto da por neutralizada la crisis.

2 Comentarios

    • Pues ésa es otra buena pregunta… pero difícil de responder, porque él ya es un político retirado, y los políticos chinos retirados apenas aparecen públicamente: verás poco a Hu Jintao o a Wen Jiabao, por ejemplo, fuera de los saraos comunistas en el Gran Palacio del Pueblo. Eso provoca, por ejemplo, que periódicamente circulen rumores de la muerte del expresidente Jiang Zemin, que ya debe andar cerca de los 100 años.

      Se dice, aunque no lo tengo comprobado, que los líderes chinos jubilados deben seguir viviendo en el complejo gubernamental de Zhongnanhai, lo que dificulta que se les vea en público, y que no pueden viajar al extranjero. Tampoco, creo, pueden escribir sus memorias, y si lo hacen son muy editadas y parciales.

      En cuanto a posibles sanciones por lo que le dijo Peng Shuai en la carta, creo que el texto no permite confirmar del todo que hubiera agresión sexual, habría que investigarlo más. Si eran amantes, que eso sí parece seguro, no es algo ilegal, aunque sí es una conducta indecorosa que el Partido Comunista castiga, por lo menos destituyendo. Zhang ya no tiene cargos que yo sepa, así que no sé si le va a traer alguna sanción disciplinaria por parte del Partido.

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