Dong, James Dong

Hace dos semanas que no hablo de otra cosa en este blog que de James Bond, porque es el tiempo que llevo viendo películas de 007 para ponerme al día en esta mítica saga que hasta ahora prácticamente desconocía. Permitidme que lo haga por tercera y seguramente última vez, porque tras comentar los primeros filmes con toques orientales de Bond en los 60 y 70, no me puedo olvidar de la que es seguramente la película china por excelencia del personaje: El mañana nunca muere. Si no la habéis visto, os aviso que puede haber algún spoiler.

La película se estrenó en 1997, justo el año en el que Hong Kong regresaba a la soberanía de China después de 150 años en manos británicas. Era un año ideal para que China tuviera un encontronazo con uno de los personajes más british del séptimo arte, y así fue: en esta historia, la República Popular y el Reino Unido están a punto de entrar en guerra debido al hundimiento de un buque de guerra británico en el Mar de China Meridional, un lugar que 25 años después está mucho más revuelto que entonces.

La película es en ese sentido inquietantemente profética: en los primeros minutos, aparecen dos cazas chinos volando junto al buque para pedirle que se aleje de esa zona, pues está en aguas territoriales chinas. También aparece brevemente un mapa de un centro de control en el que sale la isla china de Hainan. Dos años después, en el mundo real, dos cazas chinos tendrían un encontronazo similar con un avión espía estadounidense en la misma zona, que en 1999 causó una de las peores crisis diplomáticas entre Pekín y Washington de los últimos 30 años.

China no es realmente el «malo» de esta película: ese papel lo ostenta un magnate de la prensa encarnado por Jonathan Pryce que quiere provocar una guerra entre Londres y Pekín para poder vender periódicos y su nuevo canal de televisión por cable global. No se dice en la película, pero yo creo que el personaje es un homenaje a Rupert Murdoch, poderoso empresario de los medios que aunque nació en Australia tiene mucha presencia y poder en el Reino Unido. En los años 90 fue muy famoso su intento de hacerse amigo de China para poder llevar sus televisiones y otros productos a ese gran mercado: fue uno de los primeros empresarios que vio a ese país como una tierra de oportunidades, y también uno de los primeros que tuvo problemas con ello.

La película es, como muchas de Bond, hija de su tiempo: entre los años 60 y 80, la Unión Soviética era con frecuencia el gran enemigo de 007, aunque había colaboraciones esporádicas entre el espía británico y los soviéticos (sobre todo si eran espías soviéticas guapas). Incluso la película anterior a El mañana nunca muere, que es GoldenEye, aún muestra algo de eso, las todavía peligrosas ruinas de la URSS que quedan en Rusia. Pero en esta cinta de 1997, China ya es plenamente el «otro lado», el enemigo o posible enemigo de Bond. De todos modos, me parece que en las últimas películas del agente secreto, que no he visto aún, ese papel se lo darán a otros, por varias razones: para empezar, Hollywood en general suele evitar que China sea el enemigo porque quiere ganarse su público. Además, en la historia reciente fenómenos como Putin o el yihadismo han hecho olvidar a Pekín como gran amenaza, en la realidad y en la ficción.

Dado que China es importante en esta película, tiene que aparecer una chica Bond de ese país, y ese papel lo borda Michelle Yeoh, dos años antes de triunfar en Tigre y Dragón. En El mañana nunca muere, esta actriz malasia que ganó fama en el cine de acción hongkonés es graciosa, atractiva, tiene química con Bond, y pega unas patadas de kung fu que no tienen nada que envidiar a las de Jackie Chan. Es una de las mejores chicas Bond de toda la saga, me atrevería a decir.

En la película Michelle Yeoh es Wai Lin, una chica que al principio se presenta como una supuesta periodista de la agencia Nueva China (es decir, de Xinhua, así que ella y yo quizá fuimos colegas de trabajo, dado que yo curré en ese lugar entre 2001 y 2003). Al final, sorpresa sorpresa, resulta ser una espía de los servicios secretos de la República Popular. Unos servicios tan secretos que ni siquiera sabemos cómo se llaman en la vida real: EEUU tiene la CIA, la URSS tuvo el KGB, Israel el Mossad, España el CNI y el Reino Unido el MI6, pero… ¿alguien sabe cómo diablos se llama el servicio de inteligencia chino?

La película es entretenida, le falta un poco la locura «a lo Austin Powers» que a mí me gusta en Bond (mis favoritas son excenticidades como Moonraker, Sólo se vive dos veces, El hombre de la pistola de oro…) pero se deja ver muy bien y el plan del malo es lo suficientemente comprensible como para no perderse, algo que sí pasa en otras historias de 007.

Un detalle de producción: en esta película aparece un supuesto teclado para escribir en chino que es totalmente falso: los chinos usan uno con letras latinas como los nuestros para escribir su idioma, mediante un ingenioso sistema que ya he explicado en alguna ocasión, así que no lo haré otra vez. En fin, es uno de esos chistes malos de los que tan trufada está la saga.

Aunque China y lo chino sean protagonistas de la película, hay que decir, con gran tristeza, que no hay escenas rodadas en ese país. El principal escenario de las aventuras es la vecina Vietnam, y ni siquiera se pudo grabar allí: al parecer las autoridades retiraron a última hora los permisos de rodaje, y se tuvo que inventar una falsa ciudad vietnamita en Tailandia, país que no es la primera vez que ha tenido que disfrazarse de Vietnam para el cine.

 

ACTUALIZACIÓN (5/11/2021): Bueno, ahora sí que ya he visto todas las películas de Bond, incluida la que aún está en los cines, y para terminar este paseo por el mundo 007 he de decir que en una de las últimas películas rodadas hasta ahora, Skyfall, James finalmente viaja a China, concretamente a Shanghai. Sin embargo, su estancia es rotundamente decepcionante: apenas se ven unas imágenes nocturnas de los rascacielos a vista de pájaro, y después sale Bond nadando y sentado en una mesa, una escena sin ninguna importancia en la trama y que ni siquiera se rodó en la ciudad china. Unos dos minutos de metraje, como mucho. A todas luces insuficiente para hacer un cuarto post del asunto, la verdad.

7 Comentarios

  1. Bueno, de hecho, tal como usan mi mujer y mis hijas en el teclado del móvil y el ordenador, (tras pevia adaptación del programa), es el idioma Pinyin, el cual es como has descrito, que ofrece varias opciones de una letra, y eliges la que quieres. Por ejemplo para decir «no quiero», pones en Pinyin «bu yao» y ya te sale traducudo en letraa chinas. Yo, lo he usado a veces, pero como de chino sé poco, pues uso en Pinyin en textos coloquiales con familiares.Y a veces se ríen porque habré puesto algún disparate, pero se trata de ir aprendiendo.

  2. Y En China hay tres servicios secretos reconocidos,aunque se cree que hay uno más secreto aún. Son el Ministerio de Seguridad del Estado, MSS,(国安部), y la Oficina de Inteligencia del Estado Mayor,PLA,(中央军委 联合 参谋部 情报 局).Lógicamente el primero es una entidad gubernamental y el segundo es de ámbito militar.También surgió un nuevo servicio secreto para controlar movimientos subversivos, de terrorismo y otros delitos más,para hacer cumplir la reciente ley de Seguridad Nacional, sobre todo de origen interno, que emplazó su sede en Hong Kong.Es la Oficina de Protección de la Seguridad Nacional u Oficina de Seguridad Pública,PSB,(公安局).

  3. Se me olvidaba. A la pregunta de cómo sé lo de los servicios secretos chinos, no es que esté metido en ningún lío como espía. Solo he consultado un par de fuentes: San Google, y ,para más datos y verificarlos,familiares míos, pues algunos están en estamentos gubernamentales y militares.

    • Antes he comentado los tres servicios secretos reconocidos que hay en China. Y que hay otro aún más secreto, pero no se sabe nada,será por que es muy secreto, pero haberlo ,haylo. La referencia a Kingsman, creo que no tiene ninguna referencia que se asemeje a los servicios secretos chinos.

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