Dos libros y un cameo

Andrea y Mónica, dos amigas que viven en Pekín, han sacado este año sendos libros con temática china de los que tengo que hablar. Tengo la duda existencial de cuál de ellos nombrar primero en este post, así que voy a hacerlo a la manera de Anton Chigurh: tirando una moneda al aire. Cara, Andrea; cruz, Mónica.

He tirado un duro en esta web y me ha salido… cruz.

Así que empiezo por Mónica.

Mónica Ching, mexicana radicalmente enamorada de China, ha traducido al español el Sueño en el Pabellón Rojo de Cao Xueqin, una de las grandes novelas de la literatura clásica china.

Lo mejor de la traducción de Mónica es que con ella ha intentado acercar este clásico a lectores jóvenes, algo que no es fácil teniendo en cuenta que la novela original tiene un grosor como de guía telefónica para miopes. Además, la nueva versión de Mónica tiene ilustraciones en todas las páginas, por lo que casi tiene el formato de un cómic:

Vamos, que pone un tochazo al alcance de todos, algo así como ver el Quijote en dibujos animados.

Creo que Mónica me comentó que el libro por ahora sólo se distribuye en México, pero bueno, si alguien está interesado en conseguirlo le puedo fotocopiar el mío… huy, perdón, quería decir que le puedo poner en contacto con la traductora.

En cuanto al libro de Andrea (Andrea Rodés, la corresponsal del diario Público en Pekín) se llama Por China con Palillos y es una especie de viaje por diversos restaurantes de este país para conocer la comida china, aunque creo que comidas y restaurantes dan pie para hablar también de cosas más profundas de este lugar.

Da la casualidad de que en el libro hago un breve cameo, ya que uno de los relatos cuenta un día en el que le acompañé a ella y a su santo, el inefable Cristian, al restaurante de la cadena Goubuli que hay en la calle Dazhalan, al sur de Tiananmen.

Voy a seleccionar al azar un fragmento del libro de Andrea para que le deis un tiento.

¡Huy, me ha salido el trozo en el que salgo yo! Qué casualidaaaad…

Un amigo periodista, que comparte conmigo la misma pasión por los baozi, prometió llevarme a cenar a un restaurante, famoso por preparar los mejores bollos de Pekín. Era una cálida noche de mayo y apetecía pasear. Quedé con Antonio a las ocho y media en la estación de Qianmen, al sur de la plaza de Tiananmen. Tenía delante el Teatro Guanghe, el teatro de ópera más antiguo de Pekín, que iba a ser derribado en las próximas semanas. El gobierno justificaba el derribo por «el mal estado del edificio» y prometía la construcción de un nuevo teatro, más moderno, «apto para realizar espectáculos comerciales, al estilo de Broadway». Propaganda. Las autoridades de la capital habían puesto en marcha un plan para derribar el antiguo barrio de Qianmen y convertirlo en un complejo comercial moderno. «New Beijing, Great Olympics» era el eslogan inventado por el alcalde de Pekín, Wang Qishan, para justificar el plan de reurbanización de la ciudad de cara a los Juegos Olímpicos de 2008. Qianmen, una zona de templos y teatros al sur de la Ciudad Prohibida, era uno de los pocos barrios tradicionales que quedaban en pie.

Ni el teatro Guanghe ni los viejos hutong tienen un gran valor artístico. Pero son testimonios del antiguo Pekín. El Guanghe es un edificio de tres plantas, con la fachada cubierta de suciedad. Fue cerrado hace tiempo, pero es un lugar emblemático de la capital: los sofisticados aristócratas de las dinastías Ming y Qing disfrutaron aquí de maravillosos espectáculos de danza creados exclusivamente para ellos. Y sobre su escenario empezó la tortuosa carrera artística del maestro más famoso de la ópera china, Mei Lanfang, inmortalizada en la película Adiós a mi concubina.

Tres policías flanqueaban la entrada al teatro, protegido con una valla de madera. Estaban tan delgados que podían subirse los pantalones hasta la altura del pecho. No me dejaron entrar. «Mei you, mei you», dijeron.

Di media vuelta y me fui a buscar a Antonio. Él sabía donde estaba el restaurante Goubuli Baozi Dian. Se lo había enseñado su novia china. (…) Pero el Goubuli es un lugar popular en Pekín. Es una franquicia del local original, en Tianjin, la ciudad donde los baozi son la especialidad. Dicen que los baozi fueron inventados por Zhuge Liang, uno de los guerreros más famosos del período de los Reinos Combatientes, a principios del siglo iii dC. Su nombre, Zhuge, es sinónimo de inteligencia y sabiduría. Sea cual sea el pasado de los baozi, los del Goubuli tienen fama de ser los mejores de China. Sirven unos bollos enormes como pelotas de harina, rellenos de una albóndiga de cerdo, cocidas al vapor. Probamos los de carne y los de perejil, cebollino y ajo, de sabor un poco más fuerte. En cada bandeja venían ocho bollos y costaban 20 yuanes.

Los baozi no saben igual sin cerveza. Se vuelven sosos y difíciles de digerir. Esa noche los acompañaba con una botella de medio litro de Yanjing beer, una marca local. La cerveza es ideal para reducir el sabor amargo del perejil y la acidez del vinagre. Esta combinación mágica la descubrí leyendo Oracle Bones, del escritor americano Peter Hessler. En 1999, Hessler se pasaba las tardes de verano comiendo baozi y cerveza fría en la terraza de un restaurante de la Yabaolu con su amigo Polat, un chino uigur que se dedicaba a comerciar con los rusos. El restaurante no tenía frigorífico y el dueño guardaba las cervezas en el desguace para que mantuvieran frías. El baozi hay que mojarlo en una mezcla de vinagre y salsa de soja, a gusto. También se le puede añadir una pasta de guindillas, que suele estar junto a las vinagreras. Las del Goubuli eran de hojalata y estaban tan pringosas, que costaba despegarlas del mantel.

1 Comment

  1. Enviado por Noema
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    Hoy me decido a escribir, después de mucho tiempo en la penumbra de la blogosfera, jeje. Muchas gracias por las recomendaciones, hace poco leí The Last Chinese Chef de Nicole Mones (no sé qué fama tendrá esta autora y el libro entre los expertos chinos como vosotros, a mí, inexperta en el tema, me gustó bastante) y me he quedado con ganas de más China, y si entra además por el estómago, mejor que mejor.
    Pues nada, que me lo paso pipa leyéndote y además aprendo muuuucho, un abrazo desde la capi alemana, Noema ;-D

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    Enviado por Ozú
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    bueno, un apunte para la 2ªedición del libro de Andrea, Zhuge es el apellido del supuesto creador de baozi, Liang es el nombre. Aunque a mí siempre me ha gustado mucho más los jiaozi, esos rabiolis chinos llenos de carne y verdura, mmmmmm, que buenos están.

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    Enviado por xris9
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    ENHORABUENA A LAS DOS POR SUS LIBROS!!

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    Enviado por qiezi
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    Hola Noema
    Yo también he leído «The Last Chinese Chef», de Nicole Mones. Es la autora de «Lost in Translation». La verdad es que la novela es entretenida y aprendes de las tradiciones culinarias chinas mientras se te hace la boca agua…

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    Enviado por Blanca
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    ChCh, te voy a hacer un encarguito. Dile a tu amiga Mónica que queremos su libro en España ¡cuanto antes!

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    Enviado por fabiana
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    Yo tambien quiero leerlos, creo haberme comprado todos los libros en espanol que encontre en las librerias de Shanghai, sobre la calle Fushou, pero parece que para encontrar mas libros en espanol necesito visitar Pekin!!! Alguna libreria en especial para sugerir? Con los chicos estamos armando una biblioteca de libros en espanol, pero la verdad cuesta bastante conseguirlos. Yo leo de todo, y ahora toca leer en ingles por falta de material en espanol, pero me gustan muchos los relatos y particularmente disfrute mucho de este que transcribiste en tu blog. Mis primeros viajes, fueron con mi imaginacion gracias a los libros! Espero que estes muy bien!

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    Enviado por ChinoChano
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    Noema y Berenjena: me apunto el libro, la verdad es que leo pocos de temática china -en casa del herrero cuchillo de palo- pero quizá en el futuro retome la afición. ¡Gracias!

    Blanca: ya se lo he transmitido, a ver qué puede hacer…

    Fabiana: Imagino que el Instituto Cervantes sigue sin vender libros (sólo los presta) así que de momento sólo te puedo recomendar la archiconocida y un poco anticuada Librería de Lenguas Extranjeras de Wangfujing. Vamos, la que sale en las guías turísticas, si es que no sé más…

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    Enviado por Daniel P.
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    Otro voto para los jiaozi. Simplemente porque puedes comer más. ;D

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    Enviado por antonio y marisa
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    Me alegro de que tu amiga haya vertiido al español la de sueño en el pabellón rojo. Yo me acabo de leer de tirón las 4 novelas del inspector jefe Chen de la policía de Shanghai (del autor Qiu Xiao Long) y uno de los personajes anda como loco por ese libro. Intentare localizarlo a través de unos amigos mejicanos. Y aprovechando que va de libros os recomiendo las novelas del Qiu Xiao Long, aunque solo la primera esta en español (Muerte de una heroina roja), y de postre el mejor libro que he leído últimamente: «La segunda revolución china» del doblemente embajador español en Peking Eugenio Bregolat.

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    Enviado por ChinoChano
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    muchas gracias por las recomendaciones, pareja.

    Y otro voto para los jiaozi, por supuesto, creo por cierto que Andrea también les dedica sitio en su libro…

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    Enviado por Gustavo Monroy Pérez
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    Hola soy Gustavo Monroy radico en México D.F. y te agradecería infinitamente me pusieras en contacto con Mónica para poder conseguir el libro que según nos dices se vende en México pero no lo he podido condeguir.
    Mil gracias

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    Enviado por ChinoChano
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    Mándame un email a mi dirección (antoniobroto@yahoo.es) y yo se lo paso a Mónica para que te contacte. También puedes contactar con ella vía Facebook si buscas allí su nombre (Mónica Qing).

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