Dragones exploradores

Es de sobra conocido el programa espacial de China, país que ya ha conseguido aterrizar en la Luna (aunque con vehículos no tripulados) y planea llegar a Marte. Sin embargo, el cosmos no es el único campo en el que el país asiático está lanzando misiones de exploración como las que imaginaba Julio Verne: los chinos también están muy interesados en las profundidades submarinas y en los polos, dos lugares casi tan inhóspitos como el espacio exterior pero en los que también puede haber muchos recursos naturales en cuyo reparto China no quiere quedarse atrás. Y para ello los chinos han diseñado varios vehículos que curiosamente -o no, tratándose de China- tienen todos ellos la palabra “long” (dragón) en sus nombres.

Para la exploración polar, por ejemplo, China cuenta con el Xuelong (“Dragón de Nieve”), un buque rompehielos construido en Ucrania, comprado por los chinos en 1994 y que cuando no está navegando por aguas fresquitas está atracado en el puerto de Shanghái. China tiene cuatro bases de investigación en la Antártida (llamadas “Gran Muralla”, “Kunlun”, “Taishan” y “Zhongshan”), aunque creo que tiene más interés en explorar el Ártico, por cercanía geográfica y cuestiones económico-estratégicas. Una de las principales metas de los chinos es ver si se puede conseguir una ruta segura para sus buques cargueros por las aguas árticas, que pueda servir de alternativa a las habituales por el Pacífico o por el Índico. Durante gran parte del año el hielo y los icebergs hacen casi imposible navegar por latitudes tan septentrionales, pero quizá el calentamiento global -si no se lograra parar- permita en el futuro que la ruta del norte esté abierta más meses del año. Sea como sea, un rompehielos chino podría ayudar a abrir rutas en la zona, donde se cree que hay yacimientos submarinos de petróleo todavía muy difíciles de explotar, y donde el principal competidor de los chinos va a ser Rusia, que tiene ya decenas de rompehielos y hace unos años clavó una bandera rusa en el fondo del Ártico como gesto de fuerza y expresión de que quieren dominar la zona.

El rompehielos Xuelong. “Chinare” son las siglas de “China National Arctic (o Antarctic) Research Expedition”.

El Xuelong ganó cierta fama hace unos años, en las Navidades de 2013-2014, cuando participó en el rescate de un barco ruso, el Akademik Shokalskiy, que había quedado atrapado en el hielo cerca de la Antártida. El rescate de los tripulantes del barco ruso desató una especie de carrera por ver qué barco de qué país llegaba primero a ayudarlo, y fueron los chinos los que lo consiguieron, aunque pocos días después el propio Xuelong quedó atrapado en el hielo con los rescatados rusos a bordo y un rompehielos estadounidense les tuvo que ayudar, para orgullo de los yanquis.

China está contenta con su Xuelong pero está construyendo ya el Xuelong 2, primero made in ellos (repitiendo la historia de los portaaviones chinos, ya que el primero se armó en Ucrania y el segundo ya lo fabricaron los chinos solitos).

Recreación del futuro Xuelong 3.

Tengo entendido que el Xuelong 2 todavía no va a estar movido por energía nuclear, como algunos de los rompehielos más potentes del mundo, que suelen ser rusos, aunque creo que China tiene planes de que el siguiente rompehielos que construyan, si el primero les sale bien, sí sea atómico (otra vez podría repetirse la historia de los portaaviones, ya que el tercero de la Armada china seguramente será nuclear).

En la exploración submarina, que a largo plazo busca encontrar yacimientos de hidrocarburos o minerales en zonas abisales aún prácticamente desconocidas, China cuenta ya con varios sumergibles de aguas profundas, que en sus épocas de descanso son guardados en el puerto de Qingdao. El más importante es el Jiaolong, el único que puede tener tripulantes humanos dentro, y que toma su nombre de una especie de dragón marino que aparece en las leyendas chinas.

El Jiaolong es el sumergible chino que ha conseguido llegar a mayor profundidad, superando los 7.000 metros en la zona de la Fosa de las Marianas (centro del Océano Pacífico), que es el lecho marino que más abajo está en este planeta. Aunque los chinos están muy orgullosos con los frecuentes récords nacionales que va rompiendo su Jiaolong, aún están lejos de las dos misiones que han conseguido llegar al fondo de las Marianas, a más de 10.000 metros de profundidad (una de esas misiones la condujo el director de cine James Cameron, conocido por su obsesión por el mar y el color azul).

Cuando los chinos no tienen ganas de ir en persona al fondo del mar, llevan aparatos no tripulados como los Qianlong (que puede traducirse como “Dragón buceador”). China ya ha fabricado tres de éstos, y con el tiempo su diseño se va volviendo cada vez más gracioso: mientras el Qianlong I parecía un torpedo, el Qianlong II tenía ya aspecto de pez, y el Qianlong III, que está siendo estrenado estos días, es ya directamente un pez payaso como Nemo.

Menos espectaculares en su diseño pero también importantes para la exploración submarina china son los sumergibles Hailong (“Dragón de Mar”), también aparatos no tripulados y de tamaño más pequeño. El más moderno por ahora, si mi documentación no me engaña, es el Hailong 11000, pero creo que su número no indica que haya habido 10.999 antes que él.

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