Ea ea ea, Suiza se cabrea

Me da un poco de pereza escribir hoy de lo que voy a escribir, pero es la primera vez, creo yo, que hay un pequeño encontronazo diplomático entre China (el país donde trabajé 17 años) y la pacífica Suiza (el país donde trabajo desde hace tres), así que creo que no me queda más remedio que plasmarlo aquí para que quede constancia en este blog hispano-chino-helvético.

Pues verán, resulta que la Embajada suiza ha emitido esta semana una nota educada, pero firme, en la que acusaba a la prensa oficial suiza (China Daily, Global Times, Diario del Pueblo…) de inventarse una fuente suiza (un biólogo que al parecer no existe y que supuestamente se llama Wilson Edwards) para poner en su boca cosas que a la propaganda china le interesa que apoyen en el exterior: básicamente, que no hay que darle más vueltas a la teoría que dice que el coronavirus causante de la COVID-19 se escapó de un laboratorio de virología de Wuhan.

El comunicado supongo que lo habrá enviado a los órganos relevantes de China (en China se dice «órganos relevantes» para salir del paso cuando no tienes ni repajolera idea de qué institución china está en el ajo) pero también lo ha colgado en su cuenta de Twitter, acompañada de un mensaje más jocoso en el que los suizos aseguraban que estarían encantadísimos de conocer a ese tal Wilson Edwards si de verdad existe.

En fin, que los chinos han intentado hacer un Miguel Lacambra (si no os acordáis, Miguel Lacambra fue un perfil falso que se hizo viral en España el año pasado y que defendía la gestión del Gobierno de Pedro Sánchez en la pandemia). Por cierto, aprovecho para decir que ODIO CON TODAS MIS FUERZAS que «Lacambra» se haya convertido en sinónimo de falsedad en España, ya que ése era el segundo apellido de mi madre, y por tanto el cuarto mío (de hecho hace muchos años firmé noticias con el seudónimo «Julio Lacambra»).

El pequeño incidente chino-suizo, que no creo que pase de lo relatado, refleja sin embargo el creciente nerviosismo de China ante la pujanza de la «teoría del laboratorio», que este año ha dado muchos titulares sobre todo en los medios estadounidenses, cuando hace unos meses publicaron supuestas filtraciones que daban algo más de fuerza a esa teoría. Luego Joe Biden hasta dijo al mundo que le pasaran cualquier chivatazo que pudiera probar la teoría, para indignación de Pekín.

El nerviosismo chino se debe haber disparado todavía más, en todo caso, a raíz de que en recientes semanas la OMS en Ginebra, que durante meses ha mantenido bastante neutralidad en el asunto, se haya puesto inesperadamente del lado estadounidense y haya comenzado también a exigir a China más datos de su laboratorio de Wuhan. El momento álgido de este cambio de chaqueta llegó en una reciente rueda de prensa de la OMS, cuando su director general, el ya famoso doctor Tedros, dijera que «los accidentes de laboratorio podrían ocurrir» e incluso señalara que él mismo, cuando trabajó de experto en laboratorios, cometió errores (espero que ninguno conllevara la suelta de virus).

Tedros no está errado, es verdad que alguna vez ha habido accidentes de laboratorio que incluso han supuesto la liberación fortuita de virus. En los años 70, en un laboratorio británico unas muestras de viruela mal manejadas hicieron que una mujer muriera de esa enfermedad (que se sepa, es la última persona que ha fallecido de viruela, un mal erradicado hace 40 años y que durante milenios ha causado estragos en el ser humano).

De todos modos, aunque el biólogo Edward Wilson sea más falso que un duro de madera, creo que sus falsas declaraciones, en las que decía que el tema del origen del virus estaba muy politizado, dicen cosas verdaderas: Estados Unidos, con o sin ayuda de la OMS, va a mantener el asunto en el candelero todo lo que pueda para su beneficio político. Que haya iras justificadas o no en China le beneficia, y conseguir algún día pruebas de que la pandemia fue causada por un error humano en China podría tener consecuencias fatídicas para ese país que ahora está cerca de convertirse en la primera economía mundial. ¿Sanciones internacionales? ¿Bloqueos comerciales? ¿Castigos ejemplares? Quién sabe, porque creo que nunca en la historia un país ha sido directamente responsabilizado de una pandemia, ni mucho menos castigado por ello…

Sin embargo, yo ante todo ello tengo dos malas noticias, una para los estadounidenses y una para los chinos:

-Para los estadounidenses: estoy casi convencido de que jamás en la vida va a conseguir probarse la teoría del laboratorio. Bien porque es falsa, bien porque China no va a permitir que se investigue.

-Para los chinos: estoy totalmente convencido de que jamás en la vida se va a eliminar totalmente la sospecha de que el virus nació en un laboratorio, sea esta teoría conspiranoica o no. Es demasiado atractiva para los periodistas, para los lectores, y para los presentadores de programas de misterio.

Por esas dos corazonadas que tengo es que yo hace tiempo que evito hablar del tema, salvo a la hora de contestar algunos comentarios en el que me lo mencionan. No creo que sirva de mucho: la teoría del laboratorio, y las quejas de China porque siga aireándose, van a estar allí durante años o décadas.

5 Comentarios

  1. No entiendo como el gobierno chino no se da cuenta de que tanto ocultismo es al final perjudicial. Da la impresión de que sistemáticamente, de primeras, la orden es de esconder cualquier acontecimiento extraordinario. Luego ya se verá como se lidia con él, pero para empezar… mejor taparlo.
    Recuerdo, precisamente, estar en Wuhan cuando el SARS. Sólo cuando no nos dijeron desde la embajada española que nos regresáramos porque iban a cerrar el aeropuerto de Pekín, los compañeros chinos empezaron a saber sobre el SARS; ya estaba en Hong Kong.
    Escuchábamos cada día en la BBC noticias al respecto y les preguntabas…
    -Qué dicen las noticias chinas?
    -Un virus nuevo? En China? No… no puede ser…- Te respondían.

    • Es un clásico de China que desde hace tiempo creo que a Pekín le gusta mantener. Antes que se sepa la verdad, que revoloteen cien mentiras.

  2. Pues que quieres que diga , un mea culpa no vendría mal un poco .. eso de defenderse diciendo que en realidad venga de soldados de Estados Unidos o de Italia pues como que no… manda cojones que el producto que haya nacido en china más durarero de la historia sea el covid

    • Básicamente, hay muchos nervios desde todas las partes, se sueltan teorías con más ansias que las de Iker Jiménez, y así nos entretienen. Política sin ciencia. Un desastre humano y humanitario.

Deja un comentario

Tu dirección de correo no será publicada.




Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.