Edificio España:
año II después de Wanda

Disculpad mi ausencia de esta web en las últimas dos semanas: estoy en España, y me ha tocado hacer un poco de «guía turístico» de unos amigos chinoamericanos que han estado por nuestro país muy interesados en conocer cosas de él pero también en comer bien. Los recibí en Madrid, visité con ellos Segovia (cayó cochinillo), Peñafiel (lechazo), Burgos (morcilla a tutiplén), Santander, Bilbao y Huesca, un periplo del que ahora casi necesito una cura de desintoxicación para digerir todo lo zampado.

Sugerí a mis amigos que en su primera noche en Madrid se alojaran en el Hotel RIU, recién abierto en el famosísimo Edificio España de la Plaza de Idem, y que, como muchos sabréis, ha tenido mucha relación con China en esta década, aunque esa relación haya terminado en fracaso. Os refresco la memoria: Wang Jianlin, millonario chino dueño del grupo inmobiliario Wanda y una de las personas más ricas de su país, compró el emblemático edificio (que en la posguerra llegó a ser el más alto de España) como parte de sus inversiones en Madrid, con la intención de convertirlo en un hotel con centro comercial. Su proyecto chocó sin embargo con las autoridades locales, porque al ser un edificio histórico se le exigía a Wang que mantuviera al menos la fachada original, mientras que él proponía tirarlo entero y reconstruirlo conservando el aspecto original. Finalmente las desavenencias fueron irreconciliables, Wang Jianlin estaba empezando a tener problemas en su propio país (el presidente Xi Jinping estaba presionando a los millonarios chinos para que dejaran de invertir en el extranjero y lo hicieran más en su país) y al final Wang revendió en 2017 el edificio a un empresario murciano con el literario nombre de Trinitario Casanova, del Grupo Baraka, que finalmente ha reconvertido el inmueble en un hotel de lujo de la cadena RIU. Mis amigos han sido de los primeros clientes en alojarse allí, ya que se inauguró en julio y ellos han estado a mediados de agosto. Wang Jianlin, por cierto, también abandonó sus planes inmobiliarios en Campamento (barrio de las afueras de Madrid), que prometían ser la mayor operación inmobiliaria de la historia de España, y parece ser que en la ciudad se ha conformado simplemente con que su empresa le dé nombre, mientras él lo pague, al estadio del Atlético de Madrid, club del que llegó a poseer un 20 por ciento de las acciones (vendidas por él el año pasado, como parte de su espantada de España).

Me pareció buena idea recomendar a mis amigos el hotel para contarles toda la historia china que tenía detrás, pero además, tras tantos años de tinta y titulares sobre el tema, sentía mucha curiosidad por ver el desenlace final de la historia, el nuevo hotel. Un hotel que, por cierto, me maravilla que se haya conseguido abrir en tan poco tiempo: duró más el rifirrafe entre Wanda y las autoridades madrileñas que los trabajos de remodelación del edificio, que apenas han tardado dos años… ¿tanta discusión para eso? Por cierto, que esas obras de Baraka y RIU tampoco han sido del todo relajadas: el pasado año Baraka llegó a entrar en conflicto con RIU por desacuerdos en los trabajos, y se paralizaron durante unas semanas. Incluso con ese nuevo conflicto, la apertura ha sido rapidísima.

El hotel es bonito por dentro, conserva cierto toque de art deco como el que tenía en sus tiempos antiguos, aunque lo más espectacular de todo es el bar con terraza llamado 360 que sobre él se ha abierto (en el piso 27 me parece que es), al que los clientes pueden subir libremente mientras que los que no lo son acceden haciendo largas colas en la calle que se están convirtiendo en una postal de este verano de 2019 en la capital española.

Las vistas desde allí, un sitio tan céntrico y alto, podrían ya oficialmente ser las mejores de Madrid. Sé que son muy conocidas las del Círculo de Bellas Artes, pero las del RIU son a más altura y además están muy cerca de lugares tan emblemáticos como el Palacio Real, la Almudena, la Casa de Campo…

También hay muy buena vista de uno de mis lugares favoritos de Madrid, el Templo de Debod. Mis amigos son de Nueva York y hace poco estuvieron en la egipcia presa de Asuán, así que les expliqué la historia de que el templo fue regalado por Egipto a España a cambio de la ayuda española para salvar patrimonio arqueológico que tuvo que ser cambiado de lugar por la construcción de aquel embalse (Debod incluido). Cuatro templos egipcios viajaron al extranjero en ese intercambio: el madrileño, uno muy parecido que hay dentro del fabuloso Metropolitan Museum de Nueva York, y otros dos recintos similares en Italia y Holanda, otros países que ayudaron a Egipto.

Como veis en la anterior foto, también hay muy buena vista de la Plaza de España, pero ésta se encuentra cerrada y en obras, parece ser que esta zona de Madrid está condenada a los escombros. Los sótanos de esa plaza, que antaño tenían varios restaurantes y tiendas para chinos, están cerrados y abandonados, no sé si por las obras o porque llevan ya bastante tiempo así (hacía tiempo que no bajaba por allí). A cambio, la cercana calle Leganitos, tan castiza ella, está tomada por negocios orientales de todo tipo.

Ah, en la terraza del bar 360 hay un elemento muy del gusto de los chinos, quizá como guiño a los efímeros dueños del lugar: un pequeño puente de cristal de vértigo.

El Hotel RIU es digno de ver (se me ha olvidado decir que en el piso 21 tiene una piscina con vistas igualmente magníficas) aunque, como no he venido a hacer publicidad de él, debo reseñar que aún tiene algunos problemas que debería mejorar, quizá fruto de que apenas lleva un mes abierto. Las puertas de entrada, pesadas como un muerto, son muy difíciles de abrir, con maletas la tarea es prácticamente imposible, y piden a gritos ser cambiadas por la típica puerta giratoria. Los ascensores, víctimas seguramente del éxito del bar con terraza, están colapsados, te puedes pasar 20 o 30 minutos esperando a que alguno llegue y he visto a clientes resignarse a subir o a bajar hasta ocho pisos por las escaleras para salir a la calle o ir a su habitación. Con todo, es un lugar interesante, con su breve historia china, en el que os recomiendo, por lo menos, tomaros un mojito.

4 Comentarios

    • Porque nunca lo vi realmente aplicado cuando estaba en China, así que decidí no hablar de ello a menos que se concrete algo más. Lo más que vi fue que se mencionaba en aviones y trenes que si te portabas mal (por ejemplo fumar en los vagones) pasarías a una lista negra que te limitaría viajes futuros. Nada más de momento.

  1. ChCh, mira vos por donde te mueves.
    Antes de vivir 8 anios en Shanghai, cuando vivi en Madrid lo hice en un apartamento en el ultimo piso de Melia Madrid Princesa. 30 metros cuadrados si, pero con unas vistas estupendas de todo Madrid.
    Bellos recuerdos de mi vida en el centro de Madrid.
    Saludos desde Miami!.

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