El adiós de Super Dan

Está siendo un año especialmente triste para el deporte chino. Si en febrero prácticamente terminaba la carrera del mejor nadador de la historia del país, Sun Yang, debido a la sanción de ocho años a la que le condenó el Tribunal de Arbitraje Deportivo, ahora quien se ha despedido de los torneos internacionales es Lin Dan, para muchos el mejor jugador de bádminton de la historia, quien el 4 de julio anunció su retirada de la selección china a los 36 años debido a las lesiones.

Sin «Super Dan», como era apodado este purasangre de fino bigotillo, el deporte chino queda prácticamente huérfano de estrellas, después de que en la última década también hayan ido dejando la competición héroes locales como el baloncestista Yao Ming, el atleta Liu Xiang o la tenista Li Na.

Doble campeón olímpico, quíntuple mundial y con nueve oros en los máximos torneos asiáticos (en un deporte donde Asia domina desde hace décadas), Lin tiene una vitrina de trofeos casi inigualable, y ha sido el mejor en una época en la que China también fue la mejor en el bádminton. Un deporte tan popular entre la población nacional como el ping pong, estos dos juegos de raqueta más que vistos en la tele son practicados por millones de chinos. El bádminton quizá ha sido ignorado fuera de Asia Oriental durante largo tiempo, pero al menos en España, con la llegada de Carolina Marín, vuelve a tener muchos aficionados.

Super Dan es un hakka, ese peculiar pueblo de chinos del norte emigrados al sur hace siglos del que he hablado en alguna ocasión, y además es de la zona en la que los hakkas viven en los bellos tulou, edificios con forma de plaza de toros en los que viven decenas de familias juntas como clanes.

Lin Dan nunca vivió en uno de estos tulou, pero seguro que tiene parientes en muchos de ellos (los Lin son muchos, en la provincia de Fujian son el apellido más abundante).

Visitando uno junto a su esposa y recibiendo regalos de un Lin local.

La leyenda de Lin Dan en la última década se agrandó gracias a que tuvo en la pista una igualmente legendaria rivalidad con otra fantástica raqueta, el malasio Lee Chong-wei. En los partidos entre ambos siempre saltaban chispas y muchos se cuentan entre los mejores de la historia de este deporte, un poco a lo Borg-McEnroe o Nadal-Federer. Y como en el caso de sus «hermanos mayores» en los deportes de raqueta, aunque Li y Lee eran rivales a muerte cuando la red estaba entre ellos, fuera de la pista eran muy buenos amigos.

Las finales olímpicas de Pekín 2008 y Londres 2012 fueron entre ambos, y las dos las ganó Super Dan. Lee se retiró el año pasado, después de que se le diagnosticara un extraño cáncer de nariz.

Lin Dan, a diferencia de otras estrellas del deporte chino, apenas tuvo durante los mejores momentos de su carrera polémicas con la prensa, se le consideraba un caballero, por eso sorprendió a todos en 2016 cuando confesó públicamente que había tenido un desliz amoroso -perdonen el cursi eufemismo- con una modelo, engañando a su esposa cuando ésta se encontraba embarazada.

Líos de faldas aparte. Lin Dan trae muy buenos recuerdos a los chinos, y muchos de ellos lo echarán de menos tras verle casi 20 años en lo más alto, aunque el propio jugador ha dicho que es posible que aún compita en algún torneo nacional para no quitarse el placer de dar algún raquetazo que otro. Algo es algo.

¡Sé el primero en comentar!

Deja un comentario

Tu dirección de correo no será publicada.




Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.