El año perruno comienza sus perrerías

Hola a todos después de un relativo parón en la web: hace unos días hice en ella mi particular homenaje a Forges, porque creo que merecía la pena, pero aparte de eso, he estado más de una semana sin contar nada de China. El gigante asmático, perdón, asiático, ha estado bastante paralizado por las fiestas del Año Nuevo chino, y yo con él, así que por eso no me he pasado demasiado por aquí.

Las fiestas de Año Nuevo han sido muy tranquilas en Pekín, debido a la prohibición de fuegos artificiales que ha dictado el Ayuntamiento en su lucha contra la contaminación. Cuando llegué a esta ciudad en 2001, los fuegos artificiales también estaban prohibidos, aunque entonces lo que más se temía eran los incendios. Después se levantó la prohibición en 2006 o así, tras 12 años sin ellos, y ahora vuelve a imponerse el veto, dejando atrás otros 12 años de pirotecnias festivas. Pareciera que esto de los Años Nuevos con o sin petardos va por ciclos de 12 años, como el horóscopo chino.

Han ocurrido relativamente pocas cosas en China estos días, pero alguna ha sido llamativa. Por ejemplo, el incendio que se declaró el pasado fin de semana en el Templo Jokhang de Lhasa, quizá el templo más sagrado del budismo tibetano. Las imágenes que llegaban del fuego eran realmente preocupantes.

Como el Tíbet está tan cerrado al exterior por cabezonería de los chinos, no se conocen muy bien los daños que ha sufrido el lugar: la prensa china, única que puede reportar en el lugar, dice que apenas ha habido desperfectos que lamentar, pero con las imágenes que nos llegaron cuesta creerlo.

Yo pensé que el incendio pudo haber sido uno de los muchos que se originan por los fuegos artificiales durante los días de Año Nuevo, porque algún año hemos tenido que lamentar hasta incendios de rascacielos o de murallas históricas, pero según los medios oficiales chinos la culpa no fue esta vez de los petardos sino de los sistemas de refrigeración del templo. Hay que decir que los tibetanos la mayoría de los años celebran su Año Nuevo, el Losar, un mes después que los chinos, pero en 2018, por carambolas de sus calendarios tradicionales que yo no entiendo, sí que coincidieron chinos y tibetanos en celebrar la entrada de su año el 16 de febrero.

No ha sido el único daño al patrimonio histórico asiático que nos ha preocupado estos días, porque en una exposición de soldados del Ejército de Terracota que se está celebrando en Philadelphia (EEUU), con figuras traídas de Xian, un gamberro aprovechó una fiesta celebrada en el museo donde se exponían para arrancar un pulgar a uno de los soldados y llevárselo a casa (la terracota es prácticamente lo mismo que la arcilla, así que no es difícil hacer algo así).

Estos días había tan pocas informaciones que algún medio tuvo que inventarse algunas, y aquí tengo que volver a quejarme de la manía de los medios anglosajones de ver “gestos racistas” donde en mi opinión no los hay. Si el año pasado intentaron defender que China se había enfadado con Lavezzi por poner los ojos achinados en una foto (al que no se acuerde, que lea esto que escribí en inglés), esta vez han ido en sentido contrario par sacarse de la manga que toda África se ha soliviantado con China porque en la gala de fin de año de la televisión estatal la CCTV sacó a un actor chino disfrazado de negro:

De la misma manera que en el “caso Lavezzi” la prensa anglosajona hinchó algo que no existía, y el jugador argentino tuvo que pedir perdón sólo porque los medios en inglés así lo exigían, ahora se aseguraba que la gala había sido vergonzosa y que China debía disculparse ante el continente africano. ¿Alguien en África se quejó? No, que yo sepa, y más teniendo en cuenta que no creo que nadie allí haya visto la gala.

Por otro lado, si disfrazarse así fuera racista, los medios de EEUU y Reino Unido se escandalizarían con cientos de cabalgatas de Reyes en España, o miles de carnavales. Si vestirse con ropas de otras culturas y maquillarse para parecer de otra raza fuera un ataque racista, otra gala de fin de año, la de José Mota en la pasada Nochevieja, también sería condenable, pero por supuesto no lo es, y los chinos ni se enteraron de su existencia.

Este año no voy a intentar explicar todo esto en inglés, porque ya les doy por perdidos: seguirán dictando qué es racista y qué es superracista, mientras en sus países hay más clasismo y problemas de convivencia de razas que en muchos otros.

Esto, en realidad, es una muestra del ofendidismo que predomina estos últimos tiempos en el mundo, alimentado por las redes sociales y la forma en que éstas se han convertido en patíbulos donde se degolla metafóricamente a todo el mundo. Y no os creáis que los chinos se libran de esto, como se ha visto esta misma semana:

Una famosa modelo china, Liu Wen (habitual de los desfiles de Victoria’s Secret) felicitó a sus seguidores el Año Nuevo del Perro con una inocente frase: “Feliz Año Nuevo Lunar”. Lo hizo, por cierto, junto a la carismática Wendi Deng, ex esposa de Rupert Murdoch. Liu Wen escribió “Feliz Año Nuevo Lunar”, y su Facebook se inundó de chinos que además de sortear la censura de su país con un VPN -Facebook está bloqueado en China- se metían con ella por no decir “Feliz Año Nuevo Chino”. La acusaban de ser poco patriota y de olvidar sus orígenes ahora que vive entre París, Milán y Nueva York, cuando en realidad Año Nuevo Lunar y Año Nuevo Chino son básicamente sinónimos. En fin, que cada día estamos con una polemicucha de pacotilla, por suerte son facilísimas de olvidar.

Como veis la semana ha sido intensita… pero también ha habido tiempo para relajarse, sobre todo viendo los Juegos Olímpicos de Invierno, que en las teles chinas han sido lo más popular de estos días (recordemos que los siguientes Juegos invernales son en Pekín y hay que calentar motores). China ha tenido una participación bastante discretilla, con sólo un oro (no es que sea una potencia en esquí o en hockey hielo, pero en patinaje de velocidad sí se suele llevar alguna medalla dorada más). Bueno, seguro que en 2022 habrá mejores resultados.

Hace un rato ha sido la clausura de PyeongChang 2018, y como es tradición la siguiente sede despliega en la ceremonia durante unos minutos una minipresentación de lo que va a ofrecer. El autor de este segmento pequinés en la clausura ha sido, como no podía ser de otra forma, Zhang Yimou, y yo no soy nada objetivo con este hombre, pero una vez más me ha encantado.

Básicamente eran unos patinadores sobre hielo que con sus patines iban dibujando en el suelo diseños de luz y color: me recordó al Tron de los años 80 y creo que fue de lo mejor de la clausura. Clausuro yo también por hoy.

3 Comentarios

  1. No había visto el segmento de Zhang Yimou (del que soy fan desde hace muchos años). Me ha encantado <3

    Aprovecho para preguntarte, ChCh: ¿Qué VPN usas en la actualidad? ¿Sigues con Witopia? Nos esperan 2 meses con mis suegros este verano y debo prepararme.

    ¡Abrazos!

    • Hace años que me cambié a Astrill, que creo que va mejor y tiene buen servicio técnico, aunque hay gente que también se queja de él… en los últimos meses va mejor que a finales del año pasado, por culpa del XIX congreso casi nos dejan incomunicados.

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