El canadiense inmortal en China y olvidado en España

Estos días, en la Universidad de Comunicaciones de Pekín, hay una entrañable exposición dedicada a un muy interesante personaje, el médico canadiense Norman Bethune (Bai Qiu En para los chinos), de cuya muerte se cumplieron 75 años el pasado 12 de noviembre. Este hombre fue médico de campaña en la Guerra Civil Española, en el año 1936, y poco después en la China invadida por los japoneses, entre 1937 y 1939, año en que murió.

Catálogo de la exposición, organizada por la Junta de Andalucía.

De firmes ideas izquierdistas, en España ayudó con sus cuidados médicos, primero en Madrid y luego en Málaga, al bando que acabaría perdiendo, a la República, mientras que en China estuvo en el lado de los a la postre ganadores, los comunistas de Mao. Ello explica el hecho de que en España sea un personaje bastante olvidado (aunque en Andalucía se le recuerda un poco más, y la exposición es prueba de ello), mientras que en China, donde está enterrado, se le considera un héroe de guerra y durante el periodo maoísta era sin duda el extranjero más famoso y popular de todos los que habían visitado China, por encima incluso de Marco Polo.

Cuadro de un encuentro de Bethune con Mao.

Sellos chinos y de Canadá en su honor.

Moneda conmemorativa del 60 aniversario de la llegada de Bethune a China, acuñada en 1998.

Monumento en su honor en Shijiazhuang, donde está enterrado. Fue una de las pocas estatuas erigidas a extranjeros en la China maoísta.

Posters, libros y comics de estética de aquella época,  todo a mayor gloria del galeno canadiense.

Pese a toda esta fama en el país asiático, mucha gente de aquí no sabe que su querido Bethune estuvo en la guerra española antes de ir a la china, por lo que la muestra les va a dar también una nueva perspectiva.

La exposición es además curiosa porque debe ser una de las primeras ocasiones en las que los chinos verán imágenes de la Guerra Civil española, una contienda que se sufría casi al mismo tiempo en el que China tenía también su ración de drama debido a la invasión japonesa. Son dos conflictos que pese a la lejanía tuvieron sus similitudes, en los dos influyeron el fascismo y el comunismo, y en ambos casos el resto del mundo se tapó los ojos, lo que al final fue malo para todos, porque ello acabó sembrando la semilla de la Segunda Guerra Mundial. China y España fueron el prólogo de la peor guerra de la Historia, vamos.

Mural en homenaje a Bethune, obra de Avrom Yanovsky.
En esta foto de la exposición Bethune inaugura un hospital en China, y a su lado hay un cartel republicano de la Guerra Civil española, que Bethune se había llevado como recuerdo.

En lo que a Bethune se refiere, la exposición cuenta con bastante detalle, pero sin abrumar, la biografía del médico canadiense, basándose en las fotos y en sus escritos. Una de las cosas que más puede llamar la atención es el hecho de que decidiera, con casi 50 años ya a sus espaldas, irse a ayudar en guerras muy alejadas de su Canadá querido.

Así era el Bethune previo a las guerras,  un cirujano jefe montado en el dólar (canadiense), con buena vida y mejor prestigio…

En todo caso, Bethune ya era antes de embarcarse en esas guerras un militante del Partido Comunista de Canadá, que había conocido la URSS en una conferencia médica y al que le había gustado cómo estaba montada en la entonces joven república bolchevique la sanidad. El canadiense (que de joven fue camillero en la Primera Guerra Mundial) pensaba que la Medicina de su tiempo estaba al servicio de los ricos, y que debía cambiarse el sistema para que llegara a todos. Es algo que intentó aplicar en España y China, pese a las dificultades y la falta de medios. En la Guerra Civil española, además, montó el primer servicio móvil de donación de sangre, para los soldados caídos en el frente.

En Madrid, con una de esas ambulancias.

En China, donde estuvo dos años, un poco más que en España, su labor en este sentido fue muy elogiada por los comunistas. Bethune además murió en acto de servicio, mientras operaba, ya que en una de las intervenciones, que tenía que hacer sin guantes debido a la precariedad de medios, se cortó un dedo, se infectó con la herida de un soldado y falleció por la gangrena. En la exposición se reproducen escritos de sus últimos días, en los que él mismo contaba lo que le había pasado y lo mal que se sentía.

Bethune trabajando en China.

Vamos, que la muestra hace reflexionar en muchos sentidos: sobre China, España, sus similitudes y diferencias, lo que mueve a la gente a dejarlo todo por un ideal, la necesidad de una sanidad pública, etc. Si estáis en Pekín id a verla, y si no, pues a googlear para conocer más cosas del médico canadiense que se marchó a ayudar a Mao y a la República.

ACTUALIZACIÓN (unas horas después): Me avisan por Facebook que en Madrid también tenéis homenajes a Bethune estos días.

1 Comment

  1. Enviado por lur
    (Contacto Página)
    Que interesante

    ~~~
    Enviado por ChinoChano
    (Contacto Página)
    casi tanto como el Huesca-Barcelona que se juega hoy… SIEMPRE FIELES SIN REBLAR

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