El chino que venció al hambre

Me entristece un poco escribir dos posts-obituarios consecutivos (el otro día publiqué uno de Battiato), pero es que hoy es impepinable contar que ha fallecido uno de los más importantes personajes de la China reciente, cuya contribución al bienestar mundial ha sido enorme, aunque fuera de su país sea un completo desconocido. Me estoy refiriendo a Yuan Longping, conocido por todos los chinos como el «Padre del Arroz Híbrido».

En los años 60 y 70 del siglo pasado, Yuan, ingeniero agrónomo pequinés, desarrolló plantas de arroz hibridado entre especies usadas por los agricultores y otros arroces silvestres con las que se podía aumentar un 20 por ciento, en algunos casos hasta el 30 por ciento, las cosechas de arroz sin necesidad de aumentar la tierra donde se cultivaban.

El cultivo de las especies de arroz desarrolladas por Yuan se extendió rápidamente en su país y actualmente se calcula que la mitad del que produce China es híbrido, y eso es mucho arroz en un país donde es el alimento básico. Gracias en parte a las mejoras introducidas por este científico, la producción arrocera china pasó de menos de 60 millones de toneladas en los años 50 a casi 200 millones en la actualidad.

La contribución de Yuan va más allá de las meras cifras. Desde la llegada del arroz híbrido, China no ha sufrido ninguna hambruna, en parte gracias al arroz híbrido, y eso fue un enorme avance para un país asolado por ellas durante siglos de forma casi periódica. En el siglo XIX sufrió al menos cinco, y el hambre que causaron fue uno de los principales factores de gravísimas revueltas como la Rebelión Taiping o la de los Boxers.

En la primera mitad del siglo XX hubo al menos otras cinco más, entre ellas la Gran Hambruna de 1959-61, que pudo causar la muerte de más de 50 millones de personas (las cifras bailan mucho según los historiadores). Estuvo agravada por el desastroso plan de desarrollo maoísta conocido como «El Gran Salto Adelante» que entre otras cosas incluyó la orden de matar a todos los gorriones que fuera posible en el país: ello aumentó las plagas de insectos, porque los gorriones ya no se los comían, y éstas destruyeron muchos cultivos. Aquel desastre fue uno de los principales motivos que llevaron a Yuan a comenzar a buscar soluciones para que no se repitiera nunca más.

El arroz híbrido de Yuan Longping, además, fue llevado a muchas otras regiones del mundo, donde ayudó también a reducir las hambrunas, hoy en día apenas existentes en el planeta, salvo en casos de guerra abierta, como por ejemplo la que sufren actualmente en Yemen. Latinoamérica, África o Asia producen también grandes cantidades del arroz híbrido que desarrolló el ingeniero agrónomo chino. Se calcula que al menos un 10 por ciento de los cultivos de arroz en el planeta son de este tipo, y que con ellos se consigue un 20 por ciento de la producción mundial de este cereal.

Yuan explicando las ventajas de su creación a delegaciones extranjeras.

El nombre de Yuan Longping sonó mucho en China cuando en 2010 le dieron el Nobel de la Paz al escritor Liu Xiaobo (fallecido en 2017). Los medios oficiales chinos y algunos foros de internet locales sostuvieron entonces que por qué el Comité Nobel no daba ese premio a Yuan Longping, una personalidad positiva dentro y fuera del país, en lugar de darlo a otras que no eran vistas de la misma forma por chinos y extranjeros (Liu Xiaobo, el Dalai Lama, el escritor exiliado Gao Xingjian). Quizá por ello Yuan se llevó en 2012 el «Premio Confucio de la Paz», creado en China como una especie de Nobel alternativo (un galardón que no tuvo mucho éxito, pues ya no se concede, y en los escasos siete años que duró se lo llevaron gente tan dudosa como Putin o Mugabe).

Otro homenaje a Yuan Longping se encuentra a años luz de nuestro mundo, pues hay un planeta más allá de nuestro Sistema Solar que fue bautizado con su nombre en homenaje a su contribución. Si está habitado es poco probable que sus habitantes sepan que viven en el planeta Yuanlongping, pero así figura en los registros astronómicos terrícolas.

Terrestres, Yuanlongpinguitas, recordemos hoy con emoción y mucho respeto al Padre del Arroz Híbrido.

4 Comentarios

  1. Agradezco ubicar un artículo de esta referencia, en homenaje a un grande de la lucha por las necesidades del pueblo. Sería en todo caso un poco mas serio y riguroso en valorar lo que se dijo erróneamente de la época «maoista» donde no condice con los hechos históricos. Debería mencionarse en todo caso que la implementación de la Reforma Agraria, la fundación de las Comunas Populares y las actividades de sabotaje de las clases oligarcas desplazadas del poder es importante mencionarlo.
    Se habla de «millones» de muertos y no se dice nada de los millones que pudieron desarrollar sus capacidades a través del Socialismo y los millones que accedieron a la educación universitaria y las millones de vidas salvadas en los hospitales públicos.
    Este profesional es fruto de esto y debe indicarse lo notable de la obra del maoismo en China. Gracias

    • Podemos debatir lo que quieras si el Gran Salto Adelante fue o no desastroso, pero no podremos debatir mucho si le niegas seriedad y rigor a mis palabras. Incluso dentro de la China actual, incluso líderes comunistas como Deng Xiaoping o Liu Shaoqi (purgados por Mao en la Revolución Cultural) consideraron que esa política de desarrollo fue un horror y debía cambiarse diametralmente.

  2. La aportación del maoísmo en China fue importante, especialmente porque consiguió salir de la influencia de las potencias extranjeras en China. No obstante, pocos chinos conozco que afirmen que el Gran Salto Adelante o la Revolución Cultural fueron políticas acertadas.

    • Ciertamente con Mao se acabó el colonialismo en China, aunque también hay que decir que tras la Segunda Guerra Mundial la descolonización se generalizó en todos los países en desarrollo, y que obviamente China, al adoptar el comunismo, pasó a tener una gran onfluencia de la URSS, al menos hasta la muerte de Stalin.

      Supongo que en China lo consideran un capítulo importante y necesario para llegar a donde hoy están, aunque, eufemísticamente, definan a Mao como «un setenta por ciento bueno y un treinta por ciento malo».

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