El Poitiers chino

Los desiertos de Asia Central y las montañas del Pamir son históricamente la frontera cultural entre el mundo chino y los semitas e indoeuropeos. La civilización oriental ha tenido fronteras muy variables a lo largo de su historia, pero nunca ha pasado de allí. ¿Cómo sería nuestro mundo si China se hubiera expandido más al oeste, algo que sí consiguieron mongoles, turcos, hunos y otros pueblos orientales?

Es difícil imaginarlo, pero hubo un momento en la historia que podría haber decantado los eventos hacia esa posibilidad: la batalla de Talas, desarrollada entre mayo y septiembre de 751 en territorio del actual Kirguizistán. La batalla tiene cierta aura de muro civilizatorio, de evento que provocó que un imperio detuviera su avance, como la que pocos años antes, en 732 y en Poitiers, hizo que los árabes abandonaran los planes de expandirse al norte de los Pirineos. O la que justo tres siglos antes, en 451, en los Campos Catalaúnicos, frenó el avance de Atila el huno por Europa.

Recreación pictórica de la batalla de Talas en las Grutas de Mogao.

La batalla de Talas toma el nombre del río en cuya orilla toma su nombre, un río que también pasa por Kazajistán y que «desemboca» en el desierto. Enfrentó al ejército chino de la dinastía Tang, que había llevado al imperio a una de sus cimas en lo tecnológico y lo cultural, con el califato abasí, aliado con el entonces poderoso imperio tibetano.

La batalla se definió por el hecho de que buena parte del ejército chino estaba formado por un pueblo local, los karlukos (etnia túrquica relacionada con los uigures de hoy en día) que en mitad de la batalla decidieron pasarse de bando y unirse a los abasíes, lo que desembocó en una masacre de soldados chinos a la que apenas sobrevivieron 2.000 (originalmente eran decenas de miles).

La batalla influyó, como digo, en el hecho de que China frenara su expansión por Asia Central, mientras que consolidó la influencia del imperio árabe en esa zona, lo que en nuestros días puede notarse en el hecho de que todos los pueblos de esa zona profesan la religión musulmana. Antes de esta batalla, la región tenía mucha mayor influencia china pero también india y persa, como cruce de caminos de una Ruta de la Seda que siguió siendo muy importante en los siglos siguientes.

Mezquita de Bishkek, la capital de Kirguizistán.

Muchos historiadores señalan no obstante que hubo una rebelión militar dentro de la dinastía Tang (comandada por el general de An Lushan) que fue incluso más importante que esta batalla para frenar la expansión china, ya que causó gran inestabilidad interna.

La batalla de Talas también es conocida porque la leyenda dice que fueron los soldados chinos supervivientes en ella los que, como prisioneros, enseñaron a los árabes en la mítica Samarcanda la tecnología de la fabricación del papel, que luego llegaría a Europa.

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