El rollito primigenio

En mi Huesca natal ha habido varios restaurantes chinos, pero el primero fue sin duda el Gran Muralla, en la calle Zaragoza, inaugurado a mediados de los años 80. Fue tal novedad en la pequeña localidad que mi familia al completo, poco dada a ir de restaurantes y menos en nuestra propia ciudad, comimos allí a los pocos días que se abriera, por la novedad y el exotismo de una comida de la que apenas habíamos oído hablar. Ya lo conté alguna vez en este blog, pero confío en que se os habrá olvidado.

Curiosamente, el Gran Muralla, pionero oscense de la gastronomía oriental, sigue allí, aunque no sé si continúa abierto o sólo sigue su fachada, porque reconozco que nunca más volví a entrar en él desde aquella visita hace 30 años, cuando yo era un menor. Creo que desgraciadamente es uno de los rincones más olvidados de la ciudad, así que tendré que intentar entrar y darme un banquetazo un día de éstos.

Ello me mueve a preguntarme si los restaurantes chinos en España, a menudo ignorados cuando no directamente objetos de burlas o calumnias, son un negocio duradero, y para ello estaría bien saber cuándo se abrieron los primeros restaurantes chinos en tierras españolas y si aún funcionan.

Se nos podría ocurrir que el primer restaurante chino en España abriría en Madrid, al ser la capital, y en la villa y corte el establecimiento que se oferta como el primero de gastronomía oriental de la ciudad es El Buda Feliz, que abrió sus puertas en 1974 (como bien presume en la URL de su página web y en su logotipo) y está en la calle Tudescos. El pasado año, el restaurante reabrió con una nueva imagen más modernizada, siguiendo la estela de muchos de esos restaurantes que empezaron siendo «chinos» y se reconvirtieron en «asiáticos», que suena más cool.

Sin embargo, España es mucho más que Madrid, y si se sigue buscando en internet se encontrará que otro restaurante chino, en este caso de la ciudad gaditana de Rota, dice ser el más antiguo de España aún en activo. Se llama Shanghai 1968, usando con orgullo el año de su apertura en su actual nombre, y tal vez el secreto en sus inicios fuera el hecho de que en la localidad hubiera una base militar norteamericana, cuyos soldados estadounidenses seguramente estarían más acostumbrados a comidas exóticas como la china que el roteño medio. Sus dueños cuentan en algunas entrevistas, en efecto, que los primeros clientes del local al principio eran casi todos estadounidenses. El restaurante actualmente lo regenta María Chan, hija del fundador Charles Chan, y también fue reconvertido con un diseño minimalista, frente al barroquismo oriental tan típico de los primeros locales de gastronomía china en España.

Y finalmente, si nos queremos remontar aún más y buscar el restaurante chino más antiguo de España (sin considerar que esté aún activo) habría que conocer la grandiosa historia de Peter Yang, un sacerdote chino que huyó de la China comunista en 1949 y, aprovechándose de una beca del régimen de Franco para sacerdotes de otros países, llegó a España en los años 50 y abrió en la calle Ciutat de Barcelona el que podría considerarse (hasta que alguien, si conoce otro más antiguo, nos lo refute) el pionero máximo de los restaurantes chinos en España: el Gran Dragón, inaugurado en 1958 y que estuvo abierto 30 años, hasta que por ordenanzas municipales de seguridad fue cerrado en 1988.

El blog «El tranvía 48», que cuenta estupendas historias de Barcelona, habla en un fascinantemente detallado artículo de Peter Yang y su Gran Dragón, que abrió pese a las muchas reticencias que había entre la curia catalana, que opinaba que un sacerdote no debía dar otra cosa de comer que hostias consagradas en una iglesia. Yang, que no tenía un duro en aquellos primeros años en Barcelona y decidió abrir ese negocio para no tener que vivir de limosnas como hasta entonces había hecho, pudo finalmente esquivar las protestas del arzobispado, porque en realidad siempre fue bastante rebelde y outsider en el mundo sacerdotal: de hecho, no renunció a creencias orientales como el taichi, y fue un gran profesor y promotor de esta práctica, encabezando incluso una «fundación de taichi católico«. A Yang le hicieron poco antes de su fallecimiento, en 2014, un reportaje en la tele catalana:

Si en el primer restaurante de Rota los clientes iniciales eran americanos, en los pioneros de Barcelona, cuenta otro gran blog, quienes se atrevieron a ir primero al Gran Dragón o a otros locales de comida chinesca que aparecieron poco después eran los que se lo podían permitir, la burguesía catalana o incluso celebridades locales de la talla de Joan Miró o Ladislao Kubala («comida china» no estaba asociado a «comida barata», como pasó décadas después). Tras el Gran Dragón llegaron a Barcelona en los 50 y 60 otros restaurantes con nombres de ciudades asiáticas como el Hong Kong (cuyo dueño, dicen, consiguió parte del dinero necesario actuando en la película «55 Días en Pekín», rodada en España), el Shanghai o el Peking, que contribuyeron a dar a la ciudad los primeros aires de cosmopolitismo de los que ahora rebosa.

Esta es la historia de los rollitos de primavera en Huesca, Madrid, Rota o Barcelona. ¿Cuál es la de tu ciudad?

11 Comentarios

  1. En Barcelona hay varios bastante longevos, el Pa-sin de Maragall o el Río dragón, famoso porque el dueño hace trucos de magia entre las mesas… Los dos existen desde los 80…

  2. En mi pueblo, me pasó como a ti. Fue una novedad cuando abrió e hicimos un par de cumpleaños alli los amigos. Pero no he vuelto a entrar en 20 años. Sigue abierto aunque parece que no tiene mucha clientela y me resulta difícil creer que siga abierto

  3. Chino Chano: el de los trucos de magia debió estar de moda hacia finales de los ochenta/principios de los noventa, porque tiene el local lleno de fotos de famosos de la época. Además la comida no es la típica de restaurante chino, porque la familia es de manchuria.

  4. En Madrid hay unos cuantos hot pots auténticos de verdad (aunque no son santo de tu devoción). Si vienes por aquí, estás invitado,siempre y cuando pagues tu, por supuesto

    • Las letras significan «Gran Muralla», claro… «Chang Cheng». Los restaurantes se llaman de la misma manera tanto en español como en mandarín. Un nombre por otro lado muy socorrido para restaurantes chinos, me temo… como los restaurantes españoles «Viva España» en el exterior.

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